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Sarkozy, procesado

2 Jul

El expresidente Nicolás Sarkozy se ha convertido en el primer presidente de Francia en ser detenido e interrogado en una Comisaría de Francia, por más de 16 horas. Se le acusa de haber recibido financiación ilícita en su campaña presidencial en 2007. Hoy, Sarkozy ha respondido, alegando que se trata de una venganza política. Guardando las distancias, así respondió Berlusconi en Italia, y terminó siendo condenado en justicia. Veremos.

Obama y Raúl Castro, en el funeral de Mandela

9 Dic

Al leer la lista de oradores en el funeral de Nelson Mandela, lo primero que llamó mi atención fue el hecho de que Barack Obama y Raúl Castro compartirán el mismo escenario, el mismo podium, durante ese histórico acontecimiento. Increíble, Mandela, sin estar presente, ratifica su grandeza. Solo Mandela podía reunir en un mismo escenario a quienes la política y la guerra fría ha separado.  Que recuerde, nunca antes un presidente de Estados Unidos y uno de los hermanos Castro nunca habían estado juntos en un mismo lugar, en el mismo espacio físico. Recuerdo que Fidel Castro, antes de ser presidente de Cuba, se reunió con el entonces vicepresidente Richard Nixon, en Estados Unidos, en 1959. Claro, es muy probable que  Obama y Raúl Castro se saluden, aunque no dialoguen más allá del saludo, pero el hecho es y será histórico. Sin dudas, solo Mandela podía hacerlo.

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– Obama, Bush y Clinton viajan juntos en el avión Air Force One al funeral de Mandela.

– Hollande y Sarkozy van al funeral de Mandela, pero en aviones separados.

– 53 Jefes de Estado asisten al funeral de Mandela.

Insultar al presidente de Francia ya no es delito

28 Jul

La relación de los franceses y el poder es sumamente especial. Resulta que desde 1881, luego de aquella derrota humillante ante Prusia, una Francia debilitada decidió blindar al presidente de turno, con una ley que sancionaba el insulto al presidente. Así, el entonces presidente Jules Grévy, quien era insultado constantemente, se convirtió en el primer presidente en aplicarla. Desde entonces, transcurrieron 132 años, y pasaron veinte presidentes, un mariscal y cinco jefes de estado provisionales, para que, finalmente, se revocara y derogara esa abusiva ley. Fue el presidente Nicolás Sarkozy, el último presidente que tuvo que aplicarla en 2008. Afortunadamente, entre las reformas promovidas por el presidente François Hollande, estuvo su derogación. La historia, aquí.

 

Hollande, en picada

30 Mar

“François Hollande es el presidente más impopular de la V República. Un 51% de franceses le considera un mal presidente, y solo un 22% cree que cumple sus funciones como debe. Su antecesor, Nicolas Sarkozy, es desde mayo pasado el segundo jefe del Estado -tras Valéry Giscard d’Estaing en 1981- que pierde su reelección. Han pasado diez meses, y todavía un 40% de ‘citoyens’ dice añorar al exzar Nicolás, mientras en el Twitter nacional triunfa la etiqueta ‘StopHollande’. Se diría que Francia vive en una especie de limbo irreal. La transición entre dos personalidades tan distintas no ha fraguado todavía, y el presidente normal, cada vez más corriente, ha perdido crédito en casa y voz en una Europa cada vez más sometida a los castigos de Angela Merkel. Sarkozy, todavía sin sucesor claro en la UMP, mantiene viva la hipótesis del regreso mientras madura la idea de dedicarse a ganar dinero dirigiendo un fondo de inversión catarí. Pero su inesperado procesamiento en el ‘caso Bettencourt’ por abusar de la debilidad de la mujer más rica de Francia, y otros escándalos que duermen en el cajón de los jueces, podrían precipitar su jubilación forzosa.”

Francia se cansa de Hollande sin añorar a Sarkozy. Hay que mirarse en ese espejo.

Proceso a Sarkozy

23 Mar

La política francesa tiene sus particularidades. Detrás de la diplomacia que caracteriza a los franceses, también están luchas políticas encarnecidas en las que el enemigo político se le exprime la última gota de sangre. Parece una paradoja, pero cuando se analiza que los últimos dos presidentes de Francia, Jacques Chirac y Nicolás Sarkozy, han sido acusados por ante la justicia francesa de haberse apropiado de recursos durante sus respectivas campañas presidenciales, es porque, además de pan, hay que tener circo. Y hay que reclamar piedad ante el emperador.

