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Almagro en la OEA, nueva visión

19 Jun

Como Secretario General de la OEA, soy gobierno y soy oposición. Debo ser el más acérrimo defensor de derechos, debo ser el más pobre en términos económicos, debo ser el que sufre la desigualdad desde abajo, debo ser el que no tiene voz o aquel cuya voz no es escuchada. Debo ser el discriminado, debo ser el que sufre de antisemitismo, debo ser el que sufre la exclusión por ser indígena o afrodescendiente, debo ser el que no puede decidir. Debo ser el que sufre la falta de protección de derechos civiles, o políticos o económicos o sociales y culturales. La estructura de la Secretaría General de la OEA no puede estar sin instrumentos esenciales a la hora de promover la igualdad y la equidad.

Luis Almagro, Secretario General de la OEA, en su discurso de toma de posesión.

Nicaragua-Costa Rica, detrás del conflicto

19 Nov


A principios de mes, me referí al conflicto en este apunte. La gráfica que comparto con ustedes es ilustrativa, aunque el título es parcializado, pues es de es origen nicaragüense. Lo triste es que todo esto es movido, nada más y nada menos, que por la política. El afán de Daniel Ortega en su búsqueda de una nueva repostulación, a pesar de que está prohibido. Y lo más grave es que todo esto forma parte de un plan de Irán y Venezuela de construir otro Canal, similar al Canal de Panamá. La historia completa, aquí. Por tener la razón, estoy del lado de Costa Rica:

Edén Pastora, en el ojo del conflicto

9 Nov

El conflicto limítrofe entre Nicaragua y Costa Rica, no es por google maps. Es posible que esta herramienta haya sido parte de la justificación, pero el detonante lo ha sido esta acción encabezada por Edén Pastora, aquella figura legendaria conocida como el Comandante Cero de la revolución sandinista, y que luego de altas y bajas, hoy día es Ministro para el Desarrollo de la Cuenca del Río San Juan. Pastora ha dado esta explicación. Los conflictos fronterizos despiertan pasiones, y para Costa Rica, éste es un problema que atenta contra su seguridad nacional, con el agravante de que no existe ejército costarricense para defenderse. La Organización de Estados Americanos tiene, ante sí, un nuevo desafío. Hay una cultura en Nicaragua que viene desde el primer gobierno sandinista de apropiarse de lo ajeno, bajo el manto de la legalidad. La acción de Pastora se enmarca en esa vieja costumbre. La OEA no puede legitimarla. De lo contrario, una vez más, enseñará su refajo.

Ecuador, a curar la herida

1 Oct

Desde tempranas horas de la mañana de ayer, comencé a recibir las noticias de que miembros de la policía se habían amotinado en protestas por la entrada en vigencia de una nueva ley de servicio público en Ecuador. Los reportes apuntaban a que el presidente Rafael Correa se había apersonado al más importante regimiento policial en Quito, y que había sido insultado y agredido, y que luego había sido retenido en el hospital policial por parte de los rebeldes. Ahí permaneció más de once horas. Hasta que, en horas de la noche, fue rescatado por efectivos militares, en medio de fuerte intercambio de disparos. Ya entrada la noche, el presidente Correa llegó a los balcones del Palacio de Carondelet, y pronunció su alocución en la que dejó claro de que no habría perdón ni olvido para quienes participaron en este intento desestabilizador.

Un observador extranjero, sobre todo europeo, acostumbrado a vivir dentro de instituciones democráticas fuertes, no entendería lo que pasó en Ecuador, ayer. Hay, en primer lugar, una cuestión de principio: Rafael Correa es el presidente electo democráticamente en Ecuador, y por lo tanto, al margen de cualquier diferencia política, debe respetarse su mandato constitucional. Por eso, las expresiones de solidaridad de casi toda América Latina, Estados Unidos y España, y de las entidades como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión de Naciones del Sur (UNASUR).

América Latina no podía permitir que ayer se produjera una ruptura en el orden constitucional en Ecuador. La experiencia de Honduras fue funesta, y a muchos países se les vió el refajo, con el oportunismo propio de la política. La OEA quedó muy mal parada en ese proceso. Y si vemos la situación que se está viviendo en Paraguay, no hay lugar a dudas de que lo de Ecuador no se podía permitir, bajo ningún concepto. Por lo tanto, hay que saludar la prontitud de la respuesta internacional a favor del sistema constitucional ecuatoriano y de su presidente, Rafael Correa.

