Obama y su legado: lenguaje corporal

17 Dic

Ayer fue probablemente la última conferencia de prensa del presidente Barack Obama en la Casa Blanca, aunque pienso que quizás no será su última, tomando en cuenta el curso de los acontecimientos políticos. Habitualmente, el presidente de Estados Unidos ofrece una rueda de prensa al final de cada año, antes de partir a las vacaciones navideñas y de fin de año. Claro, la de ayer es su última, dado que el 20 de enero termina su mandato. Lógicamente, al margen del contenido de sus declaraciones públicas, el Obama que vimos ayer no es el Obama de cuando ocupaba por su sí solo el liderazgo único en Estados Unidos. Ahora es un presidente saliente, con menos poder y con menos atracción mediática. Su lenguaje corporal es muy evidente de que su situación no es cómoda. Tiene que medir cada palabra para no herir susceptibilidades en el presidente electo, al menos por ahora. Se nota impactado por lo que le viene encima, es decir, Donald Trump ha designado figuras muy controversiales en su próximo gabinete, que adversaron las políticas de Obama, por lo que el presidente saliente sabe que su legado está en juego. Lo mismo ocurre con el posicionamiento geopolítico de Estados Unidos se ve que será impactado, a juzgar del rol que está jugando Rusia y China ante la nueva administración. Es interesante: A diferencia de lo que ocurre en América Latina, Obama no teme sobre su futuro en términos de que puedan enjuiciarle por corrupción o inconductas, pero sí sabe que su extraordinario legado en el ámbito internacional, como el acuerdo con Irán o la reapertura de relaciones con Cuba, y en el ámbito interno, en política de seguridad social, migración, empleo y lucha contra el terrorismo (recordar que fue quien eliminó a Osama Bin Laden), todo puede caerse. Su cara y su lenguaje corporal lo envidencian. Ese es el poder. Veremos.

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