Archive | julio, 2008

La neutralidad de la Internet

31 Jul

Publicado en la revista Gaceta Judicial, mes de julio de 2008.

La Ley General de Telecomunicaciones No.153-98, promulgada hace un poco más de diez años, es decir, el 27 de mayo de 1998, está basada en cuatro principios fundamentales: continuidad, igualdad, generalidad, neutralidad y transparencia. La aplicación de estos principios es responsabilidad del órgano regulador de las telecomunicaciones.

En este artículo, me detendré exclusivamente a analizar el Principio de Neutralidad desde el punto del vista del Internet, pues, como consecuencia de su desarrollo extraordinario, este principio afronta su principal desafío: ¿Debe continuar siendo el Internet neutral, o por el contrario, deben los proveedores de servicios de telecomunicaciones limitar o discriminar su uso?

Según la Ley No. 153-98, el Principio de Neutralidad es definido de la siguiente manera: “Por principio de neutralidad, el servicio debe prestarse teniendo en cuenta sus propios acondicionamientos, sin distorsionar mediante discriminación o arbitrariedad el funcionamiento de otros mercados”.

Conforme a este Principio, el servicio de Internet debe prestarse sin ningún tipo de condiciones, ni restricciones ni discriminaciones ni arbitrariedades desde los concesionarios del sector. Es opción del usuario colocar las condiciones o restricciones correspondientes. Pero, nunca debería imponerse ningún cargo o restricción para tener o no determinadas facilidades en el uso del Internet.

En el fondo, lo que se discute es la visión democrática que siempre ha tenido el Internet, desde que fue creado como una red de redes en la década de los setenta. El Internet nunca ha sido regulado, y así debe continuar, pero el hecho de que nunca lo haya sido, no le otorga el derecho a los concesionarios de este tipo de servicios a normar las relaciones comerciales con otros proveedores de servicios especializados que vulneren el principio de neutralidad, con tratos discriminatorios que, al final, restringen la democracia en el Internet.

Países, como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, ya está debatiendo arduamente este tema. Incluso, en Estados Unidos, actualmente existen tres proyectos de ley que se discuten en el Congreso de ese país a favor de la neutralidad en la red. Dos de ellos, el de los Representantes Edgard Markey, de Massachussets, y Charles Pickering, de Mississippi, y el de los Senadores Byron Dorgan, de Dakota del Norte y Olimpia Snowe, de Maine, delegan en la Comisión Federal de Comunicaciones, el órgano regulador de telecomunicaciones norteamericanos, para que tome acciones para garantizar la neutralidad en el Internet. El otro, de los Representantes John Conyers, de Michigan, y Zoe Lofgren, de California, facultan al Departamento de Justicia para someter por violación a las leyes antimonopólicas a aquellos proveedores de Internet que violen la neutralidad de la red.

Asimismo, este es un tema que está también en el debate político. El Candidato Presidencial del Partido Demócrata, Barack Obama, está a favor de la neutralidad del Internet. No se conoce todavía la posición del Candidato Presidencial del Partido Republicano, John MacCain.

Veamos en realidad de qué es que se trata todo esto. El “boom” del Internet ha provocado que se establezcan en el mundo, incluyendo en República Dominicana, compañías que son proveedores de este tipo de servicios, a través de concesiones específicas para comercializar la denominada voz sobre IP (VOIP), a diferencia de los concesionarios de servicios públicos finales de telecomunicaciones que ofrecen toda una variedad de servicios (telefonía fija, móvil, cable, e Internet, incluyendo la VOIP). En el campo del Internet, estos proveedores compiten con las concesionarias de servicios públicos finales de telecomunicaciones. Ahí, en cómo se administre y regule esta competencia, orientada en el principio de la mínima regulación, está el presente y el futuro de la industria.

Los que están opuestos a la neutralidad del Internet asumen que, como el Internet no está regulado, pueden conseguir un control efectivo sobre lo que circula en la red y cómo lo hace, atribuyéndose el derecho de otorgar mejores condiciones a aquellos que paguen más.

