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Elecciones 2012

3 Ene

Este año será de cambios y de decisiones claves por estas latitudes. Cuatro países celebran elecciones presidenciales. Oportuno es tomar nota de las fechas de estos eventos trascendentales que impactarán en sus respectivos países, en la región, y en algunos casos, en el mundo. En orden cronólogico:

República Dominicana: 20 de mayo de 2012.

México: 1 de julio de 2012.

Venezuela: 7 de octubre de 2012.

Estados Unidos de América: 6 de noviembre de 2012.

Através de estos apuntes, continuaré dando seguimiento a estos procesos.

 

La foto: Isla Cabritos

7 Abr


La semana pasada estuve sobrevolando el Lago Enriquillo, y tomé esta foto de la isla Cabritos, la más grande de las tres islas del Lago. Las otras dos son Barbarita y la Islita. El punto más alto de la Isla Cabritos está a cinco metros debajo del nivel del mar, y es el principal lugar donde habitan los cocodrilos americanos, especie en extinción. Una isla dentro de nuestra isla. Preservemos el Lago Enriquillo.

La foto, Balaguer y Lyndon Johnson en 1967

20 Feb


Viendo la ola de cambios en Tunisia, Egipto y posiblemente en otros países árabes, hay que revisitar la historia. Esos monstruos que el imperio creó son los mismos que la ola del pueblo se ha llevado y se llevará. No me cansaré de decirlo: la política exterior americana es la misma, solo han cambiando sus actores, que tienen discursos diferentes al pasado, pero, en esencia, el “Big Stick” es el mismo.

El 24 de abril de 1965, patriotas dominicanos iniciaron lo que se conoció como la revolución de abril, que consistió en reclamar la vuelta de la constitucionalidad pisoteada con el golpe de Estado de 1963 al presidente Juan Bosch. El movimiento estaba integrado por militares leales a la Constitución de 1963 y por destacados profesionales y civilistas del país. Como conscuencia de distorsionados informes de inteligencia, el gobierno del presidente Lyndon Johnson decidió invadir a República Dominicana con tropas americanas, que desembarcaron el 29 de abril de 1965, bajo el pretexto de que había que impedir que Santo Domingo se convirtiera en otra Cuba. Luego de intensas negociaciones que duraron alrededor de tres meses, y luego de que oficialmente las tropas americanas abandonaran el país, se convocaron elecciones para el 1 de junio 1966.

¿Qué hizo el gobierno de Estados Unidos? “Lograr que Balaguer sea elegido en elecciones que tengan sentido” (copiado textualmente del memorándum del 14 de marzo de 1966 dirigido al presidente Johnson por un funcionario americano). Para ello, era necesario que: a) Lograr una gran cantidad de votos porque eso favorece a Balaguer; b) Mantener al PRD – si no a Bosch – en la contienda para que las elecciones tengan sentido; c) Evitar que García Godoy, presidente interino, se mantuviera en el cargo más allá del 1 de junio. Todo fue fielmente ejecutado. Balaguer “ganó” las elecciones el 1 de junio de 1966. Fue juramentado el 1 de julio de 1966, con la presencia del Vicepresidente de Estados Unidos, Hubert Humphrey.

En la foto, Balaguer reunido con Johnson, en Punta del Este, Uruguay, en abril de 1967. Nunca se habían visto personalmente. Desde entonces, la historia es conocida. Sin dudas, como le dijo un agente de la CIA a Pierre Salinger, periodista y jefe de prensa de Kennedy, cuando le preguntó sobre qué había hecho antes de irse a Vietnam en 1967: “Yo estuve en Santo Domingo donde mi misión fue asegurarnos que Balaguer ganase las elecciones”. Bernardo Vega lo relata todo, aquí.

