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Elecciones en Haití

21 Mar


Ayer estuve en Haití, observando la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales. Fue una jornada histórica en la que pude presenciar y ser testigo del deseo de un pueblo de salir de los escombros de una democracia débil, arropada por tantos años de dictadura, impunidad y corrupción. Encima del grave cuadro político, se suma los daños terribles ocasionados por el terremoto de enero de 2010, y sus secuelas, entre ellos, el cólera y un lento proceso de reconstrucción.

Haití exhibió ayer su madurez. El proceso fue ordenado y cívico, aunque, como es natural, con ciertas debilidades, como por ejemplo, ausencia de materiales electorales en centros de votación, denuncias de algunos dislocamientos de votantes, pero, las mismas no opacaron el éxito del proceso. Lo importante ahora es sean los haitianos, sin ningún tipo de intervención ni influencia extranjera, los que decidan su destino. Para ello, hay que respetar la ley electoral que es bastante vieja, y que tiene un sistema de conteo que no es el más adecuado, por lo que hay que tener paciencia para esperar los resultados oficiales, cuya emisión está prevista entre cinco y diez días.

Un dato relevante es que, por primera vez, no hay ex-dictadores ni ex-presidentes en el exilio. Están todos en el mismo territorio. Tanto Jean-Claude Duvalier como Jean Bertrand Aristide están en Haití. Son dos políticos distintos y distantes. Duvalier no tiene el peso político que tenía antes, aunque hay haitianos que expresan nostalgia por la dictadura. Aristide es un político popular. Es el único expresidente que ha sido electo democráticamente por los haitianos. Tiene peso político, aunque su partido Lavalás está muy fragmentado. Aristide tuvo el tacto de no pronunciarse públicamente sobre el proceso electoral.

Las grandes responsabilidades están sobre Michel Martelly y Mirlande Manigat, los dos candidatos presidenciales. Aunque son personas muy conocidas en Haití, nunca han tenido tan altas responsabilidades. Uno de los dos será el presidente o la presidenta de Haití. Ambos deberán trabajar juntos con las otras fuerzas políticas que tienen representación en la Asamblea Nacional, especialmente el partido del presidente René Preval, que tiene mayoría en ambas cámaras, para la elección del nuevo primer ministro. Hay que recordar que la toma de posesión del presidente electo es el 14 de mayo. Luego vendrá la elección del primer ministro.

Si los haitianos llevan este proceso con la madurez exhibida, hasta el momento, veremos el nacimiento de una etapa diferente en la democracia haitiana. Continuaré dando seguimiento a este tema.

Nota sobre la foto: La tomé ayer en uno de los Centros de Votación en Delmas, Puerto Príncipe. Recoge el momento en que un ciudadano ejerce su derecho al voto, que es la esencia de la democracia.

Haití, las tres manos

6 Feb




Cuando se sale del Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture en Puerto Príncipe, es inevitable no encontrarse con este monumento que nunca fue inaugurado oficialmente, y que ocupa toda una rotunda. Consiste en tres manos que sostienen al mundo. El autor de esta obra, nada más y nada menos que el entonces presidente Jean-Bertrand Aristide quería enviar un mensaje al mundo, en el sentido de que Haití estaba para ayudar al mundo. Como paradoja, es el mundo que ha estado ayudando, con altas y bajas, a Haití.

Durante mi visita el pasado mes al hermano país, puede apreciar que Aristide construyó estos monumentos en donde quería marcar su impronta, en una especie de despertar del orgullo de un país que ha estado sumido en la extrema pobreza, y en donde la palabra democracia solo existe en los discursos, no en los hechos. Solo preguntarle a quienes viven en las acomodadas casas de Petión Ville para darse cuenta de los privilegios y la impunidad que ha existido en Haití, gracias a la dictadura y a la corrupción.

El ex-dictador Duvalier está en Haití. Aristide anuncia en este artículo su intención de volver a Haití desde su exilio en Africa del Sur. Ambos casos son dos personas distintas y distantes. El primero no tiene ya peso específico en la política haitiana, salvo los nostálgicos de esa época; y el segundo, si bien ha sido de los pocos presidentes electos por la soberanía popular, por lo tanto, tiene una base electoral, su salida del escenario no fue en la mejor de las circunstancias.

