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La piel de Obama

12 Abr

La política es impredecible. Se pueden tener buenas intenciones, pero la realidad se impone. La pasión que despertó Barack Obama en el 2008 es ya cosa del pasado. Atrás quedaron los discursos de ir a Washington a cambiar las políticas. Lógicamente, Obama ha tenido que superar múltiples obstáculos, e incluso con éxito logró impulsar el paquete económico para recuperar la economía de la recesión, la reforma de salud pública y la reforma financiera en Wall Street.

Sin embargo, al perder el control del Congreso, el pragmatismo ha caracterizado a Obama. Enfrentar a los republicanos, divididos por el Tea Party, que quieren que Obama obtenga los menos éxitos políticos, por un lado, y enfrentar las críticas de los liberales que entienden que ha cedido demasiado terreno ante los conservadores, es una tarea nada envidiable para el presidente Obama. Defensores de sus políticas, como Paul Krugman, afirman que el presidente está desaparecido:

“¿Qué han hecho con el presidente Obama? ¿Qué pasó con la figura de inspiración a sus seguidores pensaron que eligió? ¿Quién es este tipo suave, tímida, que no parece representar algo en particular?”

De la ofensiva ha pasado a la defensiva. Para su suerte, nadie en el Partido Demócrata se perfila como su contendor. Todos saben que la mejor opción es Obama para el 2012, aún en medio de las dificultades. El Partido Republicano está fragmentado, aunque en la ofensiva. Aún así, Obama está demostrando que su piel tiene capacidad de resistencia, importante en todo dirigente político. Obama no está desaparecido. Es el mismo de siempre, solo que tiene la experiencia de dos años y pocos meses al frente de la posición más poderosa del mundo. Seguiré oportunamente con el tema.

(La viñeta, aquí).

Obama, tres lecturas

15 Nov

En un apunte anterior, me he referido a la extraña relación entre los seres humanos y el poder. Esta realidad se refleja en la habilidad de hacer políticas públicas, en el manejo de las relaciones internacionales, y en la capacidad de impulsar las reformas domésticas. Nadie lo siente más que Obama, por ser el presidente de Estados Unidos de América. Recomiendo leer estas tres lecturas sobre cómo ve el mundo a Obama de hoy, que no es el Obama del 2008, y a pesar de ello, se mantienen las esperanzas que él cifró hace dos años:

The World as He Finds It, de Paul Krugman.

The Fastidious President, de David Bromwich.

Dilma y Barack: una pareja irresistible, de Moisés Naím.

Adiós 2009

31 Dic

Por estas latitudes, faltan pocas horas para concluir el año 2009, y la verdad es que, a diferencias de otros años, hay un deseo global y local de que este año llegase a su fin. Las razones son muy obvias: Ha sido un año horrible en términos económicos. Quien mejor ha descrito este año lo ha sido Paul Krugman cuando lo ha definido como el año del Gran Cero (” The Big Zero”). Un año negativo en todos los sentidos. Cero en empleos. Cero en progreso. Cero en desarrollo. Cero en economía. Me alegra que el año 2009 esté llegando a su fin. En cuanto al 2010, es difícil predecirlo. Personalmente quisiera que fuera mejor que el 2009, pero seguiremos en sintonía. Mientras, aprovecho para agradecerles que, cada día, dediquen tiempo para leer estos apuntes, y desearles a todos/as feliz año nuevo.

Ben Bernanke, en la portada de Time

16 Dic

Que la revista Time haya seleccionado a Ben Bernanke como Personaje del Año es una clara señal de que la economía, y sobre todo la recesión económica, ha sido lo que ha motivado su selección. Indudablemente que, desde el punto de vista económico, el 2009 ha sido un año horrible, y Bernanke le ha tocado la responsabilidad de haber liderado el camino de la luz. Sin embargo, tal como dice Paul Krugman, las portadas de Time no traen buenos augurios, cuando de la economía se trata. Espero que en esta oportunidad, el 2010, sea diferente, pero muy diferente, en términos positivos, al 2009.

Conversaciones y cenas presidenciales

7 May


Conversar, desayunar, almorzar y cenar con un/a presidente/a, sobre todo cuando no es público, es someterse a una regla no escrita que normalmente siempre ha sido respetada: No se revela lo tratado, a menos que lo autorice el/la presidente/a. Es lo que ha pasado con la cena que ofreció la semana pasada el presidente Barack Obama a los economistas Joseph Stiglitz y Paul Krugman. Algunos blogs han expresado su curiosidad por saber lo qué se trató, y señalan con sorpresa que Krugman en su blog no había dicho nada al respecto.