1982-1986, el presidente

8 Dic


Mi padre fue presidente de la República Dominicana desde el 16 de agosto de 1982 hasta el 16 de agosto de 1986. Sería una falta de objetividad de mi parte emitir juicios de valor sobre su gobierno. Esa es la tarea de los historiadores, que incluso, ya lo han comenzado a hacer, como es el caso de Frank Moya Pons en sus ediciones recientes de “Manual de historia dominicana” y de economistas como Carlos Despradel en su libro “40 años de economía dominicana”.

Sí, puedo referirme al padre que era presidente. Su talante democrático me lo demostró con su mejor lección. Y ese es mi padre. Recuerdo que fue objeto de críticas por ordenar que su caravana presidencial se detuviera en los semáforos, o que pagara el peaje, al igual que todos los ciudadanos. Asimismo, que un buen día decidiera detenerse en el malecón a tomarse un coco de agua. Igualmente, ordenó que su escolta militar se vistiera de civil, y no de militar, como ocurre en otros países. Mi padre había visitado varias veces Costa Rica, y siempre ha tenido admiración por ese hermano país. La primera vez que supe que en Costa Rica no había militares, y que los ciudadanos se codeaban con el presidente en las calles fue de su voz.

De su experiencia en Costa Rica, decidió que los jueves de cada semana, el Palacio Nacional se abría al pueblo, a la gente, en lo que se llamaban las audiencias populares. Desde las ocho de la mañana hasta las tres de la tarde, el presidente con todo su gabinete se establecían en uno de los salones de la primera planta del Palacio, y cada ciudadano que iba con cualquier petición que pudiese ser resuelta y decidida por el gobierno, salía con la solución en sus manos. Desde entonces, ningún otro gobierno ha hecho lo mismo, y sin embargo, me consta que en mis recorridos por el territorio nacional, siempre hay alguien que me demuestra su gratitud hacia mi padre por haber atendido una solicitud en aquellas audiencias populares.

Otro aspecto importante es que mi padre nunca intentó repostularse ni reeligerse. Es un fiel creyente de la alternabilidad en la democracia. Lo hizo desde el primer día en que asumió la presidencia, cuando depositó en el Congreso Nacional un proyecto de reforma constitucional para prohibir la reelección presidencial. Rechazó cualquier intento continuista en ese sentido.

El tiempo se ha ido encargando de poner las cosas en su justo lugar. Mi padre salió de la presidencia de la República, con su patrimonio familiar muy disminuido, a pesar de las infamias y calumnias. Se desligó del ejercicio profesional antes de asumir la presidencia, y luego de mi graduación, tuvimos que comenzar desde cero, en circunstancias muy difíciles. Luego de sufrir una feroz persecución judicial con fines políticos, fue descargado por los tribunales dominicanos. Se ha mantenido como ente de orientación y moderación en el Partido Revolucionario Dominicano, y como es natural, con sus expresiones de apoyo. Es político, de la cabeza a los pies.

Hoy cumple 19 días en estado de coma profundo. Es inevitable que todos estos recuerdos vuelvan a la memoria al verlo librar esta batalla por su vida. Mi familia está orgullosa de su legado como hombre íntegro, responsable, humilde y admirable padre de familia, y sobre todo, de su servicio al país.

Nota sobre la foto: Es la foto oficial de Salvador Jorge Blanco, como presidente de la República, 1982-1986. Fue tomada durante su discurso de toma de posesión el 16 de agosto de 1982. No fue una foto posada. Fue en el calor del momento.