A través de este mecanismo, se pretende, tras la excusa de construir “una Internet más eficiente”, crear una estructura de capas y permitir el acceso a dichas capas a cambio de un pago por uso. Como bien señala Enrique Dans, “la realidad es que estas compañías, hartas de una estructura de la red que les impedía controlar lo que circulaba por ella, han decidido cambiar el sistema para no ser meros transportadores neutros y poder ejercer un poder omnímodo sobre lo más importante que tiene hoy el hombre: la capacidad de comunicarse y de acceder a información”.

A diez años de haberse promulgado la Ley General de Telecomunicaciones, es propicia la ocasión para reflexionar sobre la necesidad de preservar el respeto por los principios que sirven de base para el marco legal nacional, y que gracias a esos principios, con altas y con bajas, la industria de las telecomunicaciones ha sido una de las más pujantes en el país.

El Internet debe seguir siendo neutral, y para ello, el Principio de Neutralidad persigue justamente eso: Que el servicio se preste teniendo en cuenta sus propios acondicionamientos, sin distorsionar mediante discriminación o arbitrariedad el funcionamiento de otros mercados.

La neutralidad de la Internet debe ser reivindicada, pues la misma ha sido la base para que el Internet sea el mundo de la libertad y de la democracia, con su consabido crecimiento, en pos de una efectiva Sociedad del Conocimiento. Hay que preservar la Internet como un efectivo foro democrático, libre de intereses.

No lo lograrán

30 Jul

Siempre le he dado seguimiento a las campañas electorales locales o en el resto del mundo. Me ha tocado vivir momentos muy amargos, sobre todo cuando la diatriba, la injuria, la calumnia, y la maledicencia se convierten en ejes de la estrategia política. En nuestro país, hemos visto casos de como se distorsiona la realidad para hacer daño político, en su peor calaña. Por suerte, el electorado, siempre astuto e inteligente, le ha dado siempre una respuesta contundente.

Nunca que he creído en el ataque personal como arma política para descalificar al adversario. Cuando se hace, revela desesperación e incapacidad para enfrentar en el terreno de las ideas al contrario.

La anterior reflexión la hago a propósito de la campaña negativa que está desplegando la campaña del Senador John McCain, Candidato Presidencial del Partido Republicano, en contra del Senador Barack Obama, Candidato Presidencial del Partido Demócrata, en la campaña presidencial. Que recuerde, nunca antes se había visto una campaña tan llena de ataques personales.

Y va más allá de la portada de la revista New Yorker, para poner un ejemplo.

Ayer, Ben Smith, refirió el último ataque de los republicanos contra Obama, utilizando la Internet, mediante la creación del BarackBook, una parodia de Facebook, para engañar a los usuarios de la Internet. Lo único, que, según relata, The New Republic, no salió como esperaban los estrategas republicanos, pues los seguidores de Obama inundaron el sitio con respuestas que evidenciaban la falsa.

Siempre he sido y seré un defensor de la Internet, como la mejor expresión de la democracia, respetuoso de la libertad de expresión y difusión del pensamiento. Ahora, así no se ganan elecciones. Así no se hace política. Quienes lucen desesperados son quienes hacen este mal ejemplo de la política. Y no lo lograrán.

¿Igualdad de oportunidades?

29 Jul

En esta época de profunda restricción en la economía mundial, Ruiz de Querol nos recuerda que la fe en el progreso no sea ciega.

Son tantas las veces que el gobierno nos ha hablado de progreso, y todavía ayer, aún en medio de un supuesto plan de austeridad anunciado, la Comisión Nacional de Energía, en un espacio pagado a todo color mediante el cual publicaba el apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica a un país, como el nuestro, que no produce energía atómica, nos dice que es p’alante que vamos, que hay que necesariamente reflexionar sobre si el actual modelo de desarrollo económico ha creado la deseada igualdad de oportunidades.

Referido por Ruiz de Querol, reproduzco lo dicho por Ben Bernanke, Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, el 6 de febrero de 2007:

En términos reales, el salario medio creció alrededor del 11.5% entre 1979 y 2006. Durante el mismo período, el salario en el décimo percentil, el más bajo en la distribución de salarios, creció solo el 4%, mientras que el salario en el percentil 90, en el cargo más alto, creció el 34%.

