La foto: Trump y Obama o la transición del poder

10 Dic

Trump y Obama en la Casa Blanca. Su primer encuentro en sus vidas.

Trump y Obama en la Casa Blanca. Su primer encuentro en sus vidas.

 

El poder no es permanente. Es transitorio. Ni siquiera los reyes y los dictadores duran para siempre. Mucho menos, en democracia, que marca el plazo con fecha de vencimiento del mandato de los gobernantes democráticamente electos. El ciclo del poder, por supuesto, no es igual en todos los países que viven en democracia. Pero, sin dudas, los comienzos son extraordinarios. En Estados Unidos, la Presidencia es una Institución. Es un símbolo que se respeta, pero que no queda exenta a esta realidad. Cuando el presidente electo comienza a marcar su próximo mandato con la designación de su futuro gabinete, así como con sus declaraciones sobre temas de actualidad, pues lógicamente va concitando la atracción mediática y su aureola va creciendo, y también su poder. El efecto contrario sucede con el presidente saliente, ya con menos poder, forzado por las circunstancias a cumplir con su mandato, a atender la transición, y darle salida a los asuntos ordinarios.  Es el presidente “lame-duck’, o pato caído, como le dicen en Estados Unidos. Y la historia se repite. Le pasó a Carter con Reagan. A Bush padre con Bill Clinton. A Bush hijo con Obama. Y ahora, con Obama y Trump. La situación se advierte más cuando la transición ocurre entre adversarios políticos. Trump y Obama son adversarios, y nunca se habían tratado personalmente, a pesar de que ambos coincidieron en algunos eventos y Obama hizo duras críticas en su contra, estando Trump en el mismo lugar. Pero nunca se había saludado.  Encima, la campaña electoral fue muy despiadada, a pesar de que Obama no fue candidato, pero hizo todo lo posible para que su candidata ganara. La química, por tanto, no es la misma. Eso queda reflejado en la foto. El deber se pone por encima de las diferencias, pero, sin dudas, que nadie quisiera estar en los zapatos de Obama. De haber sido el presidente más poderoso en toda la historia de Estados Unidos y traspasarle el poder a quien, sin dudas, marcará el destino del mundo en los próximos años, con mayor poder y con mayor influencia mediática de todos los tiempos, es una situación inédita. Ese es el poder, y así es la democracia.

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