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Otto Pérez Molina, de la presidencia a la cárcel

6 Sep

El presidente renunciante de Guatemala, sentado en el banquillo de los acusados.

El presidente renunciante de Guatemala, sentado en el banquillo de los acusados.

 

«Fue el primer jueves de septiembre de 2015 en el que el presidente de la República de Guatemala se sentó en el banquillo de los acusados y rindió declaración ante un juez guatemalteco. La euforia y el civismo de las inmensas movilizaciones ciudadanas entre el 25 de abril y el 27 de agosto tuvieron una respuesta serena en este sistema de justicia construido en la última década. Una postal con un presidente acusado de corrupto, ahora un expresidente, general retirado y exdirector de inteligencia, que sucumbió ante los nervios como nunca en su carrera y terminó en la primera de muchas noches que pasará encerrado en una prisión».

Periodista Jody García, en este reportaje de la revista Nomada.

 

 

Rigoberta Menchú y la lección de la justicia de Guatemala

11 May

José Efraín Ríos Montt, dictador que gobernó a mano de hierro en Guatemala entre 1982 y 1983, fue condenado el pasado jueves a ochenta años de prisión por genocidio. Una extraordinaria lección de la justicia guatemalteca, cuyo país está quebrado socialmente entre indios y mestizos. Mientras en otros países, se habla de impunidad y de inmunidad, Guatemala ha dado un paso al frente. Quien primero denunció los actos genocidas de Ríos Montt fue Rigoberta Menchú, Premio Nóbel de la Paz, en 1992. Desde entonces, ella nunca descansó hasta que la justicia le tomó en serio. Menchú afirma que ahora con la sentencia, el reto es trabajar por la igualdad en Guatemala. Ella lo dice dramáticamente: “El indio es culpable por definición. Algo que nunca se aplica a un banquero, que no llega a sospechoso. Es urgente un cambio en esa relación”.

Sin dudas, Guatemala ha dado el primer paso en América Latina. La gran pregunta es ¿quién será el próximo?

 

Radiografía del poder

31 Mar

Tres noticias de actualidad nos permiten ver las interioridades del poder político. En Corea del Norte, en donde Kim Jong-un, símbolo del mayor régimen totalitario del mundo, amenaza con desatar una guerra sin cuartel a Corea del Sur y a Estados Unidos. En Guatemala, donde por primera vez se juzga al dictador Efraín Ríos Montt, quien gobernó ese país entre 1982 y 1983, y a quien hoy se le enjuicia por genocidio. Y en Colombia, nación que vive una democracia estable que lucha contra el terrorismo, sus expresidentes mantienen influencia en los tentáculos del poder. Uno se pregunta, ¿qué es el poder? ¿Por qué quienes están en el poder quieren más poder? y ¿Por qué quienes han dejado el poder quieren tener poder?

En la lectura de estos tres artículos, se puede encontrar la respuesta:

Alguien que abofetee a Kim:

El poder a veces se hereda, lo que no suele ser buena cosa. Si personas que han llegado a él por méritos propios no es raro que acaben perdiendo los papeles y con ellos cuantos merecimientos pudieran exhibir para ejercerlo, qué no puede suceder cuando la batuta está en manos de un imberbe cuyo principal título para sacudirla en el aire es que su papá se la pasó.

Genocidas en el banquillo:

Sentado en las escaleras de la sala, a pocos metros de Ríos Montt, brotan memorias de la guerra de Bosnia-Herzegovina y del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, con sede en La Haya, de la importancia ética de ver a los antes intocables -Slobodan Milosevic, Radovan Karadzic y Ratko Mladic- sentados entre dos agentes de seguridad. Llegan memorias del Tribunal Especial de Sierra Leona, de Charles Taylor, y del de Camboya, de los jemeres rojos. No existe perdón ni reconciliación sin dignidad y justicia. El poder es boato y el poder absoluto exige un boato absoluto. Si se desnuda al dictador de su desmesura queda expuesto.

El oficio de ser expresidente:

El contrapunteo que protagonizaron el expresidente Andrés Pastrana y el ministro del Interior, Fernando Carrillo, por cuenta del proceso de paz en La Habana, al cual terminó sumándose el expresidente Ernesto Samper, ratifica una constante histórica: en Colombia los exmandatarios siguen siendo figuras tutelares de sus partidos o incluso impulsores de cuotas de poder. Con la posibilidad de ser candidatos a la reelección, con mayor o menor protagonismo, hoy juegan en el ajedrez político, algunos porque ya tienen herederos de sangre.

 

 

 

Rodrigo Rosenberg, el asesinato anunciado

1 Abr

El asesinato de Rodrigo Rosenberg estremeció a Guatemala y al mundo. Decía Lord Byron «es extraño, pero cierto, porque la verdad siempre es extraña, más extraña que la ficción». David Grann investigó la realidad de este caso y ha publicado en The New Yorker los resultados de su investigación bajo el título A murder foretold, un apasionante retrato de las conspiraciones que rodearon a este caso que desnudó las interioridades de la política, la corrupción y la impunidad en Guatemala. Es un reportaje largo, pero recomiendo su lectura. Aclaro que nada de lo que se dice en ese artículo es ciencia ficción, al contrario, es la cruda verdad.

