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Julian Assange y su asilo

19 Oct

Cuando hace cuatro años se produjo el asilo de Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, escribí este apunte en el que afirmé que su asilo sería tan largo como el Víctor Raúl Haya de la Torre, el líder peruano que permaneció cinco años asilado en la Embajada de Colombia. Assange ya va por cuatro años. Y resulta que Assange es un asilado atípico. Concede entrevistas, dicta conferencias por skype, y opera Wikileaks. Como se sabe, Wikileaks se ha convertido en un aliado táctico de Donald Trump, al filtrar correos de la campaña de Hillary Clinton. Se dice que los rusos son los que están patrocinando las filtraciones de Wikileaks. La verdad es que nunca antes una campaña electoral americana había tenido denuncias de participación de naciones extranjeras y de entes foráneos en sus procesos internos. Como también la política tiene su parte de ficción, resulta que Ecuador ha cortado el servicio de internet de Assange dentro de la sede de la Embajada en Londres, y Wikileaks acusa al presidente Rafael Correa de haber aceptado la presión del secretario de estado John Kerry, cuando se reunieron en Colombia, en el sentido de que interviniera para evitar que Assange siga metido en el juego de la política americana. ¿Será cierto o es un guión de una próxima película? Veremos. Continuaré dando seguimiento a este tema.

Un día con el presidente Rafael Correa

10 Abr

Correa, el comunicador

30 Jun

Confieso que no había visto el programa Enlace Ciudadano del presidente Rafael Correa, hasta ayer, que ví la edición No. 328. Todos los sábados el presidente Correa realiza este programa, en el que, frente a una comunidad, hace una exhaustiva rendición de cuentas de lo que hace en la semana. El presidente Correa canta, habla, hace chistes, lanza “piropos”, y también se refiere a temas nacionales e internacionales:

 

Aunque el programa dura un promedio de tres horas, es muy bien producido visual y musicalmente. El soporte gráfico es constante cada vez que el presidente hace alguna mención, lo que significa que no hay improvisación. En el programa 320 es interesante la explicación que hace Correa sobre la agenda del presidente. La verdad es que Correa, quien acaba de promulgar una nueva ley que regula los medios de comunicación, tiene, con este programa, un arma extraordinaria, y la usa, con mucha eficiencia.Veremos.

 

 

Discurso de Rafael Correa

24 May

Hoy se juramentó Rafael Correa como presidente de Ecuador, por un tercer mandato. Se puede o no tener diferencias con el presidente Correa, pero sin dudas, Ecuador ha tenido un crecimiento económico notable. En lo político, Correa impulsó una nueva Constitución, y ha iniciado la revolución ciudadana. Los partidos políticos tradicionales ya no existen en Ecuador. Correa gobernará por cuatro años más, y ha dicho que no se reeligirá, lo cual está por verse. Invito a escuchar y ver su discurso de toma de posesión:

 

Dura dos horas. Pero vale la pena. Ofrece lecciones interesantes.

La “Bicicleta” de Rafael Correa

7 Abr

Spot electoral de Rafael Correa para las pasadas elecciones del 17 de febrero de 2013:

 

El mensaje político electoral de Correa. Muy interesante.

El triunfo de Correa

27 Feb

Rafael Correa fue reelecto para un tercer mandato en las elecciones del domingo 17 de febrero. Su triunfo fue abrumador y contundente, lo cual no fue sorpresa para la comunidad internacional. Dos factores contribuyeron a esto: Uno, económico; y otro, no menos importante, político.

En el ámbito económico, tal como aporta M.A. Bastenier:

Ecuador creció en 2011 un 8%, que bajó a un respetable 5% en 2012. En ese año, la inversión pública fue de casi 5,000 millones de euros, la mayor proporción con respecto al PIB de toda América Latina. En 2006, el año de su primera victoria electoral, la deuda exterior devoraba el 24% del PIB mientras que hoy está en el 14% – en Venezuela es el 70% -; y el pago de la misma, que en aquella fecha hipotecaba el 24% del PIB, el año pasado fue del 4%. Correa había logrado en sus primeros mandatos renegociar la deuda, los contratos petroleros y dejado de pagar intereses que tachaba de ilegítimos, todo lo que englobaba en su política de “recuperación de la soberanía”. Pero hoy invita al mundo desarrollado a invertir en Ecuador con plenas garantías de seguridad jurídica.

En el ámbito político, como señala Andrés Oppenheimer:

Además de la prosperidad petrolera, Correa ganó las elecciones porque impuso reglas electorales hechas a su gusto y medida. El presidente controla todas las instituciones, e impone cada vez más restricciones a la prensa.