Más claro, ni el agua, como diría el refranero popular.

Ahora que el gobierno se ha propuesto aumentar en 15% el salario mínimo del sector público, y mientras el sector privado comienza a discutir un posible aumento del salario mínimo antes de la fecha prevista, sería prudente que todas las partes reflexionaran sobre estas cifras, y, en ese sentido, cabe la siguiente pregunta: ¿en qué proporción se han aumentado sus salarios los altos funcionarios en el sector público y los grandes directivos en el sector privado en los últimos 10 años, en comparación con los aumentos de los salarios mínimos en los sectores público y privado?

El modelo de regulación

28 Jul

Publicado en El Nacional, sábado 26 de julio de 2008.

Desde la década de 1990, la República Dominicana inició la ardua tarea de transformar el rol del Estado, de administrador a regulador en los servicios públicos. Con la capitalización y privatización en áreas fundamentales como electricidad, transporte y salud, se completó un proceso que se inició con la privatización de las telecomunicaciones en los albores de la democracia moderna.

Este paso trascendental implicó decisiones políticas valientes que asumieron los que ejercieron la Presidencia. El Estado sacrificaría su capacidad de participar, como parte interesada, en la administración y control de los servicios públicos, para ser regulador, independiente e imparcial, de los servicios públicos que pasaron, mediante el cumplimiento de requisitos legales y económicos, a manos del sector privado.

El modelo de regulación de los servicios públicos, que se originó en Europa y se extendió por Estados Unidos, América Latina y Asia, y en menor medida por África, ha sido exitoso. Permanecen excepciones a la regla, como Costa Rica, donde el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en manos del Estado, mantiene una influencia impresionante en toda la sociedad.

Bajo este modelo, surgieron en el país nuevas instituciones estatales, como la Superintendencia de Electricidad, la Superintendencia de Pensiones, el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales, como órganos reguladores de servicios. Todas, bajo sus respectivos marcos legales, y subordinadas a una serie de principios fundamentales para el desempeño de sus funciones.

Indudablemente que la implementación de este modelo de regulación de los servicios públicos no ha sido igual en todas las áreas. En el caso de la electricidad, en donde el Estado tiene intereses en el sector, todavía la Superintendencia de Electricidad requiere de mayor fortaleza institucional y autonomía. En el caso de la seguridad social y las pensiones, se necesita fortalecer el debido proceso en la toma de decisiones por parte de las autoridades reguladoras. Y en el caso de las telecomunicaciones, su eficiencia reguladora enfrenta el reto de implementarla ante la promulgación de nuevas leyes que norman los actos del Estado. Finalmente, en el caso del transporte, la controversia existente entre una empresa extranjera y el sindicato de transportistas revela la necesidad de establecer una real y efectiva autoridad reguladora del transporte público.

El modelo de regulación de servicios públicos está fundado para proteger a usuarios y consumidores, garantizándoles su derecho de elegir, de las ofertas en el mercado, las mejores opciones, en el marco de la libre y leal competencia.

Ante la evolución del Estado de Derecho, algunos observan, con preocupación, la ineficacia del modelo de regulación de los servicios públicos ante los diversos problemas que actualmente enfrenta el consumidor. El tema es apasionante, y sobre el mismo, continuaré la próxima semana.

Carga pesada

26 Jul

Por más que el gobierno intente distraer nuestra atención sobre los problemas nacionales, estamos viviendo una situación en la que todo está concentrando en la economía. A más de una semana del discurso del presidente Leonel Fernández, no se observa con claridad el rumbo económico que llevará el país.

Habría que recordarle al gobierno aquella famosa frase que hizo famosa Bill Clinton cuando se enfrentó al entonces presidente George H. W. Bush, cuando afirmó que lo que le preocupaba a los estadounidenses era la economía, estúpido. La frase hoy día ha retomado todo su valor.

