La sinrazón de Guantánamo

26 Abr

Los halcones de la Era de Bush idearon y promovieron establecer en la base militar de Guantánamo, Cuba, una prisión para alojar a los «terroristas peligrosos» de Al-qaeda, que no podía estar en ninguna otra prisión del mundo. Esa era la idea. La realidad fue y es otra. De 780 prisioneros, solo 220 eran considerados «terroristas peligrosos».

Con abogados torturadores, ni siquiera los 220 prisioneros pueden ser procesados judicialmente, bajo el estatuto jurídico de enemigos combatientes, por la contaminación de la prueba. Entonces, ¿para qué fue Guantánamo? Para ser un centro de tortura, de recolección de información, de careos entre prisioneros, que fue convirtiéndose paulatinamente en una especie de limbo para quienes sufrían y sufren la injusticia de la pérdida de su libertad. Un drama implementado por la nación que profesa ser guardiana de la libertad y de los derechos civiles. Amy Davidson, editora senior del New Yorker, analizó los documentos filtrados por Wikileaks y publicados en diversos periódicos, y recoge su evaluación en WikiLeaks: The Uses of Guantánamo.

Con la llegada del presidente Barack Obama, se eliminó la tortura en Guantánamo. Sin embargo, la falta de cumplir su promesa de cerrar este centro de detención le pesa sobre sus hombros. Es un problema que afecta la reputación global de Estados Unidos de América, y es también un problema político. Quedan actualmente 172 prisioneros en Guantánamo y se impone una solución política y jurídica que concluya con este triste capítulo de la llamada lucha contra el terrorismo, conclusión que debe ser con más transparencia, más libertad, y por ende, más democracia.

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