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Lo público y lo privado, en Francia

16 Ene

Francia es Francia. El 77% de los franceses considera que el «affaire» del presidente François Hollande es un asunto privado, en la medida en que no comprometa el patrimonio público. Por ejemplo, cuando François Miterrand tuvo una segunda familia, a la cual le asignó seguridad y escolta, comprometió las finanzas públicas.

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Ese caso sí llamó la atención y la sanción correspondiente. No es el caso de Hollande. Más, aquí.

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El discurso de Hollande

16 May

 

Ayer, François Hollande fue juramentado como presidente de Francia, en una ceremonia sobria y sencilla. Los franceses han dado una extraordinaria lección de madurez política, al haber hecho la transmisión del poder, en menos de quince días luego de la segunda vuelta electoral. Ante la gravedad de la crisis del euro y de la situación de las finanzas públicas en Francia, haber adelantado la transición política fue lo correcto.  Las imágenes del presidente saliente Nicolas Sarkozy, saludando y recibiendo al presidente electo Hollande reflejan también la fortaleza institucional de Francia.

De su discurso, dos párrafos llamaron mi atención y que sintetizan el pensamiento de Hollande, como presidente de Francia:

Como Presidente de la República, voy a asumir todas las responsabilidades de esta misión de alto excepcional. Voy a establecer prioridades, pero que no tomará ninguna decisión en lugar de todos. Según la Constitución, el Gobierno determinará la política y conducirá a la nación. El Parlamento será respetados en sus derechos. La Justicia tendrá todas las garantías de independencia. El poder del Estado se ejercerán con dignidad, pero la simplicidad. Con gran ambición para el país. Sobrio y escrupulosos en su comportamiento. El Estado será imparcial, ya que es propiedad de todos los franceses y por lo tanto no pertenece a aquellos que hemos recibido este encargo. Las reglas para el nombramiento de los funcionarios públicos serán enmarcadas en la ley. Y la lealtad, competencia y sentido del interés general será el único criterio para determinar mi elección para los más altos funcionarios del Estado. Francia tiene la oportunidad de tener un servicio público de calidad. Quiero decirle que mi gratitud y la expectativa de que he puesto yo y cada uno de sus funcionarios. La confianza, es en la propia democracia. Creo en la democracia local y me refiero a la reactivación de una nueva ley de descentralización que daría a las nuevas libertades para el desarrollo de nuestros territorios.

 Creo en la democracia social, y nuevas áreas de negociación estarán abiertas a los interlocutores sociales, que voy a respetar, así como representantes de los trabajadores de organizaciones profesionales. Creo en la democracia ciudadana, la de las asociaciones y la participación cívica que contará con el apoyo de los millones de voluntarios que se dedican a ella. La confianza, que se basa en la justicia en la elección. Justicia en el concepto mismo de la creación de riqueza. Es hora de poner la producción antes de la especulación, la inversión en el futuro antes de que la satisfacción de este trabajo, sostenible antes de ganancia inmediata. Es el momento de iniciar la transición energética y el medio ambiente. Es hora de abrir una nueva frontera para el desarrollo tecnológico y la innovación. Pero la justicia también en la distribución del esfuerzo requerido. No puede haber un sacrificio para algunos, más aún, y otros privilegios, cada vez menos. Este es el significado de las reformas que el gobierno se conducen con el deseo de premiar el mérito, el trabajo, la iniciativa, y desalentar el alquiler y los precios exorbitantes.

Hollande demostró que es un hombre de Estado, que sabe lo que quiere para su país, y que, por encima de todo, es el presidente de todos los franceses. Está consciente de que el momento reclama «sobriedad» y «escrupulosidad». Será respetuoso de los poderes del Estado, y exige comportamiento decoroso y digno de sus funcionarios. Respecto a su ideas progresistas, lo deja claro: Hay que acabar con los privilegios irritantes, frenar la especulación y generar empleos. Sin dudas, se ha iniciado una nueva etapa en la política francesa.

Inmediatamente fue juramentado, el presidente Hollande viajó a Berlín, y se reunió con Angela Merkel. La señal fue muy clara:

 

Volviendo a su discurso de toma de posesión, Hollande concluyó como cierran los gigantes de la política, con un merecido homenaje a todos sus antecesores. Es posible tener diferencias políticas, pero cuando se trata de poner por delante los destinos de una nación, hay que reconocer el esfuerzo y el sacrificio de quienes han ejercido la primera magistratura del Estado:

«En este momento en que yo soy el responsable de presidir el destino de nuestro país y representar el mundo, saludo a mis predecesores, a los que antes que yo, tenían la responsabilidad de conducir la República, Charles de Gaulle, que puso su prestigio a  la grandeza y la soberanía de Francia; Georges Pompidou,  que hizo el imperativo industrial en un problema nacional; Valery Giscard d’Estaing, que revivió la modernización de la sociedad; François Mitterrand, que tanto hizo avanzar las libertades y el progreso social; Jacques Chirac, que marcó su compromiso con los valores de la República; Nicolás  Sarkozy, a quien dirijo mis mejores deseos para la nueva vida que se abre ante él.»