La justicia imputa a Sarkozy por abusar de la financiación de la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt. Así dice el titular. Se trata de un proceso que viene perseguiendo al expresidente desde hace varios años, bajo el argumento de que Sarkozy abusó de la debilidad de la señora Bettencourt, quien ya en avanzado estado de vejez, le entregó cuatro millones de euros para su campaña política en 2007. El juez francés careó a Sarkozy junto a los sirvientes de Bettencourt, y lo imputó de este delito, no así el de la financiación ilegal.

Sarkozy ya había indicado su interés en volver al escenario político, en momentos en que su partido está atravesando una situación muy difícil y en momentos en que la popularidad del presidente François Hollande está en su punto más bajo. Sin dudas que el factor político está presente en este proceso. Veremos.

 

 

Crisis de la UMP francesa: "Déjà vu".

24 Nov

El pasado martes escribí sobre la crisis que está viviendo el partido Unión por un Movimiento Popular (UMP) en Francia, luego de las elecciones internas para elegir al presidente de esta organización política. Aunque es un partido de derecha (no es de mi simpatía electoral),  resulta interesante ver cómo sus líderes están abordando la referida crisis, que según las noticias de prensa, se juega su propia supervivencia.

¿Qué es lo que ha sucedido? El pasado domingo se celebraron las elecciones internas para elegir al presidente de la UMP, en sustitución de Nicolás Sarkozy. La competencia estaba cerrada entre dos candidatos:  François Fillon, quien fue primer ministro en el gobierno de Sarkozy, y Jean-François Copé, quien era el secretario general del partido. Al cierre del escrutinio, la comisión electoral declaró que Copé había ganado por 98 votos, una contienda cerrada, en la que no había una claro ganador. Al otro día, Fillon declaró originalmente que aceptaba los resultados, aunque pedía una serie de explicaciones. Luego, horas después, se filtró que la comisión electoral no había computado tres colegios electorales de ultramar, por lo que, a juicio de Fillón, los resultados serían diferentes. La crisis estaba planteada, con un partido polarizado.

Ante las posiciones encontradas, más el conjunto de acusaciones de irregularidades en el proceso electoral, se produce la labor de mediación de Alain Juppé, fundador del partido, quien impone una serie de condiciones, entre ellas, el cese de los ataques personales mientras dure este proceso. Según Le Monde, Juppé se reunirá con Copé y Fillon el domingo por la tarde. La idea de Juppé es hacer una revisión del proceso, sin violentar la propia normativa de la UMP que establece una Comisión Electoral como instancia de apelación, y luego la Dirección Nacional del partido que avala o no los resultados electorales.

Quien tiene que conducirse con mucho cuidado y prudencia es Copé, quien ya ha sido declarado ganador del proceso. Es quien tiene que buscar la unidad partidaria, con respeto a Fillon, quien, sin dudas representa la otra mitad del partido. Fillon, por su parte, no va a aceptar posiciones dentro de la directiva, luego de haber sido primer ministro y presidente en funciones del partido. La solución debe ser prográmatica y de modernización del partido, para que este espectáculo no se vuelva a repetir.

Finalmente, otro actor que es importante, pero que no va a intervenir es Nicolás Sarkozy, quien ha emitido una declaración escueta pidiendo la unidad partidaria. Sarkozy está siendo procesado judicialmente, razón que le impide tomar partida en este momento.

Desde estas latitudes, en donde hemos vivido procesos similares, veo la crisis de la UMP, como “Déjà vu“, con la esperanza de que podamos superar nuestras propias dificultades. El caso de la UMP tiene lecciones muy interesantes. Continuaré dando seguimiento a este proceso.

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La UMP se juega su sobrevivencia este fin de semana.

El embrollo de la UMP francesa.

Fillon renuncia a la presidencia de la UMP, pero no entierra el hacha de guerra.

La UMP, una semana de enfrentamientos.

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El discurso de Hollande

16 May

 

Ayer, François Hollande fue juramentado como presidente de Francia, en una ceremonia sobria y sencilla. Los franceses han dado una extraordinaria lección de madurez política, al haber hecho la transmisión del poder, en menos de quince días luego de la segunda vuelta electoral. Ante la gravedad de la crisis del euro y de la situación de las finanzas públicas en Francia, haber adelantado la transición política fue lo correcto.  Las imágenes del presidente saliente Nicolas Sarkozy, saludando y recibiendo al presidente electo Hollande reflejan también la fortaleza institucional de Francia.