Lo segundo es que democracia no es solo votos. Es concertación. Es respeto a la minoría. El avasallamiento es dañino, sobre todo cuando hay debilidad en las instituciones democráticas. Si hay un proceso de revisión de leyes en el que está participando las fuerzas vivas de una sociedad, el gobierno no puede, sobre la base de que tiene la mayoría parlamentaria, cambiar las reglas de juego e imponer leyes sin el conocimiento de las partes que han estado trabajando en ese proceso de revisión. Ahí se genera la desconfianza, y como ha sucedido, la protesta. Una lección para el presidente Correa.

Y por último, hay que sancionar a todos los que participaron en ese acto bochornoso y vergonzoso de agresión y retención del presidente Correa. La oposición política reflejó madurez, excepto el sector que responde al expresidente Lucío Gutiérrez, que dicho sea de paso, también fue derrocado en su momento. Al presidente Correa, como a todos los presidentes, hay que derrotarlos en las urnas, con la expresión soberana, no con las armas.

Quien mejor describió lo que pasó ayer en Quito fue una intervención en el programa de Carmen Aristegui en CNN: Todo comenzó como una réplica del golpe de estado de Honduras, pero terminó como Venezuela en el 2002, cuando Chávez fue sacado del poder por pocas horas, y regresó por la noche. Correa tiene la gran oportunidad de reconstruir y fortalecer las instituciones, aprendiendo de las lecciones de ayer, y así curar la herida ocasionada a la democracia ecuatoriana, que también es una herida en la democracia latinoamericana.

Insulza, ¿otra vez en la OEA?

27 Feb

El próximo 24 de marzo, la Organización de Estados Americanos elegirá a su nuevo Secretario General. Hasta la fecha, solo hay una candidatura, que es la del actual incumbente, José Miguel Insulza, quien ya está “cabildeando” sus votos, aunque parece que ya ha encontrado una fuerte resistencia de un aliado importante. Si la OEA elige a Insulza para un segundo mandato estará certificando que continuará siendo un organismo que, cada día que pase, irá perdiendo su autoridad y credibilidad en esta región. El papel de la OEA ante el golpe de estado en Honduras fue triste. La OEA necesita un cambio, de forma y de fondo, y ese cambio no lo representa Insulza.

Thomas Shannon, el "dealbreaker" en Honduras

31 Oct

La noticia caminó por todo el mundo ayer: La crisis de Honduras ha llegado a su fin, con la firma de un acuerdo entre el presidente de facto, Roberto Micheletti, y el presidente depuesto, Manuel Zelaya, para que sea el Congreso de Honduras el que decida el retorno del presidente Zelaya. Lo que han ocultado parcialmente las noticias, es que el verdadero ganador de esta crisis, y duele decirlo, ha sido reconfirmar el poder y la influencia de Estados Unidos de América en este conflicto, revelando la incapacidad de la Organización de Estados Americanos (OEA) en haber buscado una solución, según las reglas que norman la Carta Democrática.

Desde esta isla del Caribe, que tenemos la experiencia de haber sufrido dos intervenciones norteamericanas, particularmente la última en 1965, tenemos suficiente calidad para lamentar cómo se ha solucionado esta crisis, aún cuando nos alegramos de que se retome el camino de la democracia en Honduras. Ante el fracaso de la OEA, fue la misión que presidió Thomas Shannon, Sub Secretario de Estado de Estados Unidos de América para Asuntos del Hemisferio Occidental, la que logró el acuerdo.

Shannon fue el dealbreaker. Y a diferencia de cómo era en los sesenta, lo hizo con mucha elegancia, al expresar:

“Quiero subrayar que la ayuda internacional creó un contexto, pero el trabajo fue un trabajo hondureño y yo quiero demostrar mi admiración por la vocación democrática de este pueblo. Quiero garantizar que Estados Unidos acompañará a Honduras en sus elecciones del 29 de noviembre”.

