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CAP: 2 intentos

3 Dic

Ahora que Venezuela está pasando por uno de sus momentos más críticos de su historia, sale un documental sobre Carlos Andrés Pérez, quien fue presidente de Venezuela en 1974 y 1989. Le tocó el período de bonanza de Venezuela en 1974, pero cuando volvió en 1989 no pudo terminar su mandato, ya el país inmerso en una crisis política y económica.  Fue destituido en 1992. Este documental hay que verlo para entender el contexto histórico del hermano país.

Esta es la promo de CAP: 2 intentos:

Carlos Andrés Pérez fue amigo del pueblo dominicano. Tuve la oportunidad de conocerle en varias oportunidades, sobre todo cuando estuvo exilado en Santo Domingo, años antes de su fallecimiento.

‘CAP’, en su tierra

9 Oct

Carlos Andrés Pérez ya está en tierra venezuela, luego de un largo periplo en el que su cuerpo tuvo que sorportar litigios y decisiones judiciales. Cuando el presidente Pérez falleció en diciembre del año pasado, escribí este apunte, cuyo contenido lo comparto nueva vez:

Por razones conocidas, no pude escribir el apunte dedicado a Carlos Andrés Pérez, expresidente de Venezuela, en el momento en que ocurrió su fallecimiento. Cosas del destino. El presidente Pérez falleció siete horas antes que mi padre. Pero, no podía dejar de escribir este apunte dedicado a un hombre que fue solidario con la democracia dominicana y con la de muchos países latinoamericanos.

Cuando el presidente Antonio Guzmán ganó las elecciones del 16 de mayo de 1978, terminando así con la etapa oscura de los doce años del presidente Joaquín Balaguer, hubo sectores de poder, cercano a éste último, que se negaron a reconocer el triunfo expresado en las urnas. Adicionalmente a los valientes dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano, entre ellos, mi padre Salvador Jorge Blanco, que defendieron el triunfo electoral ante la Junta Central Electoral, hubo la oportuna y necesaria intervención de tres personalidades internacionales que contribuyeron a que el presidente Balaguer reconociera el triunfo del presidente Guzmán, y le entregara el poder el 16 de agosto de 1978.

Los entonces presidentes Carlos Andrés Pérez, Jimmy Carter y Mario Soares, de manera separada, intervinieron puntualmente para lograr que se respetara la decisión del pueblo dominicano. En el caso del presidente Pérez, llegó a comunicarse directamente con el presidente Balaguer para exigir la transferencia del poder. Fue un momento estelar de la vida democrática dominicana, y quienes sentimos apego por los valores de la democracia, debemos agradecer y reconocer ese gesto invaluable del presidente Pérez.

Ese gesto se debió a la entrañable amistad que siempre existió entre José Francisco Peña Gómez y Carlos Andrés Pérez, desde que Peña Gómez hizo su entrada triunfal a la Internacional Socialista en 1976. Esa amistad se extendió entre diversos líderes del Partido Revolucionario Dominicano y de Acción Democrática, y luego entre los gobiernos dominicano y venezolano. Ahí nació la extraordinaria generosidad de Venezuela hacia República Dominicana, que se ha mantenido hasta los actuales momentos.

Felipe González escribió este artículo sobre Carlos Andrés Pérez. Al igual que muchos venezolanos y latinoamericanos, deseo que el presidente Pérez descanse en paz, en Venezuela, su tierra amada. Murió un demócrata, y sobre todo, un amigo de República Dominicana, Paz a sus restos.

Ahora, sí puedo exclamar: ¡Descanse en paz!

P.D.: Al igual que sucedió con los restos del expresidente Rafael Caldera, la familia del expresidente Pérez decidió que su funeral fuese sin los honores correspondientes a su condición de Jefe de Estado.

Carlos Andrés Pérez, in memoriam

4 Ene

Por razones conocidas, no pude escribir el apunte dedicado a Carlos Andrés Pérez, expresidente de Venezuela, en el momento en que ocurrió su fallecimiento. Cosas del destino. El presidente Pérez falleció siete horas antes que mi padre. Pero, no podía dejar de escribir este apunte dedicado a un hombre que fue solidario con la democracia dominicana y con la de muchos países latinoamericanos.

Cuando el presidente Antonio Guzmán ganó las elecciones del 16 de mayo de 1978, terminando así con la etapa oscura de los doce años del presidente Joaquín Balaguer, hubo sectores de poder, cercano a éste último, que se negaron a reconocer el triunfo expresado en las urnas. Adicionalmente a los valientes dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano, entre ellos, mi padre Salvador Jorge Blanco, que defendieron el triunfo electoral ante la Junta Central Electoral, hubo la oportuna y necesaria intervención de tres personalidades internacionales que contribuyeron a que el presidente Balaguer reconociera el triunfo del presidente Guzmán, y le entregara el poder el 16 de agosto de 1978.

