El crimen de Monseñor Oscar Romero: cero impunidad

7 Nov

El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, acaba de dar la señal más contundente de respeto al Estado de Derecho, a la seguridad jurídica y a la lucha contra la impunidad: Ha reconocido la responsabilidad del gobierno de El Salvador en el horrendo crimen perpetrado hace 29 años en contra del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero el 24 de marzo de 1980. Y lo ha hecho de la forma más responsable: Ha aceptado la jurisdicción de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que El Salvador, mientras estuvo gobernado por la derecha, se negó siempre a reconocer.

Con este paso, el gobierno salvadoreño cumplirá las recomendaciones que emitió la CIDH en el 2000, y abrirá una investigación imparcial y sancionará a los culpables de este asesinato que se constituyó en el símbolo de la lucha contra la violencia armada y la intolerancia que gobernó El Salvador en la década de los ochenta. Los responsables de este crimen se escudaron en una Ley de Amnistía que ahora tendrá que pasar por el tamíz de esta investigación.

Monseñor Romero fue vilmente asesinado en el mismo momento en que ofrecía la eucaristía en una misa, teniendo de testigos a todos los feligreses presentes. Si alguien nunca ha tenido la oportunidad de conocer a un mártir, pues Monseñor Romero es un mártir. Murió asesinado luchando por la paz de su pueblo, en defensa de los campesinos, quienes se refugiaban en su Iglesia cuando era perseguidos.

Comparto con ustedes, este video que recoge sus últimas declaraciones antes de su muerte:

Veintiocho años después, El Salvador se apresta a conocer la verdad de uno de los crímenes que nunca permanecerán bajo el manto de la impunidad. Llegó la hora cero, y al igual que muchos salvadoreños, estaré pendiente de sus resultados.

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