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Diez spots electorales de México más polémicos

9 Abr

La Silla Rota hace un aporte interesante al publicar los diez spots electorales más polémicos en la historia de México.

Cero aplausos para Peña Nieto

4 Feb

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, arropado por serias denuncias de corrupción, particularmente por la adquisición personal de propiedades que eran de personas que hoy son contratistas beneficiados de importantes contratos en el gobierno mexicano, ha anunciado una serie de medidas anti-corrupción. Una de esas medidas, es la de designar a un funcionario para investigar si el propio Peña Nieto ha violado las leyes que norman los conflictos de interés:

 

El discurso de Peña Nieto ha llegado tarde. Por demás, se descarta que un funcionario designado por el propio presidente pueda concluir que su mandante ha violado la ley. En todo caso, debió solicitar una investigación independiente, como sucede en otras democracias. Un panel de expertos, nombrados por el propio funcionario designado, no es la solución.

Quizás, por ello, no hubo aplausos al final del discurso del presidente, lo cual fue notado por él mismo.

Veremos.

 

Impunidad, dolor y muerte en México

7 Nov

Ver y escuchar la dramática intervención del Procurador General de México en la conferencia de prensa en la que confirma que los 43 estudiantes desaparecidos fueron asesinados e incinerados, y tirados en un basurero público, por órdenes de políticos, vinculados a la bandas de nacotráficantes. Es el crimen organizado en su versión más cruda:

 

Por estas latitudes, tenemos que vernos en ese espejo. Todavía estamos a tiempo.

‘La batalla por la izquierda en México’

7 Ago

Una joya de artículo, suscrito por Jorge Zepeda:

«En cada organización trotskista integrada por tres miembros existen cuatro facciones políticas, solían decir los clásicos. Una frase para recordar ahora que las dos principales fuerzas de la izquierda en México han abierto hostilidades, una en contra de la otra. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es sólo un líder populista, no es de izquierda, dijo Jesús Ortega, cabeza del grupo llamado Los Chuchos, que controla al PRD, el partido dominante de la izquierda en México. Por su parte, AMLO ha afirmado en repetidas ocasiones que los dirigentes actuales del partido son acólitos del Gobierno de Peña Nieto, cómplices del PRI.

Más allá de los dichos, lo cierto es que ahora que el lopezobradorista Movimiento de Renovación Nacional (Morena) es oficialmente un partido político las dos fuerzas tendrán que emprender una lucha fratricida por su sobrevivencia compitiendo por el mismo electorado. Morena literalmente: para conservar su registro debe obtener 3% de la votación en el verano de 2015, en las elecciones llamadas intermedias. Se da por descontado que la organización de AMLO conseguirá su registro, pero es una incógnita el daño final que pueda provocar en el PRD, aunque se anticipa que no será menor.

¿Qué es más fuerte, el hombre o el partido? El tabasqueño ha sido el motor del ascenso electoral de la izquierda en los últimos 15 años y el líder político con mayor peso en México en décadas. Siempre quedará en duda si efectivamente ganó la presidencia en los comicios de 2006, y en 2012 logró ubicarse como segundo en la contienda, apenas a seis puntos de Peña Nieto. Su capacidad de convocatoria para movilizar a cientos de miles en el Zócalo en el pasado lo convierten en un fenómeno sin parangón en la escena pública. López Obrador no lo ha dicho así, pero en la práctica opera como una paráfrasis de Luis XIV: “La izquierda soy yo”.

Cuando López Obrador sintió que el PRD tomaba posiciones ajenas a su parecer decidió llevarse su pelota a jugar a otro lado. Políticamente es válido, incluso congruente. Pero siempre queda la impresión de que el tabasqueño tenía la fuerza y el liderazgo para luchar por el control del partido, si lo hubiera querido. Sus detractores dirán que el líder deseaba un movimiento propio, absolutamente plegado a su voluntad. Sus partidarios abogarán por la necesidad de depurar a la izquierda de las corrientes burocráticas y entreguistas. Sea una razón u otra, a nadie escapa que el efecto de la división de la izquierda será devastador, aun cuando sea difícil de calcular.

Según encuestas del diario Reforma si hoy fueran las elecciones, el PRD obtendría el 16% de la intención de voto contra el 7% de Morena (y otro 7% sumado de PT y Movimiento Ciudadano, las otras dos organizaciones de izquierda). Eso colocaría al partido por debajo del PRI y el PAN, pese a que toda la izquierda sumada constituiría la segunda fuerza con amplio margen. El efecto en el Distrito Federal es todavía más notorio: Morena obtendría 14% contra 29% del PRD, es decir, prácticamente la mitad.

Ciertamente, el PRD es muchas cosas además de López Obrador. En las elecciones de 2012, Miguel Mancera se convirtió en jefe de gobierno de la Ciudad de México con más del 60% de los votos, la abrumadora mayoría sufragados a favor del Partido de la Revolución Democrática. Posee además fuertes clivajes con organización popular en la capital. Por su parte la presencia real de Morena todavía está por mostrarse. De entrada el proceso para lograr su registro resultó desesperanzador: de las cinco millones de firmas prometidas al inicio (reducidas a dos millones poco después) terminó entregando poco más de las 232.000 exigidas.

