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Adiós Obama

21 Ene

Ayer concluyó el mandato de ocho años de Barack Obama como presidente de Estados Unidos. Sus últimas horas están recogidas en este interesante reportaje. Mi padre siempre me decía que el poder es como una sombra que pasa. Nada es permanente, y mucho menos, en democracia. Ayer lo volvimos a comprobar. Una transición de un presidente a otro presidente, de partidos distintos, con serias diferencias conceptuales y políticas, pero todo transcurrió ordenadamente. Eso es fortaleza institucional. Terminó la era de Obama, lo que está por verse ahora es su legado, cuyos principales logros pretender ser revertidos por el presidente Donald Trump. Veremos.

Discurso de despedida de Obama

13 Ene

Tenía pendiente comentar el discurso de despedida de Obama, pronunciado desde Chicago. Era lógico que donde el proyecto de Obama comenzó, terminara también. Fue un discurso, más que el de un político, sino como un profesor de derecho constitucional que quiere dejar muy claro su legado. Fue muy emotivo al final. Este es su texto íntegro.

Último discurso de Michelle Obama (como primera dama)

7 Ene

Nunca antes había existido una primera dama como Michelle Obama. Ella ha sido una especie de combinación de los perfiles de Eleanor Roosevelt, Jacqueline Kennedy e Hillary Clinton. Sin dudas, ha tenido mucha influencia, pero no en términos negativos, sino de forma positiva. Su centro ha sido la educación y la vida sana. Pero, también, ha jugado un rol trascendental en el discurso político. Es un excelente complemento a su esposo, el presidente Obama. Ambos saben, y ella lo transmite en su último discurso como primera dama, que el presidente Donald Trump va a hacer todo lo posible por derogar los principales logros de Obama. No era lo que los Obama querían, pero este hecho probablemente hará que luego de dejar la Casa Blanca, ambos sigan defendiendo en las calles su legado. Es lo que se deduce de este interesante reportaje de Jodie Kantor en The New York Times, titulado: ¿Cuál Michelle Obama veremos cuando ella deje la Casa Blanca? Es lectura recomendada.

De Obama a Trump: Una transición única

1 Ene

En gran parte de mi vida, he seguido las transiciones de un gobierno a otro. En lo personal, he vivido cuatro transiciones. En 1982, cuando mi papá, Salvador Jorge Blanco, fue electo presidente de la República Dominicana. Cuatro años después, viví en carne propia una dramática transición al nuevo presidente electo. Luego, en 2000, viví la transición al nuevo gobierno del presidente Hipólito Mejía, y por supuesto, viví el cambio del poder cuatro años después. Cada una de estas transiciones tiene sus propias lecciones.

Desde lejos, estoy siguiendo la transición de Obama a Trump, una etapa única en la historia moderna. En un país donde la presidencia es una Institución, marcada por la tradición y el protocolo, dentro de la simpleza y la sobriedad, esta transición no es igual a ninguna otra. Lo primero es que Obama ha demostrado que no es un “lame-duck”, o “pato caído”, como le llaman a los presidentes salientes. Ha demostrado que no está dispuesto a ceder un solo centímetro de su legado, usando los poderes administrativos que tiene.

En un hecho sin precedentes, Obama incluso le ha impuesto sanciones a Rusia por interferir en las elecciones americanas, através del pirateo o “hackeo” de los servidores del partido Demócrata. Un hecho que la mayoría de los americanos respalda, incluyendo los republicanos, con excepción de Donald Trump, y por supuesto, esto ha caldeado los ánimos y ya ha habido un intercambio de expresiones entre el presidente saliente y el presidente electo.

