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“Todo lo que saben hacer es matar”

21 Ago

“Lo único que me sorprende es el número de muertos. Era previsible, y fue precisamente lo que avisamos que podía ocurrir. La idea de que los militares traerían la democracia era un error. El derrocamiento del presidente de Mohamed Morsi el 3 de julio fue un golpe. Ahora se ha convertido en un golpe muy sangriento. Todo lo que saben hacer los actuales gobernantes es matar, pero ni siquiera consiguen enterrar a la gente. Dejan que (los cadáveres) se pudran en la calle.” (…)

“(El general) Abdel Fattah Al Sisi se ha convertido en el único poder en Egipto y está gobernando con un puño de hierro.”

“Sí, yo estaba claramente contra Morsi, especialmente cuando presionó para que la sharia fuera la base de la Constitución, siguió reservándose más y más poderes especiales, y provocó el rechazo de una amplia parte de la población. Lo definí como débil e incompetente. Pero quería derrotarle en las urnas.” (…)

“Yo estaba contra Morsi e incluso así respetaba la legitimidad de su mandato. Sisi no está haciendo eso. Los generales ya no respetan nada. Sólo quieren matar a quien se coloque en su contra. Nosotros queremos que el general Sisi y el ministro de Interior, Mohamed Ibrahim, sean juzgados en un tribunal por esta masacre. Pero también condenamos a todos los egipcios y países extranjeros que dicen defender los derechos humanos y la democracia, y que ahora están callados.”

Aboul-Fotouh, quien fue candidato presidencial independiente en las elecciones egipcias de 2012, quedando en cuarto lugar, y quien ha ofrecido contundente entrevista al diario alemán Der Spiegel.

La contrarrevolución egipcia

17 Ago

Vía Guerra Eterna, leo este interesante trabajo  de Adam Shatz titulado la Contrarrevolución egipcia en el que pone el dedo sobre la llaga. Lo que fue la primavera árabe que trajo los vientos de democracia con la salida de Hosni Mubarak, y que recuperó la esencia de la democracia con la elección de Mohamed Morsi, está enterrada en Cairo, por quienes debieron defenderla: El Ejército.

Dice Shatz:

“Ante cada revés sufrido tras el derrocamiento de Mubarak, las fuerzas revolucionarias de Egipto han respondido con un mantra tranquilizador: “la revolución es un proceso”. Pero también la contrarrevolución, que parece haberse impuesto en un futuro previsible. Ha ganado no sólo porque el Ejército y los feloul (los restos del antiguo régimen) tenían fuerzas superiores a su disposición, sino porque contaban con unos objetivos claros, algo de lo que los revolucionarios sin líderes carecían.

La revolución ha sido un “proceso” en el sentido de un acontecimiento de los años 60, una conjunción de fuerzas diferentes, a veces enfrentadas, que compartían el escenario hasta irse cada una por su lado tras el derrocamiento de Mubarak. Mientras se acusaban mutuamente de traicionar la revolución, tanto los liberales como los islamistas intentaron en diferentes momentos llegar a acuerdos con el Ejército, como si este fuera una fuerza neutral, como si el pueblo y el Ejército fueran realmente “una sola mano”, como la gente había coreado en la plaza Tahrir. Ninguno de ellos tenía la crueldad, o la tendencia a derramar la sangre, de Jomeini, que comenzó a decapitar al Ejército del sha tan pronto como llegó al poder.

Mientras el antiguo régimen recuperaba su poder, los revolucionarios egipcios confundieron su creencia en la revolución con la existencia misma de una revolución. En el momento en que Abdel Fatttah al-Sisi se hizo con el poder el 3 de julio, la revolución sólo existía en su imaginación.”

Continuaré dando seguimiento a este proceso.

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Retroceso en Egipto

16 Ago

Desde mucho antes de la primavera árabe, escribí este apunte sobre el próximo presidente de Egipto en septiembre de 2010. En el mismo, decía que con un Mubarak, eventualmente ausente, la transición democrática sería una realidad si la institución de mayor prestigio, el Ejército, se convertía en garante de esos cambios. Después de la salida de Mubarak, escribí que el dictador se fue, pero no la dictadura. Cuando se hicieron las elecciones, las cuales fueron ganadas por Mohamed Morsi, escribí: Presidente Morsi, ¿un cáliz envenenado? Y finalmente, cuando ocurrió el golpe de Estado, escribí que único país en el mundo en que un golpe de Estado no es considerado como tal es en Egipto.

En vista de que el presidente Morsi está detenido, su partido, los Hermanos Musulmanes convocaron a protestas y acampadas, las cuales fueron brutalmente limpiadas por el Ejército, sobre la base de que se volvió a imponer el “Estado de Emergencia” que caracterizó a la dictadura de Mubarak. Dicho de otra manera, Mubarak ya no tiene poder, pero el Ejército ha vuelto a los años de dictadura. Las cifras de muertos supera los más de seiscientos. Es una matanza a manos del Ejército. Simultáneamente, la alianza pro golpe se divide, pero mantiene su poder.