¿Cómo es el proceso para que el gobierno americano tome una decisión de esta magnitud? Hay muchos ejemplos, pero les invito a que vean la película Thirteen days, sobre la crisis de los misiles cubanos en 1962. Así mismo, y claro guardando las distancias, es que se toman las decisiones. Largas reuniones en el “Situation Room” de la Casa Blanca, entre el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y el Asesor de Seguridad Nacional del Presidente de Estados Unidos, en consultas con los organismos de inteligencia. Y al final, la decisión termina en el escritorio de la Sala Oval.

Volviendo al caso hondureño, oportuno es resaltar que el acuerdo demuestra la volatilidad de la clase política de ese país. El mismo Congreso que derrocó, a casi unanimidad, a Manuel Zelaya, es el mismo que decidirá su reposición. Claro, hay que reconocer que ante la incapacidad de la comunidad internacional, y ante el agotamiento de las negociaciones, no quedó más remedio que esta acción de la diplomacia norteamericana. Lo triste es que la solución le quita mucha fuerza moral al interés latinoamericano de tener una política distinta ante Estados Unidos de América, de menos dependencia.

Lo importante es que Honduras, habiendo aprendido estas lecciones, retome el camino de la democracia y del progreso, y que obviamente celebre elecciones libres el 29 de noviembre.

Manuel Zelaya: Detrás de la diplomacia

30 Sep

La crisis de Honduras, generada luego del Golpe de Estado al gobierno del presidente Manuel Zelaya, es un caso digno de estudio, pues revela hasta dónde los países adoptan posiciones en el mundo de la diplomacia. Es obvio que hay dos posiciones: Unos apoyan el Golpe de Estado, y otros lo rechazan, ante la incapacidad de la Organización de Estados Americanos y Naciones Unidas de buscar una solución que ha puesto a prueba el sistema democrático interamericano.

Entre las posiciones que apoyan el Golpe de Estado, que no es la que yo suscribo, he encontrado ésta, contenida en el reporte titulado “Honduras: Constitucional Law Issues”, preparado por The Law Library of Congress, un directorio que se encarga de preparar recomendaciones al Congreso de Estados Unidos sobre temas de derecho comparado. En síntesis, el reporte justifica el Golpe de Estado, sobre la base de que “la Suprema Corte de Justicia tiene la autoridad constitucional para escuchar casos en contra del Presidente de la República y otros altos funcionarios, para decidir y ejecutar sentencias, y requerir la asistencia de la fuerza pública para ejecutar sus decisiones. La Constitución no autoriza al juicio político, pero si delega en el Congreso el poder para desaprobar la conducta del Presidente, conducir investigaciones especiales e interpretar la Constitución. En el caso en contra del Presidente Zelaya, el Congreso Nacional interpretó el poder de desaprobar la conducta del Presidente y removerlo del poder, basado en los resultados de la investigación especial”.

Esta es la justificación de todo lo que ilegalmente se hizo en Honduras. Como profesional del derecho, abogado y estudioso del derecho constitucional americano, este reporte manda por el suelo todas las garantías constitucionales sobre el “debido proceso de ley”, “la presunción de inocencia”, “el derecho de defensa”, “el juicio imparcial”, que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos se ha encargado de establecer como los ejes fundamentales de los derechos de los justiciables. Y yo me pregunto, ¿Tuvo oportunidad Manuel Zelaya, como presidente de Honduras, de defenderse ante el Congreso de su país?

Estos argumentos ya están siendo utilizados por congresistas americanos para rechazar la vuelta de Zelaya al poder. Afortunadamente, la posición oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos es en apoyo al retorno de Zelaya. Es la misma que ha propuesto el presidente Oscar Arias. América Latina, y la democracia global, no puede permitir lo contrario. Manuel Zelaya debe volver al poder, por la consolidación del sistema democrático interamericano.

La OEA: ser o no ser

7 Jul


Al día siguiente del Golpe de Estado en Honduras, escribí: “El Secretario General de la OEA debió estar ayer por la tarde en Honduras, y dar la cara frente a este atropello a la democracia latinoamericana. Reitero, si la comunidad internacional no toma el caso de Honduras con todas las consecuencias, podríamos estar abriendo una ventana de la cual luego nos arrepentiremos.” Han pasado ya nueve días de esta herida a la democracia, y dado el fracaso de la OEA, y a solicitud de los Estados Unidos, y con la anuencia de las partes en conflicto, se iniciará un proceso de mediación en Costa Rica por el presidente Oscar Arias, el cual saludo. Sin embargo, como demócrata, no dejo de exclamar ¡qué triste ha sido el papel de la OEA! Cada día que pase, sin que se logre la restauración del orden constitucional en Honduras, y la adopción de las necesarias reformas políticas e institucionales fruto del diálogo nacional, es un día menos para la legitimidad de este organismo que agrupa a las democracias del continente. A propósito de la OEA, totalmente de acuerdo con esto.