¿Qué va a pasar en los próximos días? El 3 de enero se juramenta el nuevo Congreso en el Capitolio. El día 6, se certifica la elección del Colegio Electoral, y el día 20 se juramenta Trump como presidente de Estados Unidos. De hecho, ya Obama ha comenzado su mudanza de la Casa Blanca, y pronto, comienza a llegar la mudanza del presidente electo. No está claro de que se produzca una foto de todos los presidentes vivos de Estados Unidos con el presidente electo. Es posible que se produzca un encuentro entre Obama y Trump antes del 20 de enero, aunque no se descarta que no ocurra. Insisto, hay un nuevo juego de pelota, y nada es igual al pasado.

Solo recordar que Hillary Clinton ganó el voto popular, lo que sin dudas le resta legitimidad a Trump, no legalidad. Lo cierto es que Trump inaugurará su presidencia este 20 de enero con un mundo fragmentado. Continuaré dando seguimiento.

Último mensaje de navidad de Los Obama

25 Dic

Fue su octavo y último mensaje navideño. Barack Obama fue un presidente que rompió todos los esquemas de la comunicación, el antes y el después. Su mensaje de navidad siempre lo hizo en compañía de su esposa, Michelle Obama. Ambos intercambiaban sus mensajes. Al ser este su último, los Obama presentaron escenas detrás de cámaras de lo que fue su primer mensaje en 2009. A partir del 20 de enero, cuando Obama no sea ya presidente, sin dudas, hará falta.

Colegio Electoral de EUA se reúne mañana, ¿Qué pasará?

18 Dic

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Mañana lunes se reúnen, a partir de la 1pm, los electores de los Colegios Electorales en los 52 Estados y el Distrito de Columbia para certificar la elección del pasado 8 de noviembre, certificación que luego deberá ser refrendada el 6 de enero por el Congreso de Estados Unidos. Son, en total, 538 electores que se reunirán mañana. En los últimos dos procesos electorales, 2008 y 2012, estos encuentros fueron mera formalidades, dado que el presidente ganador (Barack Obama) ganó ampliamente el voto popular y el voto electoral, por lo que no hubo ningún cuestionamiento. Sin dudas, que luego de los resultados de las elecciones de noviembre pasado, más las noticias relacionadas con la posible interferencia de Rusia en el proceso electoral, la situación es distinta.

No es que en el pasado no hubiese habido cuestionamientos. Todos recordamos quizás el más reciente, en el año 2000. George W. Bush ganó el voto electoral, pero perdió el voto popular de Al Gore, de manera cerrada. En ese momento, Al Gore era vicepresidente de Estados Unidos, y en su tal condición, es quien preside la reunión del Congreso que refrenda el resultado del voto electoral, y tuvo que pasar por la situación incómoda de certificar su propia derrota, a pesar de los alegatos de irregularidades en Florida.

Ahora la situación es más compleja. Donald Trump ganó el voto electoral con 306 votos de los 538. Pero, en el voto popular, perdió de Hillary Clinton, con una diferencia de 2.8 millones de votos. Trump será el primer presidente de Estados Unidos que pierde con tan alto margen el voto popular. Definitivamente hubo una división clara y contundente en la sociedad americana. Pero, adicionalmente, el actual gobierno americano, desde su presidente y las agencias de inteligencia, han advertido de que Rusia interfirió y “pirateó” o “hackeó” los servidores del Partido Demócrata interfiriendo en el proceso electoral, lo cual fue comunicado a todas las partes, en el tiempo oportuno a Trump y a los rusos. Entonces, el ambiente político está enrarecido y sombrío.

En medio de esta situación mañana se reúnen los colegios electorales. No hay ninguna ley o mandato que obligue a que los electores deban ser fieles al mandato recibido de sus propios partidos. Es decir, pudiera darse el caso de que un elector no cumpla con el mandato de su partido, y pueda votar en sentido contrario. Aunque algunos electores han expresado que pudiera hacerlo, no hay precedentes. Solo se sabe que estarían expuestos a sanciones de multa por violentar una línea partidaria. Anticipo que mañana no deberá ocurrir ningún cambio extraordinario, porque ya el propio Obama ha dicho que están trabajando para la transición y que nadie discute que el presidente electo es Donald Trump. Es decir, lo inaudito sería que 37 electores decidan no apoyar al Partido Republicano y que Trump obtenga menos de 270 electores, y entonces no sea declarado presidente. Este escenario no lo preveo.