No han valido las explicaciones que nos han dado los economistas del gobierno, pretendiendo justificar la situación actual que vive el país, que afecta al bolsillo de cada dominicano, a los altos precios del barril del petróleo. Es el propio Banco Central de la República, que se ha encargado de decirnos nuestra realidad, sobre todo, en el Informe del Indice de Precios al Consumidor (IPC), correspondiente al mes de junio de 2008.

Según el Informe, el IPC en el mes de junio, registró un crecimiento de 2.38%, con relación al mes de mayo, lo que sitúo la tasa de inflación acumulada del primer semestre del año en 7.57%. ¿Qué significa esto?

Dejemos que sea el mismo Banco Central que nos lo explique:

“La variación del índice por estratos socioeconómicos refleja que todos los segmentos de la población resultaron afectados por las alzas en los precios de los combustibles y de los bienes alimenticios, siendo mayormente impactados los segmentos de menores gastos, por el mayor impacto de los aumentos en los servicios de transporte y en los bienes alimenticios en sus canastas”.

En pocas palabras, hay una reducción del poder adquisitivo que impacta a todos los dominicanos, particularmente a los más pobres y a la clase media. Se impone, sin ánimo de se reiterativo, una revisión del actual modelo para soportar y reducir esta pesada carga.

"Ich bin ein Berliner"

25 Jul

Yo soy un Berlinés. Fue la famosa cita del discurso del presidente John F. Kennedy, el 26 de junio de 1963 ante el Ayuntamiento de Berlín, en ocasión de la primera visita de un presidente de Estados Unidos a Alemania.

Los medios de comunicación reportan el discurso del Candidato Presidencial del Partido Democráta, Barack Obama, en el Parque Tiergaten, Berlín. Ha sido la manifestación más concurrida que Obama ha celebrado, superando las que ha realizado en Estados Unidos. Se estima que más de 200,000 personas asistieron. Les invito a ver las fotos en flickr.

El segundo presidente de Estados Unidos que se dirigió a una multitud en Berlín fue el presidente Ronald Reagan, el 12 de junio de 1987, ante la Puerta Brandenburg, en donde pronunció la famosa frase Tear down this wall! (“¡Derrumben el muro!”). Dos años después de este discurso, en 1989, se derrumbaba el símbolo de la irracionalidad y de la barbarie política, el Muro de Berlín.

Lo curioso es que Obama ha sido el único ciudadano norteamericano que, sin ostentar la calidad de Presidente de Estados Unidos, que ha hablado a una multitud abierta en Berlín. Por eso, en su discurso, señaló que se dirigía a ellos, no como candidato presidencial, sino como ciudadano del mundo.

Pronunciar un discurso en Berlín es hablar de la libertad y de la democracia. El discurso de Obama en Berlín es un recordatorio de que nunca jamás se vuelvan a repetir los episodios históricos que provocaron división en la humanidad. Quizás, nadie mejor que él, Obama, para recordarnoslo.

Como bien dijera el presidente Kennedy, todos los pueblos libres, dondequiera que vivan, son ciudadanos de Berlín, y estoy, por tanto, como un hombre libre orgulloso de decir yo soy un berlinés.

Dolor en el bolsillo

24 Jul

Mi apunte sobre mi visita al supermercado despertó comentarios muy diversos. Uno de ellos, el de Marlen, me motivó a continuar sobre el tema. En su comentario, Marlen dice que ella compara actualmente a los supermercados con las boutiques, en razón de que el consumidor acude al supermercado a mirar los distintos productos, y a comprar muy poco, o mejor dicho, estrictamente lo necesario.

Coincidencialmente, anoche ví a Alberto Padilla en CNN, analizando la situación del consumidor en Estados Unidos y América Latina. Él decía que la crisis económica que está viviendo el Continente ha provocado un cambio de vida rotundo en los consumidores, y que, por ejemplo, para los norteamericanos ha resultado muy difícil en términos de su adaptación a la vida cotidiana, por ejemplo, enfrentar los altos precios de los combustibles, cosa que era impensable en Estados Unidos.