Mientras todo esto ocurre, el mayor “power broker”, Estados Unidos de América, ha exhibido sus dos caras. Por un lado, llama a que se detenga la violencia; pero otro lado, mantiene su apoyo económico al Ejército.  Por su parte, otros países claves, como Alemania y Francia, lucen tímidos en su reacción. Solo la comunidad internacional puede convertirse en el freno al retroceso en Egipto, que luce más dividido y fracturado que antes. Disminuir el poder del Ejército es fundamental, lo cual será tarea difícil. Crear un nuevo clima que facilite otra transición democrática es el reto. Veremos.

Las últimas horas del presidente Morsi

6 Jul

A pesar de lo que se puede percibir desde lejos, el poder es frágil. De la noche a la mañana, se puede perder. El presidente Mohamed Morsi, el primer presidente electo por la vía democrática en Egipto, perdió todos los poderes desde el momento en que fue emplazado por el Jefe de las Fuerzas Armadas para que, por su propia voluntad, renunciara a la presidencia. Morsi se negó, y comenzó a sentir la soledad y el aislamiento del poder, al grado de que, hasta su propia seguridad, no resistió cuando el pasado miércoles, el Ejército entró al palacio presidencial y arrestó al presidente. Sus funcionarios, le abandonaron. Sus asesores, le abandonaron. Solo unos cuantos integrantes de su círculo íntimo se quedaron con él. De igual manera, la comunidad internacional estuvo totalmente ausente. Las últimas horas del presidente Morsi, aquí. Extraordinaria lección.

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Mohamed ElBaradei, premio nóbel de la paz, ha asumido como primer ministro del nuevo gobierno. Señal clara de que Estados Unidos de América acepta las nuevas autoridades egipcias. ElBaradei no participó en las elecciones del año pasado, porque sabía que no iba a sacar los votos suficientes. Ahora llega el gobierno, vía fast-track.

El golpe de estado militar que no es golpe: en Egipto

4 Jul

Soy demócrata. Creo en la regla de oro de la democracia: Elegir y ser elegido. Si una persona es electa por la vía democrática, debe permanecer en sus funciones mientras dure su período o mandato, aún cuando se tengan diferencias con esa persona. Es muy probable que por vivir en un país que vivió una férrea dictadura de 30 años y que luego, el primer presidente electo por la vía democrática fue derrocado por los militares, haya forjado mi actitud en ese sentido.

Aplaudí en su momento la transición democrática en Egipto hace un año atrás. Pero, ante el golpe de estado militar ocurrido ayer que depuso del primer presidente electo en democracia, me sumo a quienes lo rechazan. Sin embargo, increíblemente, Egipto es de los pocos países en el mundo, en el que un golpe de estado militar no es un golpe de estado. La reputación y la influencia del Ejército es extraordinaria. Tanto así que el golpe de estado de ayer, fue previamente anunciado por los militares. Y el presidente fue arrestado y detenido. Y ya hoy, hay un presidente provisional que convocará a nuevas elecciones.

Y no faltan los políticos que, al igual que por estas latitudes, nunca han ganado una elección, pero que se convierten en los ideólogos del golpe de estado, como ha sido el penoso caso de Mohamed ElBaradei.

Por último, la lamentable declaración del presidente Barack Obama sobre lo ocurrido en Egipto, me recuerda la misma posición de doble moral frente al golpe de estado de Honduras.

Continuaré dando seguimiento a este proceso.

Presidente Morsi, ¿un cáliz envenenado?

26 Jun

Egipto ha dado una contundente lección democrática al proclamar a Mohamed Mursi, como su primer presidente electo através de las urnas. Es también, el primer presidente islamista, luego de la primavera árabe. Un triunfo resonante para los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, el titular que ha utilizado el diario árabe The National para simbolizar lo que recibirá Mursi, una vez asuma la presidencia de Egipto, es el más apropiado: El cáliz envenenado.

Mursi será presidente de Egipto, pero no tendrá poderes como los tienen otros presidentes democráticos. Estará amarrado por el extraordinario poder que ha acumulado el Ejército egipcio, que fue capaz de reformar la constitución, abolir el parlamento y preservar poderes extraordinarios vinculados a la Defensa, es decir, al poder militar. El presidente Mursi, por lo tanto, no tendrá parlamento, no tendrá capacidad para decidir sobre la ayuda económica de su principal aliado, Estados Unidos de América, ni para decidir sobre el Canal de Suez, ni tampoco podrá decidir sobre la Defensa.

El presidente Mursi tendrá que cohabitar con los militares, quienes, dicho sea de paso, han sido los únicos sobrevivientes de la dictadura de Mubarak. Los otros sobrevivientes han sido los Hermanos Musulmanes, y evidentemente, Mursi, quien es un hombre del aparato. Con razón, los ganadores han sido quienes tienen infraestructura y organización: Los militares y los Hermanos Musulmanes. ¿Cómo será la nueva vida 'democrática' en Egipto? Esto está por verse. Mientras tanto, algunos ya afirman que Egipto se puede convertir en el próximo Irán.