Lo que sí es previsible es que, en la reunión del Congreso americano del día 6 de enero, que estará presidida por el vicepresidente Joe Biden, que es cuando se deberá aprobar los certificados que provengan de los Colegios Electorales, se produzcan discusiones e intentos de desconocer determinados resultados, dado que hay mayor atención mediática. En este escenario, sí preveo que habrán denuncias y acusaciones sobre las debilidades del proceso electoral, y la interferencia rusa antes aludida. Pero, Biden, que es un zorro político, no tendrá otra opción que no sea validar la elección de Trump, a menos que ocurra un hecho extraordinario, cosa improbable.

Algo si queda claro, y es que Estados Unidos, la principal democracia del mundo, está avocada a revisar su proceso electoral. No me refiero a cambiar el sistema del colegio electoral, pues esto implicará una discusión mayor, una enmienda constitucional, y no creo que esto ocurra por la presión de los estados pequeños que se oponen a una eventual reforma constitucional. Pero, sí se hace necesario una profunda revisión al sistema electoral federal y estatal para hacerlo más eficiente y transparente.

Obama y su legado: lenguaje corporal

17 Dic

Ayer fue probablemente la última conferencia de prensa del presidente Barack Obama en la Casa Blanca, aunque pienso que quizás no será su última, tomando en cuenta el curso de los acontecimientos políticos. Habitualmente, el presidente de Estados Unidos ofrece una rueda de prensa al final de cada año, antes de partir a las vacaciones navideñas y de fin de año. Claro, la de ayer es su última, dado que el 20 de enero termina su mandato. Lógicamente, al margen del contenido de sus declaraciones públicas, el Obama que vimos ayer no es el Obama de cuando ocupaba por su sí solo el liderazgo único en Estados Unidos. Ahora es un presidente saliente, con menos poder y con menos atracción mediática. Su lenguaje corporal es muy evidente de que su situación no es cómoda. Tiene que medir cada palabra para no herir susceptibilidades en el presidente electo, al menos por ahora. Se nota impactado por lo que le viene encima, es decir, Donald Trump ha designado figuras muy controversiales en su próximo gabinete, que adversaron las políticas de Obama, por lo que el presidente saliente sabe que su legado está en juego. Lo mismo ocurre con el posicionamiento geopolítico de Estados Unidos se ve que será impactado, a juzgar del rol que está jugando Rusia y China ante la nueva administración. Es interesante: A diferencia de lo que ocurre en América Latina, Obama no teme sobre su futuro en términos de que puedan enjuiciarle por corrupción o inconductas, pero sí sabe que su extraordinario legado en el ámbito internacional, como el acuerdo con Irán o la reapertura de relaciones con Cuba, y en el ámbito interno, en política de seguridad social, migración, empleo y lucha contra el terrorismo (recordar que fue quien eliminó a Osama Bin Laden), todo puede caerse. Su cara y su lenguaje corporal lo envidencian. Ese es el poder. Veremos.

La foto: Trump y Obama o la transición del poder

10 Dic

Trump y Obama en la Casa Blanca. Su primer encuentro en sus vidas.

Trump y Obama en la Casa Blanca. Su primer encuentro en sus vidas.

