Los informantes de Crassweller

19 Dic

Robert D. Crassweller escribió Trujillo, la trágica aventura del poder personal, la mejor obra que se ha escrito sobre el dictador. Crassweller falleció en julio de 2004, refiere Angela Peña en este reportaje publicado ayer en el periódico Hoy. Crassweller era un abogado que trabajó por mucho tiempo en el Departamento de Estado, en la unidad de inteligencia, y luego de la caída de la dictadura, en 1961, tuvo contactos con destacados dominicanos que fueron colaboradores y adversarios de Trujillo que se encontraban en el exilio. En 1967, publica la referida obra, que fue una sensación nacional e internacional. ¿Quiénes fueron los informantes de Crassweller? Peña cita a Euclídes Gutiérrez con esta afirmación:

“Otros aspectos importantes del largo proceso conocido con el nombre de la Era de Trujillo, el doctor Balaguer los narró, con la misma intención y estilo personal, a Robert Crassweller, quien le fuera presentado en Nueva York por el doctor Juan Arce Medina, concediéndole a Crassweller entrevistas que duraron por espacio de siete horas, según le confesó el Dr. Balaguer a quien les dirige la palabra”.

Otro informante de Crasweller fue Virgilio Alvarez Pina (Don Cucho), quien fue uno de los más cercanos colaboradores de Trujillo, durante su exilio en Nueva York durante los años 1961 y 1964, según refiere Peña citando a Bernardo Vega:

“Uno podía pensar que después de las entrevistas de Robert Crassweller a Don Cucho, durante su exilio de poco más de dos años en Nueva York, material que utilizó el historiador norteamericano en su libro sobre el régimen trujillista, Don Cucho no tenía más que aportar. Ahora sabemos que no es así”, en referencia a las memorias de Don Cucho publicadas en el 2008.

Es curioso cómo los más cercanos colaboradores de Trujillo fueron los informantes de Crassweller, quien tenía el peso relevante de haber ocupado puestos en el gobierno norteamericano, lo cual no descarta que esa información fueran transmitidas extraoficialmente a las agencias correspondientes. Fue durante ese período que los americanos pusieron sus ojos sobre el presidente Balaguer, exilado en New York, para que regresara a Santo Domingo en 1966. Luego, la historia es conocida.

Otro dato relevante que destaca Peña es que no existe en internet ninguna foto de Crassweller. Ni siquiera el New York Times, en donde Crasweller trabajó hizo un obituario al momento de su fallecimiento. El único obituario encontrado es éste, referido por Peña.

Recomiendo que las nuevas generaciones lean la obra de Crassweller, para que nunca jamás se repita ningún asomo de dictadura en nuestra querida tierra.

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