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Lá fábrica de presidentes en Italia

20 Ene

“En Italia se viven dos grandes elecciones: la del Papa y la del presidente de la República. En ambas brilla el oscurantismo y compiten personas de gran veteranía. Igual que los fieles católicos no eligen al Santo Padre, los italianos no eligen directamente al presidente de la República, sino que lo hacen sus representantes parlamentarios. Inspirados o no por el Espíritu Santo, los parlamentarios transalpinos acaban siempre eligiendo –salvo excepciones– a un notable que suele despertar consenso en sus decisiones.”

“Un presidente de la República tiene un mandato de siete años y es elegido en votación secreta por dos tercios de las cámaras. Debe tener más de cincuenta años y la norma no escrita es la de alternar un laico con un católico.”

Más, en Italia o cómo el caos político es capaz de fabricar excelentes presidentes de la República.

Papa Francisco y el presidente de Italia

15 Nov

Con escasa escolta y en un carro sencillo, el Papa Francisco hizo su primera visita oficial al presidente de Italia, Giorgio Napolitano:

 

Son dos personalidades muy bien definidas. Francisco, jesuita y Papa. Napolitano, excomunista y presidente de Italia. Ambos, con prestigio. Ambos, con el mismo reto: levantar la credibilidad de sus instituciones. El encuentro debió ser interesante y anecdótico.

 

Las lágrimas de Napolitano

23 Abr

Italia lleva más de cincuenta días sin poder formar gobierno. La clase política ha dado un triste espectáculo. Solo un hombre como Giorgio Napolitano, quizás por su propia trayectoria, ha sido capaz de aglutinar el apoyo de los principales partidos políticos para reelegirlo como presidente. Napolitano, consciente de la delicada situación, ha aceptado el reto, pero al mismo tiempo, ha hecho una contundente crítica a los políticos italianos:

 

Impresionante cómo en medio de la crisis política, el protocolo se impone. Napolitano, con 87 años, es la estrella. Y tiene toda la calidad moral, para hablar, y hablando, le han salido lágrimas. El desafío es grande. Veremos.

Napolitano, vuelve y vuelve

20 Abr

La política es como el béisbol: la pelota es redonda, pero viene en caja cuadrada. Nada está escrito en política, y nadie puede ser descartado ni subestimado. Veamos el caso actual de Italia. El país lleva más de cincuenta días sin formar gobierno, y la clase política luce incapaz de salir de la crisis. Como se sabe, Italia es un régimen parlamentario, cuya rama ejecutiva la dirige el primer ministro, que todavía no se ha elegido por la imposibilidad de reunir pactar acuerdos entre los partidos políticos. Sin embargo, el Jefe del Estado es el Presidente de la República, que tiene una función simbólica, pero importante. El presidente es electo por los grandes electores (senadores, diputados). El período del actual presidente Georgio Napolitano vence el 15 de mayo. Ante el anuncio de Napolitano de que renunciaría, se convocó para elegir al nuevo presidente. Resultado: la clase política no pudo elegir al sucesor de Napolitano, debiendo tener que pedirle al propio Napolitano que aceptara su reelección. Napolitano, comunista y de extraordinaria reputación, aceptó. A los 87 años de edad, es el primer presidente italiano en ser reelecto. Napolitano, vuelve y vuelve.

Vidas paralelas

6 Dic

En tiempo de crisis, sobresalen las condiciones personales de quienes ejercen responsabilidades políticas. Son personas que han tenido que vivir momentos difíciles en el trayecto de sus vidas, pero, en el momento clave y crítico, superan las pruebas. Es muy probable, incluso que la atención pública esté sobre otros que tienen más poder político o económica. Por ejemplo, Bélgica finalmente ha formado gobierno, luego de quinientos días sin gobierno. ¿Quién ha sido electo primer ministro? Elio di Rupo, socialista francófono (por primera vez, en 38 años), químico, político y homosexual. Un reflejo del avance de la igualdad en Bélgica.

