Zapatero y la anatomía del poder

2 Abr

José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado hoy su decisión de no presentarse como candidato a las elecciones generales de España en el 2012. Una valiente decisión, que me reafirma su talante democrático y su condición de estadista. Sin dudas, que ha pesado en su decisión la crisis económica y la opinión de su familia. Es lo que se llama colocar los intereses de su país y de su partido por encima de sus intereses personales. Son los momentos en donde el dirigente se revisa asímismo, se mira ante el espejo, y toma las decisiones pensando en las mayorías. Sin dudas, Zapatero pasará a la historia española como el presidente de las reformas socialistas en España. Y, como político, el dirigente que levantó al PSOE en una etapa de renovación y de modernidad. Su legado será analizado con la debida objetividad por la historia.

A partir de hoy, Zapatero comenzará a experimentar la verdadera anatomía del poder. Sólo quiénes han pasado por la misma experiencia saben lo difícil y complejo que es esta etapa en su vida política. Hasta ahora, Zapatero tenía el liderazgo incuestionable de su partido. Luego de su anuncio de hoy, las cosas no seguirán en igual. Comenzará a experimentar lo que se conoce como la soledad del poder, y es que el poder tiene esa particularidad de que permite conocer el comportamiento y la conducta de las personas. Probablemente, solo un puñado de dirigentes termine con Zapatero, pero otros comenzarán a trillar sus propios caminos en la lucha política. Lo anterior no significa que, dentro de su partido, no se le guarde el debido respeto por su condición de presidente de gobierno y de secretario general. Pero, en la medida en que se acerque el proceso de seleccionar al candidato a la presidencia del gobierno español por parte de su partido, Zapatero irá conociendo mejor a sus colaboradores, a sus dirigentes y a su entorno.

Zapatero tiene aún mucho que seguir aportando a la democracia española. Quizás, hoy más que nunca, deba tener presente las palabras en la Oda de San Barton: “Estoy herido, pero no estoy muerto. Me acostaré y sangraré un poco, entonces yo me levantaré y lucharé de nuevo.”

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