Los entonces presidentes Carlos Andrés Pérez, Jimmy Carter y Mario Soares, de manera separada, intervinieron puntualmente para lograr que se respetara la decisión del pueblo dominicano. En el caso del presidente Pérez, llegó a comunicarse directamente con el presidente Balaguer para exigir la transferencia del poder. Fue un momento estelar de la vida democrática dominicana, y quienes sentimos apego por los valores de la democracia, debemos agradecer y reconocer ese gesto invaluable del presidente Pérez.

Ese gesto se debió a la entrañable amistad que siempre existió entre José Francisco Peña Gómez y Carlos Andrés Pérez, desde que Peña Gómez hizo su entrada triunfal a la Internacional Socialista en 1976. Esa amistad se extendió entre diversos líderes del Partido Revolucionario Dominicano y de Acción Democrática, y luego entre los gobiernos dominicano y venezolano. Ahí nació la extraordinaria generosidad de Venezuela hacia República Dominicana, que se ha mantenido hasta los actuales momentos.

Felipe González escribió este artículo sobre Carlos Andrés Pérez. Al igual que muchos venezolanos y latinoamericanos, deseo que el presidente Pérez descanse en paz, en Venezuela, su tierra amada. Murió un demócrata, y sobre todo, un amigo de República Dominicana, Paz a sus restos.

Carter y la crisis de 1978

10 Nov


El 16 de mayo de 1978 se celebraron elecciones en República Dominicana. Ganó el Partido Revolucionario Dominicano y su candidato presidencial, Antonio Guzmán. Era el fin de una etapa histórica, marcada por doce años de represión y violaciones a los derechos humanos. El entonces presidente Balaguer no reconoció voluntariamente su derrota. Al contrario, hubo acciones oficiale tendentes a falsificar los resultados electorales a nivel legislativo para que el Senado estuviese en control del partido de Balaguer. Fue la época de los famosos Gacetazo y Juntazo (Ver Nos. 54 y 55), cuyos gestores están hoy día muy cerca y con mucha influencia en el gobierno actual. Solo la presión internacional impidió el desconocimiento de la voluntad popular. Los presidentes Carlos Andrés Pérez, de Venezuela, y el primer ministro Mario Soares, de Portugal, fueron claves en ello. Igualmente, el presidente Jimmy Carter. Al menos, ese es el relato que personas que vivieron esos momentos críticos me han referido. Pensaba que habría alguna referencia a la crisis de 1978 en The White House Diary, las memorias de Carter. Extrañamente, no hay una sola mención de esta etapa histórica, en contraste con otros episodios internacionales, como la crisis de los rehenes de Irán y la paz de medio oriente, en donde la figura de Carter quedó muy mal parada. Dudo que en los registros de la Casa Blanca no exista constancia de las llamadas y las reuniones de Carter sobre uno de los episodios que marcaron el renacimiento de la democracia dominicana.

Rafael Caldera, adiós a un demócrata

25 Dic

Cuando se escriba la historia de la democracia en Venezuela, los nombres de Rómulo Betancourt, Rómulo Gallegos, Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera deberán ocupar lugares estelares, con sus altas y con sus bajas, pues al final, los políticos son seres humanos, también, con virtudes y defectos. Por eso, al recibir ayer la noticia del fallecimiento de Rafael Caldera, Ex-presidente de Venezuela, reconozco que Venezuela ha perdido a uno de los constructores de su democracia, particularmente aquél país que siempre fue admirado por todos los latinoamericanos, y que siempre estuvo presente y solidario con las causas democráticas de América.

Siempre he creído que los políticos no pueden ser juzgados por determinados hechos aislados en sus vidas, sino por su trayectoria completa de aportes a la democracia. Caldera le correspondió vivir dos etapas, como presidente de Venezuela, en épocas diametralmente distintas. Cuando fue presidente de Venezuela en la década de los setenta, le correspondió vivir los años dorados. No así, cuando ejerció la presidencia en la década de los noventa, cuando ya el país comenzaba a mostrar síntomas de cansancio sobre los partidos políticos tradicionales, y tuvo que indultar al entonces ex-coronel Hugo Chávez, quien había sido acusado y detenido de golpe de estado. Al indultarlo, Caldera le abrió el paso a Chávez, y ya la historia es conocida.

Político, de alto talante democrático, y jurista especialista en derecho laboral, con grandes aportes a la bibliografía jurídica latinoamericana, Caldera es un símbolo de la democracia venezuela. Y ha muerto como mueren los grandes, con la dignidad en alto. Su familia ha rechazado los funerales oficiales por parte del actual gobierno venezolano. Descanse en paz, don Rafael.