Continuaré dando seguimiento a este proceso.

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Lectura recomendada:

– En Egipto, ganó la revolución 1.0: Vladimir Lenin, Anonymous y el fracaso del 15-M.

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Mujeres periodistas en Tahrir, la otra cara

28 Nov

Hoy se celebran las primeras elecciones libres en Egipto, luego de la caída de Hosni Mubarak. La primavera egipcia ha tenido un símbolo que lo ha sido, sin dudas, la plaza Tahrir, epicentro de las manifestaciones de cientos de miles de egipcios que reclaman libertad y democracia. Pero, Tahrir tiene otra cara, que es también reflejo de una sociedad  en la que la violencia de género llega a niveles extraordinarios, tal como le sucedió a la periodista Lara Logan, quien fue víctima de múltiples agresiones sexuales mientras cubría los acontecimientos en Tahrir.

Esta es su historia:

http://youtu.be/_g0S6UQem1k

A este hecho, se suman las agresiones a las periodistas Caroline Sinz y Mona el-Tahawy. Son de los pocos casos que han sido reportados y documentados, pero deben existir cientos de agresiones sexuales producidas, no por una o varias personas, sino por grupos o bandas de hombres, en la plaza pública. Afortunadamente, Logan, Sinz y el-Tahawy fueron rescatadas, y están vivas para contarlo. Tantos años de opresión que tuvo Egipto bajo la dictadura que la libertad ha desnudado la cruda realidad de una sociedad que deberá trabajar profundamente para alcanzar la igualdad de género, y sobre todo, el respeto a la mujer.

 

El dictador se fue, pero no la dictadura

23 Nov

Hosni Mubarak, cuando era dictador. A su lado derecho, Hussein Tantawi, el hombre fuerte en Egipto.

 

Hosni Mubarak no está en el poder en Egipto, pero toda la estructura militar que le apoyó, ejerce actualmente el poder, através de Hussein Tantawi. Una clara señal de que no basta con expulsar a los dictadores para que las dictaduras terminen. La revolución de Egipto no ha terminado, aún. Está despierta. El cambio viene por la fuerza del pueblo.

El destino de Mubarak

23 Abr

Egipto ha dado el paso, esperado, y necesario, como sucede con el fin de las dictaduras. Los tribunales han ordenado la remoción de todos los retratos y letreros que tengan el nombre o la foto del expresidente Hosni Mubarak de todas las instituciones públicas. Todos los honores y reconocimientos que recibió durante su mandato se han convertido en rechazo popular a todo lo que huela su nombre. A diferencia de otras dictaduras, en donde el dictador se exiliaba o fallecía, Mubarak, está en Egipto, siendo investigado judicialmente, por lo que le está tocando ser protagonista de cómo su pueblo pone fin a su ubicuidad.

Mientras Trujillo, Franco y Somoza no pudieron ver cómo sus pueblos se levantaron luego de años de férreas y sangrientas dictaduras, Mubarak transitará la historia de Pinochet, aunque guardando las distancias. Mientras en Chile, hubo una transición ordenada en la que Pinochet mantuvo por años el control militar, aunque el poder político fue conquistado por la democracia, y hoy día Chile es un extraordinario ejemplo. Por su parte, en Egipto, la revolución convirtió a Mubarak desde un dictador todopoderoso a un expresidente detenido e investigado. Dudo que Mubarak tenga la fortaleza para resistir lo que le viene encima. Resistir el peso de la ley nunca estuvo ni está en el pensamiento del dictador. Ser igual entre iguales nunca ha estado en su personalidad. Los dictadores siempre son dictadores, aunque no tengan poder. Su suerte fue marcada cuando el Ejército egipcio apoyó la revolución que le derrocó, por la vía pacífica. Por lo tanto, Mubarak no tiene hoy día peso político. Así ha concluido y concluirá quien gobernara Egipto por más de treinta años. Ha triunfado la democracia.

Revolución sin violencia, el ‘know-how’

18 Abr

El éxito de la revolución ciudadana (aún inconclusa) en Egipto es que quienes la promueven no han utilizado la violencia como acción para lograr su objetivo. Contra ellos, sí se ha usado la violencia, pero no a la inversa. Nicholas Kristof, en su artículo The Power of Mockery, publicado en The New York Times, se va a los orígenes de esta extraordinaria ola de cambios en el mundo árabe, y cómo el Movimiento Juvenil Egipcio del 6 de abril fue asesorado por Otpor, el movimiento juvenil serbio, que logró derrocar a Slodoban Milosevic a finales de los noventa, y por Gene Sharp, un académico de Boston, que se ha especializado, através del Instituto Albert Einstein, en promover la no-violencia en las revoluciones tendentes a derrocar a regímenes dictatoriales.

La revolución sin violencia de Egipto es el resultado de la voluntad mayoritaria de los egipcios. Pero, sin duda, que la influencia de Otpor y de Sharp es evidente. Un caso atípico de transferencia de “know-how” para conquistar democracia, libertad y paz.