Angelita Trujillo y su falsa visión

23 Feb

Parece que la familia de Trujillo está decidida a reivindicar su memoria en un país que, como el nuestro, ha decidido desde hace mucho tiempo a que nunca jamás se repitan las dictaduras. Hace casi un año, escribí sobre estas memorias. Hoy, la prensa nacional publica algunos extractos del libro de Angelita Trujillo, en el que se afirma que después de casi 50 años de su muerte, Trujillo aún vive presente en el palpitar de los dominicanos.

Soy demócrata, y como tal, soy tolerante ante quienes tienen una opinión distinta a la mía. Si bien reconozco que, desde el punto de vista histórico, la vida de Trujillo, al igual que la de otros dictadores, sigue siendo un atractivo para editoras y librerías, no menos cierto es que nuestro país vive en democracia, con sus altas y bajas, y por lo tanto, la afirmación de la señora Trujillo no se corresponde con la verdad. La mayoría de los dominicanos no plantean ni evocan el modelo de Trujillo ni su persona con nostalgia ni como una solución ante nuestros problemas.

Trujillo fue un monstruo. Un sátrapa. Un dictador sangriento de la peor calaña. Como dominicano me preocupa que, en el Siglo 21, en el que estamos luchando por mejorar la democracia, se pretenda hacer un debate sobre un tema que evidentemente está cerrado en la mayoría de los dominicanos, respetando el papel de los medios de comunicación en su derecho a informar y a comunicar.

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