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Regalos presidenciales y transparencia

19 Ene

Hace casi dos años escribí este apunte sobre los regalos presidenciales. En Estados Unidos de América, existen restricciones y prohibiciones impuestas a los funcionarios gubernamentales cuando reciben regalos tangibles, disposición ética que se aplica desde el presidente hasta el funcionario de menor rango en el tren gubernamental. Según la política oficial, los regalos se aceptan para no ocasionar ninguna descortesía a quien hace el regalo ni al propio gobierno americano. Sin embargo, todos los regalos recibidos son enviados al Archivo Nacional, y en el caso de los presidentes, pueden ser exhibidos en las Bibliotecas Presidenciales. Esta prohibición comprende todo tipo de regalos, desde corbatas, lapiceros, carteras, maletines, botellas de vino y hasta botellas de aceite de oliva. La única excepción es si el receptor decide comprar el regalo por su valor real. Es impresionante la cantidad de regalos que han recibido el presidene Barack Obama y la primera dama Michelle Obama. La historia, aquí. Ejemplo de transparencia.

Los recuerdos de Lula

7 Dic

“355.825 cartas, 287.125 mensajes electrónicos, 9.697 fotos y vídeos, 9.027 libros, 8.155 regalos diversos, 14.992 textos y notas y 718.213 documentos”.

Son los 1.4 millones de recuerdos que Lula ha recibido durante sus ocho años como presidente de Brasil, que , en virtud de una ley de 1991, son de su propiedad personal luego de dejar la presidencia, y que serán trasladados en once camiones para su casa. La historia, aquí.

Regalos presidenciales

26 Mar


A veces no se tiene muy presente, pero los regalos presidenciales, es decir, aquellos detalles que, por tradición o por cortesía, son obsequiados por el/la presidente/a a un invitado nacional o extranjero, son parte del patrimonio nacional, pues nos pertenecen a todos, y son pagados con los dineros públicos, es decir, con las contribuciones que pagamos los ciudadanos. Esto lo tiene muy presente el presidente Barack Obama quien le regaló hace unos días una colección de películas en DVD al primer ministro de Inglaterra, Gordon Brown, y días después, le obsequió el original de la letra y música de “Star Spangled Banner” al primer ministro de Australia, Kevin Rudd.

Lo que el presidente de un país regala a un visitante extranjero es siempre noticia. Por ejemplo, en Guatemala, el presidente Alvaro Colom decidió no regalar bebidas alcohólicas típicas de su país, y en su lugar, regala réplicas de iconos nacionales. Lo interesante es que, sin importar lo que se obsequie, debería existir un registro en que el que se asienten los regalos presidenciales, tanto los que se obsequian como los que se reciben, tal como sucede en Argentina.

Recuerdo que, cuando mi padre terminó su mandato presidencial el 16 de agosto de 1986, dejó debidamente inventariado todos los regalos que recibió de manos de otros Jefes de Estado en varias vitrinas expuestas en el Palacio Nacional (Poseo, conmigo, el inventario de estos regalos). Mi padre no tenía ninguna obligación legal para hacerlo. Lo hizo por voluntad propia, por su propia decisión, y lo admiro por ello. Muchos años después, nadie me supo explicar oficialmente qué había pasado con estas vitrinas y su contenido, en cuanto al destino final de las mismas. De algo estoy seguro, al 16 de agosto de 1986, estaban en el Palacio Nacional.

Este tema de los regalos presidenciales, es mucho más profundo. Hay países, que los regalos que recibe un presidente de manos de un empresario están sometidos a un registro público. Así se decidió en Argentina, cuando la presidenta Cristina Kirchner recibió de manos de Carlos Slim una computadora Mac Air. En el fondo, lo que se procura evitar es que se produzcan conflictos de interés cuando el empresario luego hace negocios con el gobierno. Aquí, por ejemplo, en el 2005, el presidente de la Sun Land le donó al presidente de la Fundación Global de Desarrollo y Democracia (Funglode) una estatua del artista israelí Frank Meisler. Esto no tuvo ni tiene nada malo ni ilegal, lo único es que el presidente de la Funglode es el presidente de la República, Leonel Fernández, y en el 2006, el gobierno dominicano suscribió el escandaloso e inconstitucional préstamo con la Sun Land, al cual me he referido en múltiples oportunidades.

Oportuno es preguntarse, ¿existe una relación pública de los regalos presidenciales que ha recibido el presidente Fernández? ¿hay un registro público de los regalos que ha obsequiado el presidente Fernández a Jefes de Estado y de Gobierno extranjeros? Nuestro país necesita fortalecer nuestras instituciones. La Presidencia puede comenzar dando el ejemplo.