La silla presidencial

30 Oct


Es la mejor evidencia del extraordinario poder del Presidente de la República. Poco importa que se haya reformado la Constitución más de treinta veces, y que, incluso, en la más reciente reforma se hubiesen reducido, a menos formalmente, las atribuciones del presidente. Es una herencia que viene desde aquel famoso artículo 210 de la Constitución de 1844, unida a treinta años de dictadura y veintidós años de autoritarismo. La costumbre sigue, a pesar de la denominada modernidad y transparencia. Justo es decir que en ella se han sentado demócratas, hombres excepcionales, que nunca ejercieron el poder para su beneficio personal ni familiar. Pero, cuando ella está en los escenarios, hay un símbolo del poder. Inclusive, hay disputas protocolares por estar a su derecha e izquierda. A veces, también, sobresale demasiado, cuando se le compara con otras de tamaño normal. Incluso, tiene su propio transporte, y hasta su propio personal de seguridad, que se encarga de trasladarla y de mantenerla brillosa e intocable. En ocasiones, he visto la tristeza de algunos ciudadanos que cuando ella es retirada antes de comenzar la actividad, a veces de manera sigilosa y tímida, interpretan esa acción como señal de desgracia política. Es la silla presidencial, uno de los pocos símbolos del poder que han perdurado irracionalmente, y que forma parte del ADN del ejercicio del poder en República Dominicana.

El cólera, otra alerta sobre Haití

25 Oct

Haití no logra salir del drama del terremoto, cuando ya tiene otro drama ante sí: El cólera. Más allá de ser una enfermedad que, en el siglo 21 no debería ocasionar muertes, si fuera bien tratada, el cólera ha vuelto a brotar la pobreza y la miseria haitianas. Es como si la intervención protectora de Naciones Unidas, y de otros países, como Estados Unidos, Francia, Canada, Brasil, Chile y España, hubiese sido un sueño, una ilusión. En realidad, se han hecho tantas Cumbres sobre la Reconstrucción de Haití, que perdí la cuenta. Lo que estoy seguro es que esas Cumbres solo han dado buenas declaraciones públicas, de apoyo a Haití, pero los gobiernos no han entregado los aportes comprometidos. Es la única forma de explicarse las causas del cólera en Haití. Las aguas están infectadas, como consecuencia de la gran cantidad de muertos en los escombros, de la cantidad de materia descompuesta, más la ausencia de higiene total. El cólera se ha convertido en otra alerta a la comunidad internacional sobre Haití. O se ponen todos en serio a cumplir con las promesas hechas, o la miseria, y la pobreza, con la debilidad en las instituciones políticas, seguirán presentes en Haití, por mucho tiempo. Con el agravante de lo que esto representa para República Dominicana, que por sí sola, no puede, ni podemos, cargar con esta responsabilidad. Luego de tantos años de dictadura, opresión, y de corrupción, ahora vienen otros tipos de alerta: Primero, el terremoto. Ahora, el cólera. ¿Qué vendrá después? Antes de que se produzca otra alerta, aspiro a un Haití, reconstruido, con servicios básicos de salud y de educación. Por el bien de todos los habitantes de esta hermosa isla.

En 6 años, 9 gobiernos

19 Oct

En ocasiones, hay que revisitar la historia para comprender el presente. Quizás, el período más inestable de la democracia dominicana lo ha sido el comprendido entre el 1 de enero de 1962 al 1 de julio de 1966. En seis años, nueve gobiernos, de los cuales siete fueron de dudosa legitimidad democrática:

– 1 de enero de 1961 al 16 de enero de 1962: El Consejo de Estado.

– 16 de enero de 1962 al 18 de enero de 1962 – La Junta Cívico-Militar.

– 18 de enero de 1962 al 27 de febrero de 1963 – El Consejo de Estado.

– 27 de febrero de 1963 al 25 de septiembre de 1963 – Presidencia Constitucional de Juan Bosch.

– 26 de septiembre de 1963 al 25 de abril de 1965 – El Triunvirato.

– 25 de abril de 1965 al 27 de abril de 1965 – Presidencia Provisional de Rafael Molina Ureña.

– 27 de abril de 1965 al 7 de mayo de 1965 – Gobierno de Reconstrucción Nacional.

– 27 de abril de 1965 al 2 de septiembre de 1965 – Gobierno Constitucional de Francisco Alberto Caamaño Deñó.

– 3 de septiembre de 1965 al 1 de julio de 1966 – Presidencia Provisional de Héctor García Godoy.