Ambos han sido muy críticos de la política económica de Obama, pues entienden que el presidente ha debido ser aún más agresivo. Como saben, en mi blog, tengo entre mis favoritos, al blog de Paul Krugman, y ayer me encantó su explicación de por qué no ha dicho nada sobre su encuentro con Obama. Aquí está su respuesta. Siguió exactamente la regla no escrita. Así se debería aprender en otras latitudes en donde la indiscreción es la regla, y la discreción es la excepción.

Igual que aquí

17 Abr


Paul Krugman escribe hoy este artículo en el que describe las cuatro razones por las cuales hay que ser cauteloso ante los pronósticos de la economía norteamericana. Guardando las distancias, las cuatro razones tienen su aplicación en nuestro país. Son las siguientes:

1.- Las cosas se están poniendo peor.

2.- Algunas de las noticias buenas no son tan convincentes.

3.- Todavía quedan algunos zapatos por caer.

4.- Aún cuando se haya terminado, no se habrá terminado.

Igual que aquí.

González, Krugman y Aznar: juntos, pero separados

15 Mar




La Confederación de Empresarios de Andalucía celebró el pasado viernes 13 y sábado 14 de marzo las jornadas tituladas Respuestas ante la crisis, en las que reunió, aunque de manera separada, a tres figuras reconocidas globalmente: Felipe González, Paul Krugman y José María Aznar.

Los tres presentaron posiciones y visiones distintas, aunque en el fondo, los tres reclamaron urgencia en la toma de decisiones ante la actual crisis financiera y económica mundial, que tiene su epicentro en Estados Unidos y en algunos países europeos. El debate sobre si el gobierno debe invertir más en la dinamización de la economía, mediante compra de acciones en bancos y en inversiones en obras públicas, o si debe ser a la inversa, sigue en la palestra pública, y cada quien tiene su propia visión.

Felipe González enfatizó la necesidad de un nuevo pacto social en el Siglo 21. Por su parte, Aznar planteó retomar una nueva agenda nacional de reformas para España. Y Paul Krugman, con toda su experiencia, afirmó que el camino será doloroso.

Tanto González como Krugman coincidieron en apoyar una mayor inversión pública en los actuales momentos (incluso Krugman reiteró su opinión de que la Ley de Estímulo Económico del presidente Obama se ha quedado corta ante la magnitud de la crisis), y hicieron un llamado a una mayor coordinación entre los distintos países para enfrentar coherentemente la crisis, aunque advirtieron que no se llegara a una sobre regulación del sistema. En una posición contraria, Aznar exigió un recorte del gasto público y sugirió una nueva oleada de privatizaciones de empresas públicas.

Desde mi punto de vista, la solución está en las manos de los gobiernos, tal como se ha hecho en Estados Unidos, Inglaterra, España, Alemania, Francia, México y Brasil. Obviamente, cada economía tiene sus propias situaciones, pero lo cierto es que es el momento de la inversión pública con transparencia y reglas claras, y más aún, si los países tienen reservas y capacidad crediticia.

Al margen de las diferencias que se puedan tener con estas destacadas personalidades, hay que reconocer que el hecho de que, en un mismo evento, aunque de manera separada, participen y expresen sus opiniones, revela el grado de madurez que tienen las instituciones en España. Es una iniciativa que debería implementarse en otras latitudes.

Paul Krugman, Señor Nóbel

16 Oct

Los que visitan estos Apuntes se darán cuenta que, entre los blogs personales que leo y visito con frecuencia, esta el de Paul Krugman, a quien admiro y respeto por sus opiniones.

Por eso, cuando, al amanecer del pasado lunes, leí la noticia de que el Premio Nóbel de Economía le había sido concedido, me uní a su alegría y le remiti a su blog un comentario de felicitación.

El propio Krugman ha explicado la base de su trabajo académico que le ha merecido este reconocimiento.

Al margen de su extraordinaria reputación en el mundo de la economía, lo que más admiro de Krugman es su visión política:

Creo en una sociedad relativamente igualitaria, fundada sobre instituciones que limiten tanto la riqueza como la pobreza extremas. Creo en la democracia, en las libertades civiles y en el imperio de la ley.

Asi lo expresa en su ultimo libro, Después de Bush. El fin de los neocons y la hora de los demócratas (Crítica), un demoledor ataque a la política económica del presidente George Bush en los dos mandatos que ahora están llegando a su fin.

En El gran engaño. Ineficacia y deshonestidad: los Estados Unidos ante el siglo XXI, publicado en el 2004, Krugman ya presagiaba lo que iba a pasar cuatro años después en la economía norteamericana. Sobre este libro, el economista y también premio Nobel de Economía, Paul A. Samuelson, dijo que planteaba los problemas económicos más importantes a los que Estados Unidos se enfrentaría desde entonces hasta el 2010. En eso estamos.

En estos tiempos difíciles y de incertidumbre, Krugman es una lectura obligada. ¡Felicidades, señor Nóbel!