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La foto: Antonio, Ivelisse, Peña, Jacobo y mis padres

8 Jul

Mi padre, junto a Antonio, Ivelisse, Peña, Jacobo y mi madre.

 

El pasado 5 de julio se conmemoraron dos fechas muy significativas para mí, difícil de desglosarlas porque están íntimamente vinculadas, aunque separadas en el tiempo. Celebramos el 51 aniversario de la llegada a la República Dominicana, del Partido Revolucionario Dominicano, el 5 de julio de 1961, cuando la Comisión, integrada por Angel Miolán, Nicolás Silfa y Ramón Castillo, pisó suelo dominicano y se inició el camino de la democracia, que con altas y bajas, vivimos hoy por estas latitudes.  Por otra parte, ese día, el 5 de julio es el natalicio de mi padre, Salvador Jorge Blanco, quien nació el 5 de julio de 1926. Si hubiese estado entre nosotros, habría cumplido 86 años de edad. En honor a esa fecha, y a ambos significados, comparto esta foto, tomada en 1980, en la entonces Casa Nacional del PRD, ubicada en Gazcue, Santo Domingo, en las que se observan al entonces presidente Antonio Guzmán, Ivelisse Prats, mi padre, José Francisco Peña Gómez, el entonces vicepresidente Jacobo Majluta y mi madre, Asela Mera de Jorge. Otros tiempos, otras épocas. ¡Que extraordinario legado nos dejaron!

1982, el mitin

17 Dic



Recuerdo perfectamente este mitin, que fue el de cierre de la campaña electoral, antes del 16 de mayo de 1982. Fue celebrado en la explanada del Estadio Quisqueya, en Santo Domingo, República Dominicana. La otra foto recoge el momento en que mi padre es cargado, con su traje blanco y corbata, al momento de llegar a la manifestación. Ese día se confirmó su victoria. En el fondo, se observan afiches de José Francisco Peña Gómez, líder de siempre del Partido Revolucionario Dominicano; Jacobo Majluta, quien era candidato a senador por el Distrito Nacional; y mi padre, Salvador Jorge Blanco, candidato presidencial. Fue un día felíz.

Hoy, mi padre ha llegado otra vez a su casa, tras 28 días interno en la clínica. Sigue en estado de coma, pero he sentido la misma tranquilidad que hemos tenido siempre en nuestro hogar, a pesar de las altas y las bajas en nuestras vidas. En aquellos años de vida de duras pruebas, de alegrías y de tristeza, nuestra casa siempre fue nuestra fortaleza, el lugar para compartir, leer, reflexionar y descansar. Hoy nuestro apiario casero está de jubilo. Ha llegado quien se nutre de la miel. Un gladiador. Un luchador. El mismo que está en esa manifestación, en medio de la gente, del pueblo. Qué lección de vida.