Más impresionante para mí, fue escuchar que el promedio de tarjetas de crédito que utiliza un ciudadano norteamericano, de clase media, alcanza a 13 tarjetas por persona, y que el promedio de deuda que acumula al año asciende apróximadamene a 120,000 dólares por año. La recomendación de los especialistas fue de eliminar la mayoría de estas tarjetas y cambiar el estilo de vida.

En el caso dominicano, la restricción de la actual política económica ha provocado que los dominicanos vayan con más frecuencia que antes a los supermercados, pues sus ingresos solo le permiten adquirir lo necesario. Por eso, es que en los supermercados vemos mucha gente con carritos casi vacíos como consecuencia del escaso poder adquisitivo que existe actualmente.

Como bien lo han expresado los economistas de Ecocaribe, en su informe La economía dominicana: algunos retos pendientes, macroeconómicos y sectoriales, “… en las circunstancias señaladas, que el tipo de cambio nominal bajara, pero, desafortunadamente, no se encontró reacción proporcioal en los precios, que se mantuvieron y siguen altos. Lo anterior se debe parcialmente a la expectativa de los agentes económicos de que, en algún momento, el tipo de cambio va a subir, con lo cual las importaciones tienen un tipo de cambio de referencia más alto que el de mercado, que se incorpora en la cadena de comercialización e impide que los precios bajen”.

Palabras complejas, que en el fondo, exigen una revaluación de la actual política económica, y de un cambio en el modelo de desarrollo. Mientras, el consumidor sigue y seguirá pagando las consecuencias, con dolor, en sus bolsillos.

Tras las huellas de la Sun Land

23 Jul

En medio de la delicada situación nacional, matizada por tantos conflictos políticos y sociales, Diario Libre reporta hoy que Standard & Poors saca a República Dominicana de lista crediticia de países no confiables – Dice deuda con Sun Land fue comprada por un banco local.

Para quienes hemos solicitado la declaratoria de inconstitucional el préstamo de US$130 millones ejecutado por el gobierno con la empresa Sun Land, esta noticia no puede pasar por desapercibida. Por eso, me voy a permitir reproducir parcialmente el informe de Standard & Poors:

Standard & Poor’s había colocado las calificaciones soberanas de República Dominicana en Revisión Especial (CreditWatch) con implicaciones negativas debido a la incertidumbre en torno al pago y legalidad de los pagarés gubernamentales con vencimiento entre marzo y julio de 2008. Los pagarés en circulación, que son parte de una serie por un total de US$130 millones emitida en el curso de 2006 a SunLand Corporation y vendida posteriormente a otros inversionistas no residentes en el país, entraron en mora en septiembre de 2007. A principios de 2008 se pusieron al corriente y en febrero de 2008 los compró un banco local.

Los pagarés que han vencido en el transcurso de este año han sido totalmente pagados, con base en la información actualmente disponible por Standard & Poor’s. Con base en ello, consideramos que los pagarés remanentes probablemente serán cubiertos en su totalidad, lo que llevó a retirar las calificaciones del listado de Revisión Especial. No obstante, este asunto subraya la debilidad de las instituciones de la República Dominicana, lo que representa una limitante importante para su calificación.

Si hay un caso en el que no han valido las explicaciones ni las defensas del gobierno ni del Presidente Leonel Fernández ha sido este, el de la Sun Land. Como si los dominicanos no le diéramos el seguimiento a las cosas, sobre todo aquellas que afectan a la institucionalidad.

¡Qué coincidencia! Fue en febrero de este año, específicamente el 7 de febrero, que el Fondo Monetario Internacional afirmó que República Dominicana violó las normas con el préstamo de la Sun Land. Con la presión del FMI encima, más la de la oposición y de algunas entidades de la sociedad civil, en medio de la campaña electoral, el gobierno dominicano negoció los pagarés con un banco local, en una operación que, es de público conocimiento, pero que no se ha transparentado, como se hubiese hecho si aquí existiesen instituciones fuertes.

Mi pregunta es muy simple: Si un banco adquiere unos pagarés para saldar a los acreedores del mismo, ¿cuándo entonces el deudor, en este caso, el Gobierno de la República Dominicana, le pagará al banco que ha adquirió esos pagarés? La deuda, por lo tanto, sigue, y tiene que ser saldada.

