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1984, la Casa Blanca

2 Dic


«… Presidente y Sra. de Jorge Blanco, es verdaderamente un honor para mí darle la bienvenida a Ud, el primer Presidente de su país en hacer una visita de Estado a los Estados Unidos…» Así inició el presidente Ronald Reagan su discurso de bienvenida a mi padre cuando fue objeto de una hermosa ceremonia militar en la explanada frontal de la Casa Blanca, el martes 10 de abril de 1984.

Ese día por primera vez ( y hasta hoy, la única vez), la bandera dominicana ondeó, junto con la americana, en cientos de astas en la Casa Blanca, sus jardines y sus verjas, así como en las principales oficinas públicas de Washington. Un amigo de la familia que estaba ahí me comentó la emoción que sintió mi padre por la significación de esa histórica visita.

Desde entonces, todos los presidentes dominicanos que sucedieron a mi padre, Joaquín Balaguer, Leonel Fernández e Hipólito Mejía han visitado la Casa Blanca, en lo que protocolarmente se llama «visitas oficiales», pero a mi padre le ha correspondido el honor de ser el único presidente dominicano que ha hecho una «visita de Estado», sobre la cual escribí este apunte hace varios años.

En el 1985, mi padre volvió a Estados Unidos y se encontró con el presidente Reagan en Carolina del Sur. Yo estuve en ese viaje, y conservo una foto de esa ocasión.

Por coincidencia, en el año 1988, mi madre y yo estábamos en Washington, y pasamos al frente de la Casa Blanca. Mikhail Gorbachov era recibido, en visita de Estado, a la Casa Blanca por el presidente Reagan. Ambos recordamos aquella visita de 1984. El tiempo es implacable.

La transición presidencial

19 Ene

El período más difícil para un presidente es el que transcurre entre el momento en que democráticamente se elige a su sucesor, al presidente electo, y la fecha en que entrega la banda presidencial. En inglés, al presidente se le denomina como lame duck, o pato caído. Por estas latitudes, en donde la institucionalidad no es fuerte, es un período muy complejo, pues por la misma condición humana, salvo honrosa excepciones en su entorno, el presidente se queda casi solo. El «spotlight» se mueve hacia el presidente electo.

Personalmente, he vivido dos transiciones presidenciales (en mi país este período dura tres meses que va desde el 16 de mayo al 16 de agosto, de cada cuatro años), tanto a la subida como a la bajada (en total, 4). La primera que me tocó vivir a primera mano fue cuando mi padre fue electo presidente de la República Dominicana en el 1982, y luego cuando mi padre entregó la banda presidencial en el 1986. La segunda me correspondió vivir en un plano más indirecto fue cundo Hipólito Mejía fue electo presidente de la República en el 2000, y luego cuando Mejía entregó la banda presidencial en el 2004. En la primera ocasión, yo era parte de la familia presidencial. En la segunda ocasión, era colaborador y funcionario de gobierno.

En ese período de transición, el presidente saliente debe tratar de ocupar lo más que pueda su tiempo. No se trata de competir con el presidente electo. Pero, el presidente saliente debe tener su agenda concentrada en sus actividades oficiales. El mejor modelo es lo que está haciendo la presidenta Michelle Bachelet con su agenda. Es una excelente manera de vivir los últimos días de su gestión presidencial.

Carros presidenciales

19 Dic

Como le debe suceder a la mayoría de los conductores de vehículos de motor en la ciudad de Santo Domingo, durante esta semana, en par de ocasiones, me encontré coincidencialmente con la caravana presidencial, es decir el conjunto de vehículos que protegue y sigue al carro del presidente, en este caso, del presidente Leonel Fernández. Mi vehículo, por lo tanto, permaneció un buen tiempo detenido, al igual que los demás, hasta tanto transitara libremente el presidente, lo cual es normal que esto suceda, a pesar de las molestias naturales que ocasiona.

Estaba tan cerca del paso de la caravana presidencial, que me detuve a observar el vehículo presidencial. Y definitivamente que hemos cambiado mucho la tradición de los carros presidenciales en República Dominicana. Estos fueron los modelos tradicionales que usaron Trujillo y el presidente Joaquín Balaguer. Luego, los presidentes Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco cambiaron ligeramente su estilo. Pero, definitivamente, el cambio radical vino con el presidente Fernández que siempre ha utilizado una «jeepeta», al igual que el presidente Hipólito Mejía. Actualmente, el presidente Fernández tiene dos jeepetas parecidas a este modelo. Creo que tanto la presidente Mejía como las del presidente Fernández están «blindadas», es decir, a prueba de balas y de proyectiles, como es normal y natural.

Lo interesante es que, salvo que se me pruebe lo contrario, estos vehículos han sido y son propiedad personal de cada uno de los presidentes. No sucede como en otros países, en donde los carros u autos presidenciales son propiedad del gobierno, lo que asegura continuidad, mantenimiento y el establecimiento de los protocolos de seguridad adecuados. Aquí pueden ver todos los autos presidenciales desde Obama hasta Chávez. Hasta en este tema, desde el punto de vista institucional, nos queda un largo camino por recorrer.

Finalmente, ruego que me excusen con las fotos de los carros presidenciales dominicanos, pues me fue muy difícil localizar sus fotos en Internet, por lo que me ví precisado a colocar fotos de modelos similares, de manera que le pido disculpas si he colocado un modelo de vehículo que no se corresponda con los colores y el año de los que realmente usaron o usan los presidentes dominicanos.

El PRD, en tres voces

25 Ene

Ayer por la tarde, en mi calidad de Secretario General del Partido Revolucionario Dominicano, me correspondió presidir los actos de clausura de las actividades conmemorativas al 70 aniversario de la fundación del partido, el 21 de enero de 1939, en La Habana, Cuba.

