Política del lazo

21 Dic

Ahora que estamos en vísperas de la navidad es propicia la ocasión para hacer algunas reflexiones sobre el ejercicio de la política. Quienes estamos inmersos en las actividades partidarias, con responsabilidades específicas, reconocemos que, en la toma de decisiones, se asume un costo político. No siempre hay cien por ciento de satisfacción.

Habemos dirigentes políticos que colocamos los intereses generales del partido por encima de los intereses personales. Este es nuestro código de conducta. ¿Qué diferencia hay con otros esquemas dirigenciales del pasado? Los que le voltean la cara a la política, los que actúan entre el desparpajo y el despropósito.

Cuando alguien irrespeta la tarea política inventa argumentos donde no los hay, lanza continuas cortinas de humo y hace que los lemas sustituyan al trabajo. Cuando uno le echa cara a la actividad política importa sólo el envoltorio, nunca el interior de la caja. La política del lazo (a la caja, no al cuello de sus propios dirigentes aunque pueda parecerlo) es la política de algunos dirigentes políticos de nuestro país. Es muy propia de estas fechas de Navidad, pero sólo sirve para colocarla debajo del árbol; afortunadamente no consigue engañar a nadie más.

Ahora que vemos al Presidente Leonel Fernández repartiendo canastas de navidad, repitiendo los esquemas clientelistas del pasado, me lucen apropiadas las reflexiones antes descritas, y que me permito concluirlas con la oración que siempre tengo presente de Santa Teresa de Jesús:

Nada te turbe
Nada te espante
Dios no se muda
Todo se pasa
La pacienciatodo lo alcanza
Quien a Dios tienenada le falta
Solo Dios basta

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