De su discurso, dos párrafos llamaron mi atención y que sintetizan el pensamiento de Hollande, como presidente de Francia:

Como Presidente de la República, voy a asumir todas las responsabilidades de esta misión de alto excepcional. Voy a establecer prioridades, pero que no tomará ninguna decisión en lugar de todos. Según la Constitución, el Gobierno determinará la política y conducirá a la nación. El Parlamento será respetados en sus derechos. La Justicia tendrá todas las garantías de independencia. El poder del Estado se ejercerán con dignidad, pero la simplicidad. Con gran ambición para el país. Sobrio y escrupulosos en su comportamiento. El Estado será imparcial, ya que es propiedad de todos los franceses y por lo tanto no pertenece a aquellos que hemos recibido este encargo. Las reglas para el nombramiento de los funcionarios públicos serán enmarcadas en la ley. Y la lealtad, competencia y sentido del interés general será el único criterio para determinar mi elección para los más altos funcionarios del Estado. Francia tiene la oportunidad de tener un servicio público de calidad. Quiero decirle que mi gratitud y la expectativa de que he puesto yo y cada uno de sus funcionarios. La confianza, es en la propia democracia. Creo en la democracia local y me refiero a la reactivación de una nueva ley de descentralización que daría a las nuevas libertades para el desarrollo de nuestros territorios.

 Creo en la democracia social, y nuevas áreas de negociación estarán abiertas a los interlocutores sociales, que voy a respetar, así como representantes de los trabajadores de organizaciones profesionales. Creo en la democracia ciudadana, la de las asociaciones y la participación cívica que contará con el apoyo de los millones de voluntarios que se dedican a ella. La confianza, que se basa en la justicia en la elección. Justicia en el concepto mismo de la creación de riqueza. Es hora de poner la producción antes de la especulación, la inversión en el futuro antes de que la satisfacción de este trabajo, sostenible antes de ganancia inmediata. Es el momento de iniciar la transición energética y el medio ambiente. Es hora de abrir una nueva frontera para el desarrollo tecnológico y la innovación. Pero la justicia también en la distribución del esfuerzo requerido. No puede haber un sacrificio para algunos, más aún, y otros privilegios, cada vez menos. Este es el significado de las reformas que el gobierno se conducen con el deseo de premiar el mérito, el trabajo, la iniciativa, y desalentar el alquiler y los precios exorbitantes.

Hollande demostró que es un hombre de Estado, que sabe lo que quiere para su país, y que, por encima de todo, es el presidente de todos los franceses. Está consciente de que el momento reclama “sobriedad” y “escrupulosidad”. Será respetuoso de los poderes del Estado, y exige comportamiento decoroso y digno de sus funcionarios. Respecto a su ideas progresistas, lo deja claro: Hay que acabar con los privilegios irritantes, frenar la especulación y generar empleos. Sin dudas, se ha iniciado una nueva etapa en la política francesa.

Inmediatamente fue juramentado, el presidente Hollande viajó a Berlín, y se reunió con Angela Merkel. La señal fue muy clara:

 

Volviendo a su discurso de toma de posesión, Hollande concluyó como cierran los gigantes de la política, con un merecido homenaje a todos sus antecesores. Es posible tener diferencias políticas, pero cuando se trata de poner por delante los destinos de una nación, hay que reconocer el esfuerzo y el sacrificio de quienes han ejercido la primera magistratura del Estado:

“En este momento en que yo soy el responsable de presidir el destino de nuestro país y representar el mundo, saludo a mis predecesores, a los que antes que yo, tenían la responsabilidad de conducir la República, Charles de Gaulle, que puso su prestigio a  la grandeza y la soberanía de Francia; Georges Pompidou,  que hizo el imperativo industrial en un problema nacional; Valery Giscard d’Estaing, que revivió la modernización de la sociedad; François Mitterrand, que tanto hizo avanzar las libertades y el progreso social; Jacques Chirac, que marcó su compromiso con los valores de la República; Nicolás  Sarkozy, a quien dirijo mis mejores deseos para la nueva vida que se abre ante él.”

Extraordinario discurso. Hollande inicia con buen pié.

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Nicolás Sarkozy, y su futuro incierto.

 

 

 

 

La foto: el relevo presidencial

9 May

Hollande, en primer plano; Sarkozy, en segundo plano.