Fue un acto muy emotivo, por un lado, e instructivo, por otro. En primer lugar, el reconocimiento a don Angel Miolán, único fundador de los doce de nuestra organización, que está vivo, fue el momento cumbre de la actividad. Tal como dije en mis palabras:

El PRD no tiene con qué pagarle a don Angel todo el esfuerzo y el sacrificio que él ha hecho por nuestra organización, por lo que, en este día, decidimos, como reconocimiento a su historia, es entregarle lo mismo que él nos trajo el 5 de julio de 1961: el «jacho prendido», símbolo del PRD, que representa la luz de la democracia.

Luego, procedimos a dejar inaugurada la Galería de Fotos de los Ex-Presidentes de la República que han sido postulados o auspiciados por el PRD: Juan Bosch, Francisco Alberto Caamaño, Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco e Hipólito Mejía. También, inauguramos la Galería de Fotos de los Ex-Presidentes del PRD desde su fundación hasta nuestros días. Un homenaje a las mujeres y a los hombres que sobre sus hombros ha descansado la responsabilidad de llevar a nuestra organización hasta lo que es hoy, uno de los principales constructores de nuestra democracia.

Después entramos en la parte más instructiva, de contenido, con las exposiciones de tres voces autorizadas de nuestro partido, que, através de sus distintas tonalidades, nos transitaron por toda la historia del PRD, desde 1939 hasta 1998, específicamente hasta el fallecimiento de nuestro líder de siempre, Dr. José Francisco Peña Gómez. Esta tarea estuvo a cargo de Fulgencio Espinal, Tony Raful e Ivelisse Prats Ramírez de Pérez, quienes brillantemente resumieron estos 70 años de lucha por la libertad, la institucionalidad y la justicia social.

Ayer, hoy, mañana y siempre, me sentí, siento y sentiré orgulloso de militar en el PRD. La historia de la República Dominicana no se puede escribir sin mencionar las siglas del PRD. Claro, hemos tenido, nuestros aciertos y desaciertos, nuestras luces y sombras, pero las luces son más que las sombras. Ahora, en el 2009, lo que tenemos es que asumir nuestro compromiso ante la sociedad de continuar impulsando el socialismo democrático, con transparencia, haciendo uso efectivo de las tecnologías de la información y la comunicación, y concluir con las reformas institucionales, económicas y sociales, pendientes por muchos años, en nuestro país.

¡Hagamos el cambio!

1 Sep

(Artículo que he publicado en El Nacional del pasado sábado)

Ante la nueva realidad electoral, la responsabilidad que tiene el PRD, como la principal fuerza de oposición en el país, es muy alta. Esta responsabilidad se acrecienta ante los serios problemas que afectan a todos los dominicanos, sin distinción de banderías políticas. El PRD debe convertirse en la diferencia del PLD, aportando soluciones a la problemática nacional.

Para ello, lo prioritario es responder a las inquietudes que muchos ciudadanos nos preguntan en los diferentes ámbitos de la sociedad, muchas veces bajo las influencias mediáticas del PLD: ¿Es el PRD el partido de los dimes y diretes públicos? ¿Es que en el PRD priman los intereses personales o grupales por encima de los intereses nacionales? ¿El PRD solo persigue el poder por el poder?

No, el PRD no es nada de lo anterior. Es un partido que tiene profundos valores democráticos, y que está, hoy día, más que nunca, convencido de que es el momento de articular propuestas políticas que produzcan el cambio que el Presidente Leonel Fernández no pudo lograr en los últimos cuatro años, ni será capaz de hacerlo en este período constitucional, por cuanto ya hemos visto que está rodeado de “las mismas caras” desde el año 1996. No ha habido una sola indicación positiva de que será lo contrario.

Por solo citar, un caso, si comparamos los gabinetes de los Presidentes Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco e Hipólito Mejía, con el del Presidente Fernández, fueron gabinetes más jóvenes y de mayor respeto a la equidad de género que el actual, guardando las distancias de las épocas. Los gobiernos del PRD sembraron el motor del cambio político, económico y social, reconociendo con humildad y sentido auto crítico sus desaciertos.

Definitivamente, el PLD, en este período constitucional, ha afianzado su pacto con las fuerzas más conservadoras del país (que paradójicamente son minoría), y está ejecutando la instauración de un modelo de sociedad que aumentará la brecha entre los muchos que no tienen nada con los pocos que lo tienen todo. Todo agravado con una urbanización acelerada de nuestra sociedad, abandonando la producción agropecuaria y los sectores productivos nacionales.

La actual coyuntura política exige un PRD, cercano a los ciudadanos. Para ello, el PRD, como resultado del proceso de evaluación intervenido después de las elecciones de mayo, está en la obligación de presentarle -y estamos trabajando en ello- al país un proyecto político, no centrado en individualidades, sino en ideas y propuestas basadas desde la perspectiva del socialismo democrático. Será nuestra plataforma de políticas.
Un proyecto político, elaborado conjuntamente con los sectores de la vida nacional que se identifiquen con nuestras preocupaciones, representará nuestra respuesta a la ausencia de cambio de políticas en el actual gobierno del PLD. Así, identificados nuestras respuestas a los problemas políticos, económicos y sociales, el PRD no se sustraerá de los debates nacionales.

Lo haremos con respeto, consciente de las profundas diferencias que nos separan del PLD, pero con un alto compromiso y responsabilidad ante la nueva realidad electoral que vive el país. Así, provocaremos los cambios que este gobierno ha sido incapaz de producir, y lograremos tener una sociedad con más equidad y más oportunidades.