Chirac y Portillo, dos juicios paralelos

2 Feb

Francia y Guatemala son dos naciones distintas y distantes. Una con instituciones democráticas fuertes. La otra, con debilidades propias de una nación que todavía tiene heridas de la dictadura y de la corrupción. Ambas han encausado a dos expresidentes Jacques Chirac y Alfonso Portillo, cuyos casos diametralmente diferentes:

Caso Chirac: Antes de ser presidente, Chirac fue Alcalde de París, y se le acusa de haber creado una cuenta de gastos para beneficiar a 21 colaboradores que eran miembros o afiliados de su partido. Chirac debió ser procesado antes, pero al ser electo presidente de Francia (1995-2007), gozaba de inmunidad, y por lo tanto, no podía ser enjuiciado. La justicia es implacable y ciega en Francia. Chirac tiene 78 años de edad, con su salud precaria, como se puede apreciar en esta foto. Lo interesante es que su acusación es ajena a su ejercicio presidencial. ¿Hasta dónde llegará el interés de la justicia en este caso? A partir del 7 de marzo, fecha en que se inicia el proceso, veremos.

Caso Portillo: El expresidente Portillo está acusado de apropiarse, mientras ejerció la presidencia (2000-2004), junto a otros funcionarios, de unos sesenta millones de dólares del Ministerio de Defensa, al transferirlos a cuentas personales. Hay otros ex-funcionarios involucrados. Sobre Portillo pesa una orden de extradicción a Estados Unidos, debido a que utilizó dos bancos norteamericanos para la referida transacción. Su suerte está contada. Su condena, segura, tal como escribí en este apunte.

Dos juicios paralelos que simbolizan a la justicia en su lucha constante contra la corrupción, en sus distintas facetas.

En el espejo de Portillo

2 Feb

Tenía varios días por referirme al caso del ex presidente de Guatemala, Alfonso Portillo, quien fue detenido en su país y sobre quien pesa una orden de extradicción del gobierno de Estados Unidos de América. Este caso es un ejemplo de la universalización de la justicia penal. Ya no hay fronteras que impidan que los crímenes permanezcan bajo el manto de la impunidad. Es también una señal para políticos en otras latitudes que tienen vínculos con el narcotráfico y que se involucran en actividades de lavado de dinero. La clase política tiene que mirarse en el espejo de Portillo, independientemente de los resultados finales del proceso judicial en que está involucrado.

En los zapatos de Alvaro Colom

16 May


El presidente Alvaro Colom de Guatemala está pasando por uno de los momentos más difíciles de su carrera política, luego de que el abogado Rodrigo Rosenberg lo resposabilizara de su muerte en un video que fue difundido después de que éste último fuera asesinado. Esto no solo ha colocado en una delicada situación al presidente Colom, sino a la misma gobernabilidad y estabilidad democrática de Guatemala.

He visto dos entrevistas, luego de la estremecedora denuncia, del presidente Colom: Una con Patricia Janiot y otra con Rey Rodríguez, ambos de CNN. Después de verlas, he concluido que el presidente Colom no estuvo en su mejor momento en ambas. Le faltó expresión corporal, es decir, lo que decía o afirmaba no guardaba relación con su expresión facial. Debió haber sido más contundente, y distanciarse convincentemente de los hechos.

La acusación de Rosenberg es muy directa y afecta al círculo íntimo del presidente Colom. Sin embargo, ya en el pasado, incluso hasta en nuestro país, hemos visto experiencias similares, que, al final, han resultado que no fueron hechas sobre bases creíbles. Pero, siempre la reacción presidencial es muy importante y crucial. Guardando las distancias (sobre los hechos denunciados), la actitud del presidente Colom ha sido muy similar a la presidente Leonel Fernández con el caso Sun Land. En este caso, de una versión inicial dada por el presidente Fernández, fue variando y variando, hasta ofrecer una versión distinta a la que originalmente había dicho, en la medida en que la información fue saliendo públicamente.

Una nación como Guatemala, fragmentada, en una incipiente democracia, con largas historias de dictaduras y golpes de Estado, no tiene la fortaleza institucional para resistir un cuestionamiento a la más alta investidura del país. Obviamente, hay preguntas claves sobre la denuncia y los hechos narrados por Rosenberg: ¿Cómo es posible que el video fuera grabado tres días antes del asesinato, y nadie de los que participaron en la grabación lo denunciaran a los organismos públicos correspondientes? ¿Es cierto que los que participaron en la grabación tienen antecedentes de haber participado en golpes de Estado en la década de los ochenta? ¿Cúal fue la participación de las personas señaladas por Rosenberg en los hechos denunciados? ¿Cuál ha sido el rol de la Primera Dama de Guatemala en una serie de hechos que se mencionan públicamente en Guatemala?

Quedan muchas preguntas por responder. Por eso, el proceso de investigación debe ser transparente, imparcial e independiente, respetando el debido proceso de ley, y sobre todo la presunción de inocencia. Y lo más importante, la democracia de Guatemala debe superar esta dura prueba, fortaleciéndose, reformando su sistema judicial, pero nunca interrumpiéndose. Esto sería un golpe mortal no solo para Guatemala, sino para toda América Latina.

Urge que el presidente Colom adopte más acciones para garantizar que la investigación sea, reitero, transparente, imparcial e independiente, caiga quien caiga, y cero impunidad. Como dice Lucrecia de Palomo, es hora de hacer algo.