Acerca de Orlando

No es fácil hablar de uno mismo. Por lo menos para mí. Ya decía un connotado filósofo que llegar a conocerse era tarea de toda una vida. Por tanto, me tendré que conformar con algunos datos más o menos objetivos y unas pocas apreciaciones que considero de interés.

Nací en 1966. Soy de la generación de dominicanos que no había nacido cuando la Revolución de abril de 1965, aunque mis padres estuvieron inmersos en el movimiento patriótico por la vuelta a la constitucionalidad. Nací, entonces, en el primer año de los Doce del presidente Joaquín Balaguer.

Confieso que desde pequeño respiré la política en mi casa tanto como debate interminable como con práctica arriesgada. En mi infancia, solía ver a Juan Bosch , José Francisco Peña Gómez, Antonio Guzmán, y Virgilio Mainardi Reyna, luchadores de la democracia dominicana en mi casa. Un primo hermano, Pedro Batlle Jorge, mayor que yo, y que hoy vive en Barcelona, me enseñó mis primeras lecciones de política.

La carrera política de mi padre, Salvador Jorge Blanco, impactó en mi decisión de participar en estas lides. Mi casa siempre era un hervidero humano, lo cual me permitía tener contacto con muchos hombres y mujeres. Todavía cuando visito una comunidad, en cualquier parte del territorio dominicano, me saludan con la expresión: “Yo te veía jugando baloncesto en la casa de tu padre”.

En la medida en que la democracia dominicana se fue consolidando, decidí participar activamente en política. Ya para el 1990, me había inscrito como militante del Partido Revolucionario Dominicano, en cuya organización participé en diferentes áreas, de manera muy particular, en la Juventud Revolucionaria Dominicana, de cuyo organismo fui su Secretario General.

Manteniendo el interés por la política, me gradué de Licenciado en Derecho (Summa Cum Laude) en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Ejercí la abogacía, y en el 1998, acepté mi primera función pública como Coordinador de las Comisiones Permanentes del Senado de la República.

Mi segunda función pública, ya en el Ejecutivo, fue como Presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, con rango de Secretario de Estado, posición que desempeñé en el período 2000-2004, por decisión del presidente Hipólito Mejía a quien le agradezco la confianza depositada.

Los resultados del año 2004 y la necesidad de cambios que evidenció el PRD, me motivó a presentarme como Candidato a la Secretaria General del partido, la cual gané en el 2005, con más del sesenta por ciento de los votos de la militancia del partido. Estaré en la Secretaría General hasta el año 2009, si Dios quiere.

Como Secretario General del partido, he asumido con responsabilidad las luces y las sombras, no solo del proceso electoral del 2006, sino del PRD, en sus 66 años de historia. Luego del ejercicio autocrítico, estoy decidido, conjuntamente con otros compañeros y compañeras, a producir las transformaciones que conviertan al partido en una opción creíble para ser nuevamente el partido de la esperanza nacional.

A lo largo de mi vida, he podido escribir tres libros y múltiples artículos en la prensa nacional. Conduzco también el programa de televisión LIDERES que me ha permitido encausar algunas inquietudes sobre la realidad nacional e internacional.

Cuando, como ahora, echo la mirada atrás, tengo la sensación de haber vivido varias vidas. A pesar de lo mucho que vivido, en tan poco tiempo, el pasado no me pesa tanto como para hacer peligrar el futuro. Sigo creyendo que aún tengo mucho por hacer. Es más, pienso que me queda por hacer tanto o más que lo ya hecho. Empezando por este blog.