Política y transparencia

27 Dic


Enrique Dans con su entrada de hoy sobre como de pública es la función pública, me ha animado a abordar el tema desde mi propia perspectiva, es decir, como político, especialmente que ejerce la actividad política en un país en desarrollo. A pesar de la velocidad de las oportunidades que ofrece el Internet, todavía en algunos casos, estamos en el capítulo anterior, con algunas excepciones.

Lo primero que hay que vencer es el miedo o temor a la tecnología. En un país como la República Dominicana, en donde existe una profunda brecha digital, con una penetración del Internet es de 24% y una teledensidad total de 79%, la mayoría de los funcionarios electos, por ejemplo, al Congreso Nacional, son una amplia representación de la población dominicana, que, salvo casos excepcionales, no están totalmente preparados para el uso efectivo de las tecnologías de la información y la comunicación. Algunos incluso, han tenido y tienen que vencer el miedo propio que genera lo diferente y nuevo, como sería usar con frecuencia las redes sociales que ha generado el Internet. Es necesario reconocer que hay una desconexión entre la mayoría de los políticos dominicanos, sobre todo aquellos de una generación anterior a la mía, y la mayoría de los nativos digitales dominicanos. Hay que vencer y superar esta desconexión.

Es justamente la sensación que siento cuando veo fotos como ésta, lo que me trae al segundo punto: Se ha hecho una formidable inversión en equipos e infraestructura, pero es necesario la formación y el aprendizaje en blogs, microblogs, y en redes sociales. Desde el punto de vista del Partido Revolucionario Dominicano, por ejemplo, se ha incrementado el uso de los correos electrónicos como fuente de información, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer. Es decir, a pesar de que las convocatorias a las reuniones, por citar un caso, se hacen vía Internet, todavía hay que hacerlas oficialmente a través del teléfono. En el 2009, este será uno de nuestros desafíos: Propiciar la formación y el aprendizaje para que nuestros legisladores y dirigentes nacionales y provinciales puedan aprovechar las oportunidades de la Sociedad de la Información.

En tercer lugar, ya lo he dicho antes: Mientras en el mundo se debate sobre la muerte de los blogs, posición con la que no estoy de acuerdo, para la mayoría de los políticos dominicanos, los blogs no han nacido. Es mas, si tomamos las últimas elecciones nacionales, todas las paginas web que se crearon para tales propósitos, están sin uso. Lo que significa que no hemos dado el salto que han dado la mayoría de las democracias desarrolladas: Impulsar políticas de transparencia a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Aquí pueden leer lo que escrito sobre esto.

En mi experiencia, tener un blog ha sido y es una de las mejores oportunidades de comunicación que he tenido. Poder expresarme libremente, hacerlo con responsabilidad y respetando la opinión distinta que puedan tener quienes me leen, es un reto que asumo diariamente. Igualmente ha sido mi experiencia en Twitter. A través del microblogging, puedo estar en contacto diario y permanente informando y comunicando sobre mis actividades. Claro, con honestidad y con la libertad que me ofrece esta herramienta. Incluso, debo confesar que, a través de Twitter, he conocido ya personalmente a personas de calidad humana y profesional extraordinarias, que si no hubiese estado en esta red, probablemente nunca hubiese tenido la oportunidad de conocer. Es mi deseo que más y más políticos dominicanos, sobre todo aquellos de mi generación o de las futuras generaciones, la puedan usar efectivamente.

Por último, la transparencia de una persona, sea pública o no, la ofrecen sus hechos. En ese sentido, todo un código de conducta ética nos rige a cada quien. Todos somos seres humanos, y como tal, nadie es perfecto. Nos equivocamos con frecuencia, y cometemos errores. El mejor acto de honestidad, por tanto, es la rectificación. Probablemente, para los políticos, el mejor medio de ser transparentes y honestos, es el Internet, pues estamos expuestos de cara al sol, a las opiniones y los comentarios de personas que, en la mayoría de los casos, no los conocemos. Hacerlo, claro, con respeto a las diferencias. Esa es la virtud del Internet. Es la democracia que se respira, y que debemos promover y mantener.

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