Extraordinario discurso. Hollande inicia con buen pié.

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Nicolás Sarkozy, y su futuro incierto.

 

 

 

 

Ganó Hollande, hay esperanza

7 May

François Hollande ganó las elecciones presidenciales de Francia, imponiéndose sobre el presidente Nicolás Sarkozy. Hollande se convierte en el segundo presidente socialista electo, desde la Segunda Guerra Mundial. El primero lo fue François Mitterrand. Por su parte, Sarkozy es el primer presidente francés que no gana la reelección en treinta años de democracia. Para no dejar dudas, este François no es Mitterrand.

La lección más importante de este proceso electoral es que, en política nadie debe ser subestimado. Hace dos años, era impensable que Hollande pudiese ser electo candidato presidencial del partido Socialista, y mucho menos, presidente de Francia. A pesar de haber dedicado por ocho años de su vida como secretario general del partido hasta 2008, su proyecto político inicial fue el de la supervivencia. Hollande inició su proyecto presidencial, sin ruidos, de manera silente, superando cada uno de los obstáculos que se le fueron presentando. Incluso, diseñó una brillante estrategia de «fuerza tranquila» hasta convertirse en el presidente de todos los franceses.

Hollande recibe un país con serios y graves problemas económicos. Sus primeros días estarán concentrados en preparar la transición,  formar gobierno, e iniciar ofensiva en las relaciones con Europa, Estados Unidos y el resto del mundo. Su mayor reto es rescatar el prestigio de la presidencia francesa, duramente golpeada por el ejercicio presidencial de Sarkozy.  Deberá también tratar de ganar una mayoría en las elecciones de medio término, para poder tener presencia y poder en la Asamblea Nacional, e impedir un potencial triunfo de la ultraderecha entre diputaciones y senadurías.

El triunfo de Hollande devuelve la esperanza a Francia, y a todos aquellos que queremos más igualdad, más oportunidades, más democracia para todos.

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Apuntes relacionados:

Elecciones en Francia: ¿Hollande o Sarkozy?

François Hollande, en sus propias palabras.

Sarkozy, la cara de la derrota.

Las señales de Francia y Grecia.

Las señales de Francia y Grecia

5 May

Mañana domingo, Francia y Grecia deciden su presente y su futuro, en sendas elecciones que serán observadas por Europa y por el mundo. Son dos elecciones distintas y distantes, pero que tienen un elemento en común: Se producirán cambios en el liderazgo político:

En Francia, los últimos sondeos indican que François Hollande lleva una ventaja entre cinco y siete puntos sobre el presidente Nicolás Sarkozy. De ser derrotado mañana, el presidente Sarkozy será el primer presidente francés en no ser reelecto desde 1981. Por su parte, de ganar Hollande, significará la vuelta del socialismo al poder desde los tiempos de François Miterrand. Sin embargo, en junio se celebran las elecciones de medio término, y la ultra derecha aspira a constituirse en fuerza determinante. Marine Le Pen ha decidido abstenerse de votar en las elecciones del domingo, por lo que una eventual sorpresa de una victoria de Sarkozy depende del apoyo que reciba de los votantes conservadores. Desde mi punto de vista, y salvo que ocurra un hecho extraordinario, Hollande será el próximo presidente de Francia.

En Grecia, habrá cambios en el liderazgo político para sustituir el gobierno de tecnócratas que fue electo a fines del año del pasado, como consecuencia de la profunda crisis financiera y económica que vive ese país. El cambio será tan profundo que se producirá la debacle en los partidos tradicionales, con el surgimiento de los partidos extremistas.  Es la respuesta de los votantes al fracaso de la política tradicional. Indudablemente, Grecia arrojará importantes señales para la clase política global y local.

 

El triunfo de Hollande

17 Oct

Desde el 28 de junio de 2011, he venido siguiendo las primarias internas del Partido Socialista francés. Luego de las primera vuelta del pasado domingo 9 de octubre, escribí este apunte.  Ayer, se celebró la segunda vuelta electoral, y el resultado fue el esperado: François Hollande se ha convertido en el candidato presidencial del partido, en una extraordinaria historia política. A principios de año, Hollande estaba en último lugar en las encuestas, pero nadie puede ser subestimado en política. Un cambio de juego en el ajedrez, más la experiencia de quien por años fue el primer secretario del partido socialista (Hollande), fue concitando el respaldo y ayer alcanzó una victoria contundente.