Por otro lado, nadie ignora que las convocatorias multitudinarias de López Obrador son cosa del pasado. “La madre de todas las batallas” que constituía la oposición a la “privatización del petróleo” a las que el Gobierno tanto temía, quedaron reducida a actos simbólicos contra todo pronóstico.

Y, sin embargo, Morena llegó para crecer a costa del PRD, lo cual no deja de ser paradójico. Nació en un intento de deslindarse del “entreguismo” de PRD al Gobierno priista, pero su existencia otorga enormes beneficios al PRI. Usualmente, las elecciones intermedias son incómodas para el partido que gobierna en Los Pinos, pues suele perder posiciones en las cámaras. Probablemente no vaya a ser el caso en el 2015 gracias a la fragmentación de la izquierda. Más importante aún, si Andrés Manuel López Obrador persiste en su deseo de convertirse en candidato presidencial para los comicios de 2018, la izquierda llegará con dos candidatos. Una fórmula casi segura para que el PRI pueda repetir otro sexenio en el poder. Tendría incluso amplias probabilidades de recuperar el gobierno de la Ciudad de México si PRD y Morena la enfrentan divididos.

Andrés Manuel López Obrador no es la izquierda, ciertamente, aunque intenta depurarla; en el camino puede ser el paladín de su derrota.»

Debemos vernos en ese espejo, aunque parece que por estas latitudes, ya es muy tarde. En ruta hacia el mismo camino. Extraordinaria lección de lo que no debe hacerse en política.

La visión de Peña Nieto sobre el poder

8 Jun

“… pero no hay nada que se parezca ni siquiera de cerca a lo que es la responsabilidad de ser presidente de México; es única y compromete a uno con todo México y sólo con México; y ahí recuerdo haber compartido todavía en la transición, en algún mensaje que dirigí a un grupo de representantes de distintos sectores sociales: a ver, el presidente de México no tiene amigos. El presidente de México está dedicado a una tarea que es servir a México y como tal asumo esta responsabilidad. Esa es mi visión”.

Enrique Peña Nieto, presidente de México, en esta entrevista publicada en El País.

Así capturaron a ‘El Chapo’

24 May

Magistral reportaje en The New Yorker: The hunt for El Chapo.

Ha muerto el rey, viva el rey

2 Dic

En México, lo más parecido a un Rey, es el Presidente de la República, tal como Octavio Paz, Luis Spota y Carlos Fuentes lo reflejan en sus respectivas obras. Ayer, México y el mundo fue testigo de esa realidad. Felipe Calderón entregaba la banda presidencial a Enrique Peña Nieto. ¡Ha muerto el rey! ¡Viva el Rey!

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El «último grito» de Felipe Calderón

16 Sep

Cada 15 de septiembre se celebra el día de la independencia de México, con una ceremonia muy especial en el Zócalo. El presidente de México recibe la bandera de una escolta militar, la exhibe en el balcón ante cientos de miles de ciudadanos, y pronuncia el «grito» de la independencia:

 

Esta era la última vez que le correspondía al presidente Calderón. El próximo año lo hará el presidente que se juramentará en diciembre. Es una ceremonia cargada de los símbolos que identifican al Estado mexicano. Se puede o no tener diferencias con la situación actual de la democracia mexicana, pero, sin dudas, los símbolos está íntimamente unidos con la institucionalidad democrática. Hermosa ceremonia.

Pos-elecciones en México: Mirarnos en ese espejo

15 Jul

La situación pos-electoral en México nos obliga a mirarnos en ese espejo. Al igual que, en estas latitudes, nadie duda sobre las matemáticas electorales surgidas del 1 de julio, el día de las elecciones. Al contrario, los cuestionamientos van dirigidos al proceso previo al montaje de las elecciones, y a la libertad del voto que ejerció a cada ciudadano, al argumentarse que hubo compras de votos, suficientemente documentadas. Dicho en otras palabras, es muy difícil e improbable que Peña Nieto no sea proclamado y juramentado como el presidente de México a partir del 1 de diciembre. Sin embargo, al igual que en estas latitudes, no pueden celebrarse próximas elecciones sin las necesarias garantías que aseguren la soberanía popular.

Me inscribo entre los que piensa que Andrés Manuel López Obrador no puede repetir la misma historia anterior, en el sentido de cometer el error histórico de no aceptar los resultados electorales, sobre todo que, a diferencia de la primera vez, en ésta ocasión, la diferencia supera los tres millones de votos. Incluso, comparto la opinión de que la izquierda mexicana debe revisarse y elegir un nuevo liderazgo. Sin embargo, apoyo su iniciativa de transparentar el proceso electoral y de desnudar las debilidades y las miserias propias de un sistema electoral y político que no ofrece garantías electorales.