El fenómeno de que el partido oficial controle todas las instituciones no es exclusivo de Ecuador. Incluye en otras latitudes, incluyendo la nuestra. La diferencia en uno y otro caso radica en que, a favor de Correa, en Ecuador no existe la desigualdad social que sí existe en otros países latinoamericanos. En esos países, el descontento ante la corrupción y ante la incapacidad en la solución de los graves problemas generan ingobernabilidad e inestabilidad.  En el caso de Ecuador, es cierto que Correa eliminó a los partidos políticos tradicionales y creó una nueva ley electoral, que, con una oposición dividida, le permite gobernar a sus anchas.

Correa ha afirmado que no aspirará a un nuevo período. Ya van tres mandatos en el Palacio de Carondelet. Él es un animal político. El tiempo dirá si sus palabras son ciertas, o se esfumarán en el aire.

Rafael Correa, ¿hasta 2017?

13 Nov

Presidente Rafael Correa llegó en bicicleta para inscribir su candidatura a la reelección.

 

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, siguiendo los pasos de Hugo Chávez, Evo Morales y Daniel Ortega, inscribió ayer su candidatura para optar por un nuevo período presidencial para elecciones de febrero de 2013. De ganar, Correa estará en el poder desde 2007 hasta 2017, diez años consecutivos. Un record en la política ecuatoriana.

Según los sondeos electorales, Correa encabeza las preferencias con 56%; en segundo lugar, le sigue Guillermo Lasso, con 23%; en tercer lugar, el expresidente Lucio Gutiérrez, con 9%; en cuarto lugar, Alberto Acosta, con 8%; en quinto lugar, Alvaro Noboa, con 3%; y en sexto lugar, Abdalá Bucaram, con 1%.

En el mandato de Correa, Ecuador ha vivido un conjunto de reformas políticas, económicas y sociales. Los partidos políticos tradicionales no existen en ese país, luego de un profundo proceso de reformas que significó la aprobación de una nueva ley de partidos políticos. De igual manera, Correa ha impulsado una ley de regulación de medios que también ha sido objeto de críticas. Sin dudas, que las elecciones de febrero de 2014 será un referendo sobre el mandato de Correa, quien, hasta ahora, tiene todas las de ganar.

Continuaré dando seguimiento a este proceso.

 

La Cumbre de los desacuerdos

16 Abr

Foto de familia en la Cumbre de las Américas.

 

Concluyó la Cumbre de las Américas sin una declaración conjunta. Lo anterior no constituye una sorpresa, pues habían dos temas en la agenda que producían diferencias entre los asistentes, y entre los ausentes:

1.-  Casi todos los países latinoamericanos estuvieron impulsando la idea de que Cuba participara en la Cumbre de las Américas, pero el veto de Estados Unidos y Canadá lo impidió. Esto provocó las ausencias notables de los presidentes Hugo Chávez, Rafael Correa y Daniel Ortega. Incluso, el presidente Juan Manuel Santos viajó a La Habana a expresarle al presidente Raúl Castro sus excusas.

2.- Argentina había logrado prácticamente un consenso para una resolución a favor de la disputa que tiene con Inglaterra sobre la soberanía de Las Malvinas. La presidenta Cristina Fernández abandonó la Cumbre en señal de protesta.

Salvo para el encuentro bilateral entre los Jefes de Estado, la Cumbre de las Américas no ha cumplido las expectativas previstas. Incluso, la misma foto de familia no refleja el entusiasmo de los asistentes, como era antes en el pasado. El mecanismo de reunión debe ser replanteado, y más abierto.

Todo luce que la gente estaba más interesada en los trajes blindados de Obama.

 

El perdón sin olvido de Correa

28 Feb

La historia está cargada de gestos que revelan la grandeza de sus líderes cuando han expresado perdón por errores cometidos por ellos mismos o por las instituciones que representan. Por ejemplo, el Papa Benedicto XVI ha pedido perdón por los abusos sexuales cometidos por la Iglesia. De igual manera, Estados Unidos pidió perdón por haber experimentado con enfermedades en Guatemala. Otros, a pesar de las atrocidades del terrorismo, no piden perdón, todavía.

Pero, hay otros perdones. Por ejemplo, en Estados Unidos, existe el perdón presidencial que, bajo una serie de requisitos, el presidente ejerce un acto de clemencia. En otros países, se conoce con el nombre de indulto, ejercido por el presidente de la República, con la característica de que extingue la pena, pero no borra el delito. El efecto aniquilante del delito lo hace la amnistía.