Concluida la jornada electoral, Martine Aubry, primera secretaria y contendora de Hollande en la segunda vuelta, subió al podium, e inmediatamente, respaldó el triunfo de Hollande. La nota del periódico El País, describe el momento y sus palabras:

La perdedora Aubry, más concreta y agresiva, trató de presentarse como la aspirante más volcada hacia la izquierda, aunque en realidad los programas de ambos eran muy parecidos. Anoche, con exquisita deportividad, la secretaria general felicitó “calurosamente” a Hollande, anunció que el lunes volverá a su puesto en el partido y afirmó que el resultado “da más legitimidad y más fuerza a Hollande para afrontar el decisivo combate de las presidenciales”. “Hasta hoy nos hemos confrontado, hoy hemos votado y mañana haremos unidos el equipo de Francia para el cambio”, añadió.

Todo el partido apoyó a Hollande. «Tous ensemble on va gagner» («Todos unidos vamos a ganar»), decían los letreros de los simpatizantes en el exterior de la sede del Partido Socialista. Ese es el mensaje, que refleja la grandeza y el valor de colocar los intereses nacionales por encima de los intereses personales. Francia, que solo ha sido gobernada por un socialista (François Miterrand), tiene ahora la gran oportunidad de volver a colocar un presidente socialista. Hollande se enfrentará al presidente Nicolás Sarkozy en 2012, y también, tendrá que enfrentarse a la incógnita de ese proceso, que sin dudas lo es Marine Le Pen, que representa a la extrema derecha. Será una jornada electoral muy interesante. Con el post de hoy, concluyo el seguimiento a las primarias socialistas.  Más adelante, oportunamente, analizaré el escenario electoral de cara a las elecciones presidenciales francesas del año próximo.

Las lágrimas de Segolene

11 Oct

 

En noviembre de 2006, escribí este apunte sobre Segolene Royal, quien había ganado la candidatura presidencial del Partido Socialista francés para enfrentar a Nicolás Sarkozy en 2007.  Segolene perdió esa jornada electoral, pero mantuvo su condición de símbolo que representaba una nueva visión socialista en Francia. Sin embargo, lo que siguió luego, fue un cálculo estratégico, costoso y riesgoso.

Segolene sufrió derrotas tras derrotas. A lo interno del partido, aspiró a la secretaría general, perdiendo de Martine Aubry. Su figura, la de Segolene, se fue degastando,  pasando de ser la estrella del socialismo francés a ser una dirigente más, dentro de los principales de una organización política. No obstante, Segolene decidió aspirar a la candidatura presidencial, en circunstancias más difíciles, y el pasado domingo, en las primarias, sufrió una derrota demoledora. François Hollande, ex secretario general y ex esposo de Royale, ganó el primer lugar con 39.2%; Martine Aubry, 30.5%; Arnaud Montebourg, 17.3%; y Segolene Royal, 7%.

De haber tenido el presente y el futuro en sus manos, Segolene se esfumó entre los militantes del Partido Socialista. En el 2007, ella pudo mantenerse al margen de la lucha interna, y reservarse para las primarias de 2007. No lo hizo así, y ahora sufre las consecuencias. Es muy fácil, desde estas latitudes, decirlo; lo difícil es colocarse en los zapatos de Royale. En política, no hay muertos. Pero, el caso de Segolene Royal es digno de estudio. Tiene profundas lecciones sobre el comportamiento y la conducta de los políticos, y sus habilidades para entender los procesos electorales. Segolene, ahora más que nunca, debe pensar, más que en ella, en el Partido Socialista, y colaborar, como una militante más, en el triunfo electoral de 2012, apoyando a quien resulte ganador de la segunda vuelta el próximo domingo: Hollande o Aubry.

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En enero de 2011, así estaban los sondeos entre los herederos de Mitterand. Hollande estaba en último lugar, y ganó las primarias el pasado domingo. Nadie puede ser subestimado en política. Que extraordinaria lección.

Los herederos de Mitterrand

10 Ene

El pasado 8 de enero se cumplieron 15 años del fallecimiento de François Mitterrand, el último presidente socialista en Francia. El Partido Socialista francés ha estado, desde entonces, trás el cetro presidencial, sin haber podido lograrlo. La derecha francesa ha logrado imponerse, debido a la fragmentación de la izquierda. Pronto volverá la campaña interna en el socialismo, y me resultó interesante la encuesta publicada por Le Monde respecto a quién se percibe como el heredero fiel de Mitterrand: Dominique Strauss-Khan, 40%; Martine Aubry, 17%; Laurent Fabius, 13%; Segolene Royal, 11%; y François Hollande, 11%. ¿Se unificará el Partido Socialista en torno a Strauss-Khan, quien ha estado al frente del FMI, para recuperar el poder en Francia? Los hechos dirán. Definitivamente, Francia es Francia, y la política, al igual que la pelota, es redonda, pero viene en caja cuadrada. Cualquier cosa puede pasar.