 

Esta foto ha llamado mi atención. Ocurrió ayer durante la celebración del aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en el Arco del Triunfo en París. El presidente saliente de Francia, Nicolás Sarkozy, invitó al presidente electo, François Hollande, a presidir ambos esta ceremonia patriótica. Dos días atrás, ambos eran rivales políticos; ayer, se colocaron por encima de sus diferencias, y protagonizaron este gesto de unidad. Pero, el poder tiene esa particularidad que ni siquiera el protocolo puede impedir. El primer plano lo ocupó el presidente electo, Hollande, mientras que el segundo plano fue del presidente saliente Sarkozy. La foto describe el momento en que Hollande saluda a los jefes militares. Es evidente que el poder se ha desplazado al presidente entrante.

En mi vida, he pasado por momentos similares. He vivido tres transiciones políticas. He saboreado las mieles del poder, pero también el amargo sabor de la sávila cuando se abandona el poder. Lo importante es que quien vive esa experiencia, debe estar consciente de que nada es permanente. Todo es transitorio, por lo que afortunadamente nunca he vivido la mala experiencia de aferrarse a funciones públicas, las cuales tienen un solo dueño: el pueblo, los votantes.

Francia es Francia. Y estas latitudes son otras latitudes. Hay claramente muchas diferencias, pero, sin lugar a dudas, Francia envía una señal de institucionalidad y de respeto al símbolo del presidente de la República. Nos quedan aún muchas lecciones que aprender.

Ganó Hollande, hay esperanza

7 May

François Hollande ganó las elecciones presidenciales de Francia, imponiéndose sobre el presidente Nicolás Sarkozy. Hollande se convierte en el segundo presidente socialista electo, desde la Segunda Guerra Mundial. El primero lo fue François Mitterrand. Por su parte, Sarkozy es el primer presidente francés que no gana la reelección en treinta años de democracia. Para no dejar dudas, este François no es Mitterrand.

La lección más importante de este proceso electoral es que, en política nadie debe ser subestimado. Hace dos años, era impensable que Hollande pudiese ser electo candidato presidencial del partido Socialista, y mucho menos, presidente de Francia. A pesar de haber dedicado por ocho años de su vida como secretario general del partido hasta 2008, su proyecto político inicial fue el de la supervivencia. Hollande inició su proyecto presidencial, sin ruidos, de manera silente, superando cada uno de los obstáculos que se le fueron presentando. Incluso, diseñó una brillante estrategia de “fuerza tranquila” hasta convertirse en el presidente de todos los franceses.

Hollande recibe un país con serios y graves problemas económicos. Sus primeros días estarán concentrados en preparar la transición,  formar gobierno, e iniciar ofensiva en las relaciones con Europa, Estados Unidos y el resto del mundo. Su mayor reto es rescatar el prestigio de la presidencia francesa, duramente golpeada por el ejercicio presidencial de Sarkozy.  Deberá también tratar de ganar una mayoría en las elecciones de medio término, para poder tener presencia y poder en la Asamblea Nacional, e impedir un potencial triunfo de la ultraderecha entre diputaciones y senadurías.

El triunfo de Hollande devuelve la esperanza a Francia, y a todos aquellos que queremos más igualdad, más oportunidades, más democracia para todos.

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5 May

Mañana domingo, Francia y Grecia deciden su presente y su futuro, en sendas elecciones que serán observadas por Europa y por el mundo. Son dos elecciones distintas y distantes, pero que tienen un elemento en común: Se producirán cambios en el liderazgo político:

En Francia, los últimos sondeos indican que François Hollande lleva una ventaja entre cinco y siete puntos sobre el presidente Nicolás Sarkozy. De ser derrotado mañana, el presidente Sarkozy será el primer presidente francés en no ser reelecto desde 1981. Por su parte, de ganar Hollande, significará la vuelta del socialismo al poder desde los tiempos de François Miterrand. Sin embargo, en junio se celebran las elecciones de medio término, y la ultra derecha aspira a constituirse en fuerza determinante. Marine Le Pen ha decidido abstenerse de votar en las elecciones del domingo, por lo que una eventual sorpresa de una victoria de Sarkozy depende del apoyo que reciba de los votantes conservadores. Desde mi punto de vista, y salvo que ocurra un hecho extraordinario, Hollande será el próximo presidente de Francia.

En Grecia, habrá cambios en el liderazgo político para sustituir el gobierno de tecnócratas que fue electo a fines del año del pasado, como consecuencia de la profunda crisis financiera y económica que vive ese país. El cambio será tan profundo que se producirá la debacle en los partidos tradicionales, con el surgimiento de los partidos extremistas.  Es la respuesta de los votantes al fracaso de la política tradicional. Indudablemente, Grecia arrojará importantes señales para la clase política global y local.