Elecciones de Chile, vistas por Sergio Espejo

12 Dic

Chile celebra mañana domingo sus elecciones. Los sondeos indican que mañana ganará Sebastián Piñera, pero no con los votos suficientes para ganar en la primera vuelta, por lo que habrá segunda vuelta en enero de 2010. Eduardo Frei y Marco Enríquez-Ominani se disputan el segundo lugar para avanzar a la segunda vuelta. A diferencia de cómo he hecho en otras oportunidades en las que he emitido mi opinión sobre posibles resultados electorales en otras latitudes, para esta ocasión, le solicité a mi querido amigo chileno, Sergio Espejo, uno de los valores democráticos que representa la nueva generación de políticos de ese país, su opinión sobre lo que sucederá mañana, especialmente sobre lo que está en juego. Comparto con ustedes su opinión:

“La elección de este domingo se vive en un ambiente marcado tanto por la incertidumbre sobre sus resultados como por la falta de dramatismo con que – al menos aparentemente – la mayoría de los chilenos parece acercarse a ella. Se trata de la primera elección que enfrentamos tras la muerte de Pinochet, la primera en que la coalición de gobierno vive deserciones que se convierten en candidaturas alternativas y la primera en que las encuestas resultan favorables al representante de la derecha opositora.

En ese contexto, la segunda vuelta electoral que se realizará durante la primera quincena de enero sí será una prueba de nervios. Dado que nadie duda que el candidato de derecha será uno de los dos competidores en esa ocasión, el representante de la centro izquierda – que en mi opinión será el ex Presidente Frei – deberá ser capaz de un ejercicio extraordinariamente difícil: demostrar a quienes consideran que la coalición gobernante ha cumplido su ciclo y se ha agotado, que existe espacio para liderar un proyecto que no sólo impida el acceso de la derecha al gobierno, sino además reconecte a Chile con la ruta de la modernización económica y la equidad social. Yo creo que eso es posible.”

Continuaré dando seguimiento a las elecciones de Chile. Su presente y su futuro es vital para la democracia latinoamericana.

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