De Obama a Trump: Una transición única

1 Ene

En gran parte de mi vida, he seguido las transiciones de un gobierno a otro. En lo personal, he vivido cuatro transiciones. En 1982, cuando mi papá, Salvador Jorge Blanco, fue electo presidente de la República Dominicana. Cuatro años después, viví en carne propia una dramática transición al nuevo presidente electo. Luego, en 2000, viví la transición al nuevo gobierno del presidente Hipólito Mejía, y por supuesto, viví el cambio del poder cuatro años después. Cada una de estas transiciones tiene sus propias lecciones.

Desde lejos, estoy siguiendo la transición de Obama a Trump, una etapa única en la historia moderna. En un país donde la presidencia es una Institución, marcada por la tradición y el protocolo, dentro de la simpleza y la sobriedad, esta transición no es igual a ninguna otra. Lo primero es que Obama ha demostrado que no es un “lame-duck”, o “pato caído”, como le llaman a los presidentes salientes. Ha demostrado que no está dispuesto a ceder un solo centímetro de su legado, usando los poderes administrativos que tiene.

En un hecho sin precedentes, Obama incluso le ha impuesto sanciones a Rusia por interferir en las elecciones americanas, através del pirateo o “hackeo” de los servidores del partido Demócrata. Un hecho que la mayoría de los americanos respalda, incluyendo los republicanos, con excepción de Donald Trump, y por supuesto, esto ha caldeado los ánimos y ya ha habido un intercambio de expresiones entre el presidente saliente y el presidente electo.

¿Qué va a pasar en los próximos días? El 3 de enero se juramenta el nuevo Congreso en el Capitolio. El día 6, se certifica la elección del Colegio Electoral, y el día 20 se juramenta Trump como presidente de Estados Unidos. De hecho, ya Obama ha comenzado su mudanza de la Casa Blanca, y pronto, comienza a llegar la mudanza del presidente electo. No está claro de que se produzca una foto de todos los presidentes vivos de Estados Unidos con el presidente electo. Es posible que se produzca un encuentro entre Obama y Trump antes del 20 de enero, aunque no se descarta que no ocurra. Insisto, hay un nuevo juego de pelota, y nada es igual al pasado.

Solo recordar que Hillary Clinton ganó el voto popular, lo que sin dudas le resta legitimidad a Trump, no legalidad. Lo cierto es que Trump inaugurará su presidencia este 20 de enero con un mundo fragmentado. Continuaré dando seguimiento.

Sin comentarios

Escriba un comentario