No descansaré, al igual que otros, hasta que este caso sea debidamente aclarado y sancionado.

Dia a día

22 Jul

Habitualmente hago las compras de mi casa en el supermercado, lugar en el que coinciden diversas personas de distintos puntos de la ciudad. Aquí se producen intercambios de impresiones que reflejan el sentir nacional.

Anoche, un profesional de clase media, cuando me vió se me acercó, y me preguntó sobre cómo había quedado la reunión de la Comisión Política del PRD. Luego de aclararle que la reunión sería hoy martes, me dijo que él, que no pertenecía a ningún partido, estaba muy escéptico del panorama nacional, y que no tenía esperanzas de que las cosas para él cambiarán positivamente, pues él, en los últimos veinte años, todo lo que ganaba, con el sudor de su trabajo, lo destinaba para la compra del supermercado y los gastos de vivienda. Que no tenía derecho a ninguna otra actividad recreativa o de esparcimiento.

Me sentí muy identificado con este comentario. Una opinión de un ciudadano de carne y hueso, que no hace vida política, pero que espera un mejor porvenir. Ciertamente, la gran sacrificada de las desafortunadas políticas económicas que hemos tenido en los últimos años ha sido la clase media, que se ha visto reducida a su más mínima expresión.

Las cosas no pueden seguir así en nuestro país. Y la clase política tiene un alto compromiso para evitar que la calidad de vida se siga deteriorando. No defraudemos a la mayoría de los dominicanos que cree en los políticos.

El día a día de los dominicanos debe cambiar. La rutina tiene que cambiar. No podemos seguir así viviendo sin saber que nos depara el día siguiente. Pero, no como dijo alguien la semana pasada, en el sentido de que hay que producir cambios en nuestro modelo de conducta, y sin embargo, no emitió ninguna señal seria de apretarse los cinturones. Hay que impregnar un cambio en nuestro estilo de vida, más comedido, con ahorro, con planificación, y sobre todo, con reglas de juego claras, con transparencia y con respeto a todos.

El gobierno tiene la palabra

21 Jul

El periódico HOY, de esta fecha, publica unas declaraciones muy escuetas del Sub-Secretario de Economía, Planificación y Desarrollo, Guarocuya Felix, bajo un título muy llamativo, que no puede ser pasado por alto por la oposición: Favorece pacto 30 años de gobierno y oposición.

En sus declaraciones, Felix afirma que de parte del gobierno hay una vocación “muy fuerte” de pactar con los partidos políticos de oposición, y establecer un programa de reformas o una hoja de ruta en el ámbito económico para enfrentar la crisis.

Desde las elecciones del 16 de mayo, es el primer reconocimiento oficial, proveniente de un funcionario de la Secretaría de Estado de Economía, Planificación y Desarrollo, sobre este tema.

Lo primero que debe hacer el gobierno es aclarar si esas declaraciones son a título personal, o son el resultado de una visión general del gobierno. En este último caso, la propuesta debe ser canalizada correctamente, es decir, institucionalmente, con la más absoluta transparencia.

El PRD, siempre lo expresó en la pasada campaña electoral, y lo reafirmamos ahora, participaremos en todas las discusiones de las reformas políticas, económicas y sociales. Definitivamente, este año, puede y debe ser el año en que se pacten las reformas que transformen el Estado dominicano, como lo han hecho otras naciones.

Lo podemos hacer y lo debemos hacer. Pero, con transparencia y respeto a la institucionalidad. Como lo hizo España, con los Pactos de la Moncloa, en 1977. Por eso, hoy comparto con ustedes esta foto histórica que recoge el momento de la firma de los Pactos de la Moncloa, que han sido la base del desarrollo de España, y que ha sido recogida en una obra de Joaquín Estefania titulada La Larga Marcha.

Preparemosnos para la larga marcha, con respeto a nuestras diferencias, pero teniendo presente los intereses nacionales. Y hacerlo, respetando la institucionalidad de los partidos que representan la oposición.

El gobierno tiene la palabra.