Durante la revolución de 1965, coexistieron dos gobiernos. Es obvio que el legítimo lo representó el gobierno constitucionalista de 1965. Hubo, igualmente, un presidente que apenas permaneció en el poder, menos de 48 horas. Y, claro, hubo un gobierno, el del Triunvirato, que, tres ciudadanos encarnaron el absurdo de representar, los tres poderes, al Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Y el gobierno democrático, electo por el pueblo, del presidente Juan Bosch, tuvo una duración de siete meses hasta que fue derrocado en un perverso Golpe de Estado.

A veces nos preguntamos por las deficiencias de nuestras instituciones democráticas, hoy en el Siglo 21. La respuesta está en la historia.

¿Qué hace el Agregado Militar de EUA?

17 Oct

He comenzado a leer Balaguer y los militares dominicanos, de Brian J. Bosch, quien fue Agregado Militar de Estados Unidos de América en la República Dominicana, durante entre 1971 y 1974, años difíciles en la historia dominicana. La obra contiene valiosas informaciones a las cuales le dedicaré algunos apuntes posteriores. Un dato que me ha llamado la atención es la función del Agregado Militar en Santo Domingo durante esa época, aunque asumo que en la actualidad debe mantener casi idénticas responsabilidades, solo que probablemente hayan cambiando algunas líneas de Comando. Estas eran las funciones en esos años, descritas por Bosch, en la página 12 de su libro:

– Proporcionar al gobierno de los Estados Unidos una descripción de la capacidad militar del país al que estaba asignado. Este requisito estaba centrado en la organización, equipamiento y eficacia operativa de las fuerzas terrestres dominicanas. Los dos usuarios principales de esta información lo eran la Agencia Central de Inteligencia de Defensa en Washington, D.C. y el Comando Sur de los Estados Unidos, con sus oficinas principales en la anterior Zona del Canal de Panamá, y que están ahora en Miami.

– Dar seguimiento a la política dentro del ámbito militar asumido un papel activo en la estabilización de la República Dominicana. Los principales usuarios de este tráfico de información lo eran el embajador norteamericano, varias agencias y departamentos nacionales civiles en Washington, y en el Departamento de Defensa, el aparato político del Pentágono y los analistas político – militares de la Agencia de Inteligencia de Defensa.

Brian J. Bosch, al igual que la mayoría de los funcionarios diplomáticos de Estados Unidos, tomaba nota de todo. De ahí, lo valioso de su obra. Es interesante ver cómo, a pesar de los años, la misión sigue siendo casi la misma, ahora con la característica de que la cooperación entre República Dominicana y Estados Unidos es más estrecha, en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Juan Bosch y la banda presidencial

25 Sep


Hoy se conmemora el 47 aniversario del funesto golpe de Estado en contra de Juan Bosch, quien fue juramentado como presidente de la República Dominicana el 27 de febrero de 1963, luego de ganar las primeras elecciones democráticas de diciembre de 1962, después de la caída de la dictadura en 1961. El presidente Bosch solo estuvo en el poder siete meses. Asumo que por su estilo sencillo, obvió colocarse sobre su pecho la banda presidencial el día de su toma de posesión, como es habitual en nuestra democracia. Extraño que un detalle tan importante como ese, y que por demás, es un símbolo de la presidencia, no hubiese estado presente durante esa ceremonia. ¿Habrá sido un preludio de lo que vendría siete meses después? Durante su mandato, Bosch solo se colocó la banda presidencial, una sola vez, y fue en el extranjero, durante su visita oficial a México, el 16 de septiembre de 1963, con motivo de la recepción oficial que el presidente Adolfo López Mateos le ofreció en la sede presidencial mexicana. Apenas, a 7 días, de que se produjera la herida mortal a la democracia dominicana.

(Foto: Pág. 165, libro La democracia revolucionaria, de René Fortunato).

¿Cuántos pobres somos?

22 Sep

En República Dominicana: 4,500,000, de los cuales 1,500,000 son indigentes. De 9,365,818 habitantes, según Censo 2007. (Vía Diario Libre)