Distintas lecturas

28 Ago

No pensaba que tan pronto iba a dedicar otro apunte al triunfo dominicano en los Juegos Olímpicos. Pero, al leer este editorial del periódico El Día, y luego de haber leído el artículo del Times que lo motivó, tengo un punto de vista diferente. Veamos por qué nos citan en ese artículo, y a pesar de qué, obtuvimos medalla de oro y de plata en Beijing.

Lo primero es que el articulista del Times cita a República Dominicana como país en desarrollo, con una «puny economy» o «débil economía». Claro, como bien le advierte, Carolina Ruiz, en uno de los 31 comentarios que ha generado la noticia hasta el momento de este apunte, el articulista erró en cuanto al posicionamiento del país, pues se confundió con Dominica que sí ocupa el lugar 179 en las economías del mundo, cuando en realidad ocupamos el lugar 79. (Las posiciones de ambos países varían según el organismo internacional que lo haya preparado, pero es muy aproximado a lo antes expresado). A pesar del error del artículo, nadie duda de que nuestra situación económica no es la mejor.

El segundo aspecto es que, a pesar de ello, ganamos dos medallas y entramos al medallero con el rango 47. Aquí es la otra parte de la historia, de nuestra realidad humana y social, y también política. Nuestros atletas son héroes, pues a pesar de las difíciles condiciones económicas en que viven, las superan y llegan a estos niveles, por su persistencia y voluntad, con muy poca ayuda coyuntural del gobierno y, eso sí, con importantes aportes del sector privado. Como dije en mi apunte, hay que asumir el deporte de alta competición como política de Estado.

Es injusto que igualmente nos pretendan comparar con Jamaica ni Cuba, que, aunque son nuestros vecinos del Caribe, tienen políticas oficiales diferentes sobre este tema. Los atletas jamaiquinos, en su mayoría, han crecido y vivido en Estados Unidos en donde son entrenados como «talentos», pero no viven ni residen en Jamaica. El caso cubano es distinto, también, dado que por razones de Estado, es una prioridad el deporte de alta competición, por citar un solo caso.

Lo importante de todo esto es que ha levantado un debate sobre el tema, y que necesariamente tiene que concluir con el fortalecimiento de nuestras instituciones, particularmente la visión que tenemos que tener como país en este Siglo 21.

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