La cruzada de Angel Muñíz

6 Abr



Ayer tuve la honra de compartir con el destacado productor de cine dominicano, Angel Muñíz, en la residencia de José Delio Ares hijo, quien se ha destacado en la edición de recientes películas y documentales. En la primera, figuramos los tres y en la otra foto, se puede apreciar a José Delio trabajando en su isla de edición.

Con Angel Muñíz me unen vínculos relacionados con mi profesión de abogado, en el área de mi especialidad que es las telecomunicaciones y la propiedad intelectual. Muñíz es el artista y productor de contenidos de nuestro país que más ha proclamado, por todos los medios, la lucha contra la piratería, particularmente en el ámbito de la reproducción y venta ilegal de las películas dominicanas. Recientemente, en respuesta a la piratería, se ha lanzado a vender en las calles, a RD$100.00, su última película Ladrones a domicilio, que mereció tres premios Casandra. Con mucho entusiasmo, Muñíz me comentaba lo exitoso que han sido estas ventas, tanto en Santo Domingo como en Santiago, y cómo ha estado recibiendo propuestas de patrocinio para estas jornadas, y que, por tanto, las ventas continuarán.

Resalta que todavía la industria cinematográfica dominicana no ha podido evitar, por ausencia de mecanismos institucionales y legales fuertes ( ausencia de voluntad política – todavía no se ha aprobado la Ley de Cine), la alta penetración de la piratería, la cual hace gala de su extraordinaria habilidad criminal, la cual efectivamente perjudica no solo el arduo trabajo de los productores y actores, sino la capacidad de ingresos y beneficios que la misma pueda generar. Esto ha provocado que, productores como Muñíz estén decididos a que sus producciones, en vez de ir al cine, sean vendidas y promocionadas exclusivamente en DVD, al precio de RD$100.00 (Cien pesos), lo cual es sumamente atractivo para los consumidores. Al final, es preferible comprar la película a este precio, que gastar el doble y el triple (y algo más) que lo que cuesta ir al cine, respetando a quienes gusta ir y disfrutar del cine, que dicho sea de paso, hay excelentes salas de cine en nuestro pais.

Esta medida también combate y reduce la piratería, pues al estar el producto original en las calles y, a ese precio, los vendedores de películas ilegales (que son aquellos «muchachos de mochila») huyen de los puntos en donde se venden las películas legales. Y, ¡ahí de ellos, si osan en aparecerse a estos lugares!

Por otra parte, hay otra realidad que trasciende a la venta al detalle de las películas ilegales. Me refiero a los llamados «pejes gordos», a quienes importan los DVDs (en blanco) y los venden (de manera informal y sin registro) a los que los que agregan contenido ilegal y los venden en el mercado. Según Muñíz, desde el 2005 hasta 2008, se han importado más de Cien millones de DVDs (en blanco) a la República Dominicana, lo cual no es ilegal. Lo que es ilegal es no registrar en sus libros las ventas que luego se hacen de estos DVDs. Aquí, entonces, la necesidad de coordinar una lucha interinstitucional (entre Aduanas, Impuestos Internos, Oficina Nacional de Derechos de Autor y Procuraduría General de la República) para efectivamente lograr saber el destino de estos DVDs, que luego terminan en las mochilas y en el mercado negro de la piratería de películas dominicanas.

Angel Muñíz ha hecho una propuesta muy interesante, que consiste en crear una policía especializada antipiratería, coordinada desde la Oficina Nacional de Derecho, con la Procuraduría Fiscal. No habría necesidad de crear nuevos puestos, ni cargos, ni mucho representaría una carga para el Estado. La misma estaría subvencionada por quienes son afectados de la piratería: los productores de cine. La idea es innovadora y amerita de que sea ponderada por la autoridades, quienes no deben permanecer indiferentes.

Esta cruzada de Angel Muñíz no es solo de él. Al contrario, debe ser asumida por la industria cinematográfica nacional, por los productores dominicanos, y por aquellos hombres y mujeres que creen en el respeto a la ley. Desde aquí, mi admiración y respeto por Angel Muñíz y por el cine dominicano.

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