 

El poder no es permanente. Es transitorio. Ni siquiera los reyes y los dictadores duran para siempre. Mucho menos, en democracia, que marca el plazo con fecha de vencimiento del mandato de los gobernantes democráticamente electos. El ciclo del poder, por supuesto, no es igual en todos los países que viven en democracia. Pero, sin dudas, los comienzos son extraordinarios. En Estados Unidos, la Presidencia es una Institución. Es un símbolo que se respeta, pero que no queda exenta a esta realidad. Cuando el presidente electo comienza a marcar su próximo mandato con la designación de su futuro gabinete, así como con sus declaraciones sobre temas de actualidad, pues lógicamente va concitando la atracción mediática y su aureola va creciendo, y también su poder. El efecto contrario sucede con el presidente saliente, ya con menos poder, forzado por las circunstancias a cumplir con su mandato, a atender la transición, y darle salida a los asuntos ordinarios.  Es el presidente “lame-duck’, o pato caído, como le dicen en Estados Unidos. Y la historia se repite. Le pasó a Carter con Reagan. A Bush padre con Bill Clinton. A Bush hijo con Obama. Y ahora, con Obama y Trump. La situación se advierte más cuando la transición ocurre entre adversarios políticos. Trump y Obama son adversarios, y nunca se habían tratado personalmente, a pesar de que ambos coincidieron en algunos eventos y Obama hizo duras críticas en su contra, estando Trump en el mismo lugar. Pero nunca se había saludado.  Encima, la campaña electoral fue muy despiadada, a pesar de que Obama no fue candidato, pero hizo todo lo posible para que su candidata ganara. La química, por tanto, no es la misma. Eso queda reflejado en la foto. El deber se pone por encima de las diferencias, pero, sin dudas, que nadie quisiera estar en los zapatos de Obama. De haber sido el presidente más poderoso en toda la historia de Estados Unidos y traspasarle el poder a quien, sin dudas, marcará el destino del mundo en los próximos años, con mayor poder y con mayor influencia mediática de todos los tiempos, es una situación inédita. Ese es el poder, y así es la democracia.

Muere Fidel Castro, Cuba sobrevive

26 Nov

Cuando yo nací en 1966, ya Fidel Castro había entrado triunfante a La Habana, Cuba, el 8 de enero de 1959, derrocando la dictadura de Fulgencio Batista, e iniciando la revolución cubana, que lo convirtió en uno de los líderes más influyentes del Siglo 20. Al igual que millones de habitantes del mundo, durante toda mi vida, he visto a la figura de Fidel Castro, pasar por el tiempo, pero siempre con su barba y su habitual estilo de oratoria, y, por supuesto, con su firmeza en sus convicciones, a pesar de su avanzada edad en los últimos años. Con excepción de la Reina Isabel de Inglaterra, era el jefe de gobierno que más tiempo ha durado en su cargo.

Al despertar hoy en la madrugada, recibí impactado la noticia sobre su muerte, ofrecida oficialmente por su hermano Raúl Castro, presidente de Cuba:

Lo de impactado, no porque me uniera ningún vínculo con Castro, pero sí por la trascendencia de su figura. Es imposible escribir la historia de la guerra fría sin mencionar el nombre de Fidel. E igualmente, es imposible escribir la historia de la revolución latinoamericana, a partir de 1960, sin mencionarle. En mi país, la generación de mis padres seguían con fervor e ilusión los inicios de la revolución cubana. Y lógicamente, para la izquierda latinoamericana, Fidel Castro fue su mayor símbolo. Y es que se podrá estar o no de acuerdo con el régimen cubano, pero Fidel Castro es ícono de la lucha en América Latina.

Después de más de cincuenta años de guerra fría, se produjo el deshielo con la visita de Barack Obama a Cuba, y la reapertura de las relaciones diplomáticas. Donald Trump, presidente electo, no podrá evitar e impedir que este deshielo siga su camino, hasta que el propio pueblo cubano decida su destino. Sin dudas, queda mucho por ver aún. Por eso, coincido con el titular de Le Monde: Muere Fidel Castro, Cuba sobrevive.

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Dos obituarios sobre Fidel Castro, muy bien escritos y documentados, cuya lectura es recomendada:

– New York Times: Fidel Castro, líder de la revolución cubana y símbolo de la izquiera, muere a los 90 años de edad.

– Miami Herald: Fidel Castro está muerto.

 

 

 

La noche que Trump decidió ser presidente de EUA

25 Nov

(Vía Frontline)