Toda la prensa europea estuvo ayer concentrada en la reunión entre Angela Merkel y Nicolás Sarkozy. Ciertamente, la crisis del euro es compleja y necesita de un urgente compromiso entre los países que conforman Europa, y específicamente la eurozona. Pero, por ejemplo, es muy poco lo que se ha resaltado que la salida de Berlusconi  de Italia se resolvió, gracias a la oportuna intervención del presidente de Italia es Giorgio Napolitano, quien fue de los fundadores del Partido Comunista Italiano, y quien, a pesar de ostentar una posición simbólica, le pidió la renuncia a Berlusconi.  La historia es luego ya conocida.

A propósito de Europa y de la crisis, Polonia que, no forma parte de la eurozona, ha tenido un crecimiento económico ejemplar. En el gobierno polaco, está Radek Sikorski, periodista que cubrió la guerra de la antigua Yugoslavia y que en los ochenta formó parte del movimiento Solidaridad, dos experiencias que le bastan para ver la vida desde otra óptica. Sikorski es, actualmente, ministro de relaciones exteriores de Polonia, y el 28 de noviembre de 2011, pronunció este discurso, cuya lectura recomiendo, y del cual reproduzco este párrafo:

“La conclusión inevitable es que esta crisis no es sólo acerca de la deuda, sino sobre todo acerca de la confianza y, más precisamente, la credibilidad. Sobre la percepción de los inversores donde sus fondos están seguros. Seamos honestos con nosotros mismos y admitamos que los mercados tienen todo el derecho a dudar de la credibilidad de la zona del euro. Después de todo, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento se ha roto ¡60 veces! Y no sólo por los países más pequeños con dificultades, sino por sus fundadores en el mismo núcleo de la zona del euro. Si la credibilidad es el problema, entonces restaurar la credibilidad es la respuesta.”

En Estados Unidos de América, Chelsea Clinton, hija de Hillary y Bill Clinton, ha decidido incursionar en el mundo de las comunicaciones, como reportera de una sección, dentro de un programa de noticias de la cadena NBC. No es la primera vez que un hijo de un presidente norteamericano da este paso. Lo hizo el fenecido John Kennedy Jr., quien incluso llegó a fundar la revista George. En el caso de Chelsea, ella siempre estuvo llevando una vida en bajo pefil, aún en los momentos más duros para su familia, y siempre ha tenido una conducta ejemplar. Como siempre sucede en la política, hay quienes la apoyan y hay quienes la critican. Chelsea ha dado un paso importante en su vida. Lógicamente, estará más expuesta al público, lo que la hará madurar y asimilar más experiencia. Es seguro que ella continuará los pasos de sus padres, ya sea en la política o en organizaciones sin fines de lucro.

 

 

 

Berlusconi o El Estado soy yo

11 Jun


La portada de La Reppublica es el mejor ejemplo de lo que está sucediendo en Italia, luego de la aprobación de la llamada ley mordaza, que, en el fondo, es una ley que restringe la libertad de prensa y las investigaciones judiciales bajo la sombra de proteger la privacidad de las personas. En una sociedad, como la italiana, cansada de las excentricidades y el exceso de poder de Berlusconi, la ley tiene por objeto:

“El proyecto prohíbe publicar cualquier escucha judicial en la prensa mientras no acabe la investigación preliminar (que en Italia suele durar años), bajo penas de hasta 450.000 euros para los editores y de hasta 30 días de cárcel para los periodistas. Además, limita el uso de las interceptaciones telefónicas, que desde ahora solo se podrán realizar cuando el fiscal detecte “graves indicios de delito” y durante un máximo de 75 días, prorrogables de tres en tres. Y restringe a 72 horas la utilización de micrófonos ambientales, que no se podrán usar en lugares privados.”

Solo recordar que antes Berlusconi intentó vulnerar el principio de la igualdad de todos ante la ley. Si a esta situación, se le agregan las declaraciones de Berlusconi sobre la Constitución italiana, es indudable que la democracia italiana está en franco retroceso. Veremos la actitud y la posición del presidente de Italia, Giorgio Napolitano, al momento de firmar la ley, que se espera sea para el 9 de julio, que puede ser que no la firme y la devuelva al Parlamento con modificaciones. Si Napolitano la devuelve, se crecerá como Jefe de Estado.

Mientras, Berlusconi solo se parece a Luis XIV en el Siglo 21.