Ayer, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, perdonó a los ejecutivos del diario El Universo, que habían sido condenados por difamación e injuria, en un caso judicial en el que el demandante fue el propio presidente Correa, y que acaparó toda la atención internacional.  Resulta interesante ver y escuchar al presidente Correa, al anunciar su decisión desde el Palacio de Carondelet:

 

Es la lucha del poder contra el poder. En su alocución, el presidente Correa describe cómo él rompió con la tradición al no otorgar ningún tipo de privilegios a estos poderes fácticos. También, narra todo lo que tuvo que ‘aguantar’ con la lluvia de infamias lanzadas en su contra por parte de ese medio de comunicación. Y, lógicamente, cómo imperó la verdad. Siento que el presidente Correa, quien hizo galas de buen orador y de excelente dicción, le faltó grandeza y humildad. Era una ocasión histórica para no solo perdonar sin olvidar, sino para reconciliar y ser magnánimo.

La grandeza consiste en elevarse sobre la ocasión, colocarse por encima de las diferencias personales, y buscar una solución para que lleve tranquilidad a la sociedad. Para ello, hay que ser humilde, y más cuando se tiene el poder.  Correa se quedó corto ayer.

 

Ecuador, a curar la herida

1 Oct

Desde tempranas horas de la mañana de ayer, comencé a recibir las noticias de que miembros de la policía se habían amotinado en protestas por la entrada en vigencia de una nueva ley de servicio público en Ecuador. Los reportes apuntaban a que el presidente Rafael Correa se había apersonado al más importante regimiento policial en Quito, y que había sido insultado y agredido, y que luego había sido retenido en el hospital policial por parte de los rebeldes. Ahí permaneció más de once horas. Hasta que, en horas de la noche, fue rescatado por efectivos militares, en medio de fuerte intercambio de disparos. Ya entrada la noche, el presidente Correa llegó a los balcones del Palacio de Carondelet, y pronunció su alocución en la que dejó claro de que no habría perdón ni olvido para quienes participaron en este intento desestabilizador.

Un observador extranjero, sobre todo europeo, acostumbrado a vivir dentro de instituciones democráticas fuertes, no entendería lo que pasó en Ecuador, ayer. Hay, en primer lugar, una cuestión de principio: Rafael Correa es el presidente electo democráticamente en Ecuador, y por lo tanto, al margen de cualquier diferencia política, debe respetarse su mandato constitucional. Por eso, las expresiones de solidaridad de casi toda América Latina, Estados Unidos y España, y de las entidades como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión de Naciones del Sur (UNASUR).

América Latina no podía permitir que ayer se produjera una ruptura en el orden constitucional en Ecuador. La experiencia de Honduras fue funesta, y a muchos países se les vió el refajo, con el oportunismo propio de la política. La OEA quedó muy mal parada en ese proceso. Y si vemos la situación que se está viviendo en Paraguay, no hay lugar a dudas de que lo de Ecuador no se podía permitir, bajo ningún concepto. Por lo tanto, hay que saludar la prontitud de la respuesta internacional a favor del sistema constitucional ecuatoriano y de su presidente, Rafael Correa.

Lo segundo es que democracia no es solo votos. Es concertación. Es respeto a la minoría. El avasallamiento es dañino, sobre todo cuando hay debilidad en las instituciones democráticas. Si hay un proceso de revisión de leyes en el que está participando las fuerzas vivas de una sociedad, el gobierno no puede, sobre la base de que tiene la mayoría parlamentaria, cambiar las reglas de juego e imponer leyes sin el conocimiento de las partes que han estado trabajando en ese proceso de revisión. Ahí se genera la desconfianza, y como ha sucedido, la protesta. Una lección para el presidente Correa.

Y por último, hay que sancionar a todos los que participaron en ese acto bochornoso y vergonzoso de agresión y retención del presidente Correa. La oposición política reflejó madurez, excepto el sector que responde al expresidente Lucío Gutiérrez, que dicho sea de paso, también fue derrocado en su momento. Al presidente Correa, como a todos los presidentes, hay que derrotarlos en las urnas, con la expresión soberana, no con las armas.

Quien mejor describió lo que pasó ayer en Quito fue una intervención en el programa de Carmen Aristegui en CNN: Todo comenzó como una réplica del golpe de estado de Honduras, pero terminó como Venezuela en el 2002, cuando Chávez fue sacado del poder por pocas horas, y regresó por la noche. Correa tiene la gran oportunidad de reconstruir y fortalecer las instituciones, aprendiendo de las lecciones de ayer, y así curar la herida ocasionada a la democracia ecuatoriana, que también es una herida en la democracia latinoamericana.