Golpe de Estado en Honduras, inaceptable

29 Jun


El Golpe de Estado que interrumpió el orden constitucional en Honduras es y debe ser inaceptable para todos aquellos que creemos en la democracia. Debe ser una posición de principio, al margen de que se esté o no de acuerdo con las ejecutorias o intenciones del gobernante depuesto. Lo trascendental es que es un gobernante electo democráticamente y por lo tanto, debe concluir su mandato presidencial.

Se ha retorcido la Constitución hondureña para justificar un Golpe de Estado. Esto es inaceptable. Con los acontecimientos de ayer, Honduras se expone a una violación flagrante del artículo 19 de la Carta Democrática Interamericana, con todas las consecuencias que esto pueda implicar. La Organización de Estados Americanos tiene ante sí su principal desafío de este Siglo 21. Como demócrata, espero que la comunidad internacional, particularmente la OEA, se comporte a la altura de las circunstancias. El Secretario General de la OEA debió estar ayer por la tarde en Honduras, y dar la cara frente a este atropello a la democracia latinoamericana. Reitero, si la comunidad internacional no toma el caso de Honduras con todas las consecuencias, podríamos estar abriendo una ventana de la cual luego nos arrepentiremos.

Me satisface que, como país, República Dominicana, tanto el gobierno como la oposición, hemos dado una respuesta unánime y contundente de condena a este retroceso.

5ta Cumbre de las Américas, ¿otra sesión de foto más?

21 Mar


A mediados del mes próximo, se reunirán los presidentes y jefes de gobierno de los países del continente americano en la 5ta Cumbre de las Américas en Trinidad, luego de casi cuatro años de su último encuentro en Mar de Plata, Argentina. Lo primero que hay que señalar es que, aún cuando el organismo que auspicia la Cumbre es la Organización de Estados de Americanos, la realidad es que la iniciativa de la Cumbre de las Américas es del gobierno de Estados Unidos de América, que la lanzó, por vez primera, en Miami, en 1994.

En ese sentido, la Cumbre será el primer encuentro del presidente Barack Obama con los presidentes del continente americano, aunque previamente ya se ha reunido con algunos presidentes de la región en Washington y lo mismo hará en la reunión del G-20 en Londres. Lo segundo es que, por vez primera, todos los asistentes a la misma serán y son presidentes electos democráticamente, todos sin excepción (en la del 2005, el presidente de Haití era bajo el estatuto del gobierno provisional).

Recomiendo leer este interesante coloquio que se produjo a comienzos de mes en el Diálogo Interamericano con Tom Shannon, Asistente de Secretario de Estado para el Hemisferio Occidental, y José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, que da una idea de las expectativas que se tienen sobre la Cumbre. De la lectura del mismo, se nota la preocupación de que esta Cumbre no ocurra lo mismo de su última reunión, que no fue productiva, que realmente se convierta y se reconstruya en un foro para el diálogo.

Es impresionante, como al decir del Secretario General de la OEA, casi todos o todos los presidentes del Continente Americano quieren tener una reunión con el presidente Obama, que no sea solo una oportunidad para una foto. Particularmente, quisiera ser optimista ante esta Cumbre, pero todo dependerá de la capacidad y habilidad del presidente Obama de enviar señales que, hasta ahora no se han dado, de que la política exterior hacia América Latina cambiará. Por cierto, ¿se tratará el tema de que Cuba sea admitida como miembro de la OEA?

Respecto a República Dominicana, no se conoce la estrategia del gobierno dominicano ante la Cumbre de las Américas. El momento es propicio para aunar esfuerzos que tiendan a lograr resultados inmediatos ante la crisis económica que está afectando a la mayoría de los países latinoamericanos. Seguiré, de cerca, el desarrollo de los acontecimientos.