El pasado 12 de julio, López Obrador fijó su posición al pronunciar este discurso, en el que expuso lo siguiente:

La confabulación de los gobernadores en el Estado de México se tradujo en utilizar recursos del presupuesto público de los estados para comprar millones de votos en todo el país.

Una prueba bien documentada de lo anterior fue el modo en que operó el gobernador de Zacatecas, Miguel Alonso Reyes, el cual asignó a sus principales colaboradores, por distrito y municipio, y está demostrado que manejar n chequeras con millones de pesos para la compra de votos.

En la práctica, en todo el país, el sufragio se adquirió con dinero en efectivo, con tarjetas para la obtención de mercancías, con despensas, materiales de construcción, fertilizantes y otras dádivas.

A los cuantiosos recursos económicos de procedencia ilícita que se ejercieron para la compra de los votos, habría que sumar miles de millones de pesos gastados en publicidad, en encuestas hechas a modo y en el pago a qui nes ejecutaron y apoyaron directa o indirectamente este vergonzoso plan. Todo ello, obviamente, rebasa con creces el tope de gastos de campaña establecido en la ley.

El operativo masivo de compra de votos se llevó a cabo antes y durante el día de la elección. Un caso emblemático es el de los monederos electrónicos de las tiendas Soriana, comercios que fueron vaciados por multitudes d l Estado de México, que canjearon tarjetas al día siguiente y en los días posteriores a la elección.

Aunque la compra del voto se dio prácticamente en todo el país, fue más acentuada en las zonas donde viven los más pobres de México, en especial en el medio rural. En estos lugares se registró el mayor nivel de participa ión ciudadana del país, contrario a lo sucedido en las anteriores elecciones presidenciales y superior a la media nacional registrada en los actuales comicios.

Al final de sus palabras, López Obrador insistió en que su lucha será siguiendo los canónes institucionales, y por lo tanto, la resistencia será pacífica. Cuando una lee noticias como ésta, definitivamente, debe llegar a la conclusión de que hay que revisar los mecanismos democráticos en América Latina. El tema, por tanto, no radica en observar la «diafanidad» del día de las elecciones, sino en observar todo el proceso previo a la celebración de las elecciones. Siento que la comunidad internacional todavía no tiene conciencia de ello, y reduce la discusión al llamado «derecho al pataleo», cuando, en el fondo, la discusión es más profunda, pues toca a la esencia misma de la democracia.

El presidente saliente de México, Felipe Calderón, que ya no tiene que tener pelos en la lengua, ha afirmado, sobre la compra de votos,  lo siguiente:

Sí lo es y agregaría, ya lo era hace muchos años. El problema de la democracia mexicana no está en la contabilidad electoral, que fue el alegato de 2006. El problema no está ahí. Está en la libertad con la que un elector llega a la casilla para votar por uno u otro candidato. Y ese desafío sigue presente. No soy de los que creen que una elección se puede decidir así como así por la compra de votos. No es un asunto de fe, es un asunto de pruebas y de decisiones judiciales. Sí estimo que si se llega a comprar un voto (darle al elector un obsequio, un dinero o una tarjeta condicionada a un voto), así sean un voto, cien mil o cinco millones, está mal.

P. Es un fraude…

R. Que tiene que corregirse y castigarse. Si hay un voto o 10 o mil que están comprados, evidentemente se anula la voluntad de esos votantes, pero que esos votos sean nulos no necesariamente implica la nulidad de un proceso electoral en el que han votado 70 millones de personas.

Calderón ha puesto el dedo sobre la llaga. El tema trasciende a las fronteras de México, pues también en otras latitudes de América Latina, incluyendo por estas tierras, también se desnudan las debilidades y las miserias del sistema electoral. Es hora de buscar soluciones para impedir que una sola fuerza imperante, sobre todo aquella que controla estructuras de poder, sea la que imponga resultados electorales, en sustitución del único soberano que tiene derecho: el pueblo.

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¿Elecciones limpias y justas en México?

4 Jul

La política se nutre de realidades. Después del ‘palo dado’, es difícil volver hacia atrás, y más en México, en donde, como dije en apuntes anteriores, las elecciones son una ‘guerra de guerrillas’. A diferencia de lo que ocurre en otras latitudes, en donde también se viven situaciones muy parecidas a la de México, sin embargo, hay cantidad de evidencias audiovisuales sobre parte de lo que ocurrió durante las elecciones del pasado domingo 1 de julio.  Desconozco la magnitud de lo denunciado y dudo si altere los resultados finales, pero, sin dudas, hay que revisar la forma y el fondo de los procesos electorales en América Latina.

Para muestra este botón:

 

La Jornada publicó este reportaje. Univisión, también.

Peña Nieto será el próximo presidente de México. Pero, su victoria deja un sabor amargo con las malas artes exhibidas en el recién pasado proceso electoral.