Preservar la legalidad en Haití es fundamental. Queda, por lo tanto, apostar a que el pueblo haitiano elija su propio destino con quienes están actualmente comprometidos con su democracia, como son los candidatos que terciarán el 20 de marzo, en la segunda vuelta electoral: Mirlande Manigat y Michel Martelly. Hacer un proceso electoral creíble, transparente, con las garantías que aseguren un liderazgo que unifique a la mayoría del pueblo haitiano es donde radica el éxito del presente y del futuro de Haití. Continuaré dando seguimiento a este tema.

Nota sobre las fotos: Las fotos fueron tomadas por mí en mi reciente visita a Haití. Las dos primeras son sobre el Monumento de las Tres Manos. Y la tercera, es una especie de Faro, construido casi en frente al Palacio Presidencial en Puerto Príncipe, para conmemorar el Bicentenario de la idependencia de Haiti (1804-2004). Ambas obras fueron iniciativas de Aristide. Están totalmente abandonadas. En contraste, ambas resistieron la fuerza del terremoto.

Haití, después del 7 de febrero

27 Ene


El presidente René Preval termina su mandato constitucional el próximo 7 de febrero. Hoy estamos a 27 de enero, por lo que resulta materialmente imposible celebrar la segunda vuelta electoral y hacer la juramentación de la nueva o nuevo mandatario antes de ese plazo. Por consiguiente, el presidente Preval deberá concluir su mandato ese día, y se producirá una vacante en la presidencia, debiendo entonces implementarse el mecanismo de la sucesión presidencial establecido en la Constitución haitiana.

El destacado jurista Milton Ray Guevara cita, en su artículo Imbroglio constitucional haitiano, el artículo 149 de la Constitución haitiana que dispone:

«En caso de vacancia de la Presidencia de la República por la causa que sea, el presidente de la Corte de Casación de la República o en su defecto, el vicepresidente de la Corte, o en su defecto, el Juez de mayor edad, es investido provisionalmente de la función de Presidente de la República por la Asamblea Nacional debidamente convocada por el Primer Ministro. El escrutino para la elección de un nuevo presidente se efectuará no antes de 45 días ni después de 90, luego de la apertura de la vacancia, de conformidad a la Constitución y a la Ley Electoral. El artículo 149.1 prohibe que el Presidente provisional pueda ser candidato en la más próxima elección presidencial».

Despegadas esas dudas, está claro, entonces, que ante la vacante que dejará el presidente Preval, lo que procede es elegir el presidente provisional, función que recaerá en uno de los funcionarios judiciales indicados en el artículo 149 de la Constitución haitiana, pudiéndose convocar (incluso antes del 7 de febrero) la celebración de la segunda vuelta electoral que será entre Mirlande Manigat y Michel Martelly.

No hay lugar a soluciones creativas al margen de la Constitución haitiana. No hay otras opciones ni tampoco hay lugar a imponer recetas importadas ni del pasado. Es el propio pueblo haitiano que elegirá su presente y su futuro.

Por último, con relación al presidente Préval, sus días están contados en la presidencia de Haití. Se especula que su reciente visita sorpresa a República Dominicana, fue para solicitar que el gobierno dominicano le permita residir temporalmente en República Dominicana, después del siete de febrero. Dado el precedente de que el país acogió al expresidente de Hoduras, Manuel Zelaya, y el hecho de que incluso el actual primer ministro haitiano, Jean-Max Bellerive, tiene residencia en República Dominicana, es muy probable que esta solicitud de Preval sea concedida. Continuaré dando seguimiento a este tema.

Nota sobre la foto: Esta foto la tomé en mi reciente viaje a Haití. En la malla ciclónica que bordea el Palacio Presidencial haitiano, totalmente destruido por el terremoto, han colocado las fotos de los candidatos presidenciales que compitieron en la primera vuelta, y a ambos extremos, la bandera haitiana con el lema «Elección 2010». Un contraste, el símbolo del poder político, destruido, teniendo a la democracia como su única forma de reconstrucción.