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La foto, el bostezo

11 Feb

(Vía AFP/Peter Parks). Guardando las distancias, a quienes cuidan la ruta del presidente Leonel Fernández, le pasa esto.

La seguridad de los expresidentes

6 Jul

Por estas latitudes, los expresidentes de la República reciben una pensión mensual (actualmente es de RD$90,000.00, más o menos US$3,000 dólares). También, el Estado le proporciona seguridad militar, que consiste en vigilantes que custodian el hogar, y una escolta que está dispuesta por un decreto presidencial. En el caso de mi padre, él decidió permanecer solo con cinco militares fijos, que se turnan conforme a un horario. Esta no es la regla general, pues ya mi padre tiene una vida más sedentaria, y hay otros expresidentes que son más activos y que su vida necesita de mayor protección. De lo que estoy seguro es que cuando los expresidentes dominicanos salen fuera del país o se trasladan al interior del país, los gastos que generan sus escoltas son cubiertos por los bolsillos de los ex-mandatarios, no por el Estado. La anterior reflexión viene a cuenta de que en Inglaterra, el ministro de exterior William Hague ha pegado el grito al cielo, como popularmente se dice, por los gastos de los escoltas del ex primer ministro Tony Blair que al año, totalizan 250,000 Liras. Entre esos gastos, están cuentas de hoteles de lujo, restaurantes, boletos aéreos, y en fin, toda una serie de gastos que incluso han obligado al gobierno británico ha exigirle a Blair que pague los gastos de su seguridad. Un contraste entre ambas democracias. Una en el primer mundo. Otra en el tercer mundo.

Ron Barbancourt, pasaporte y seguridad

1 Mar

El ron Barbancourt es la principal marca de ron en Haiti, y se consigue en casi todos los mercados de productos hatianos en este lado de la isla, es decir, en República Dominicana. Vía Escolar, me informo de la experiencia vivida y contada en el blog de Ramón Lobo, en el que fue víctima de los militares adscritos al servicio de aduanas al entrar al país por la frontera desde Haití. Lo curioso es que, tal como él narra, ya había entrado al país procedente de España, con su pasaporte vencido, por un lapsus involuntario, y nadie lo había notado. Quienes debían haber actuado no lo hicieron, a pesar de todas las medidas de seguridad aérea internacional que se han tomado con más energía, luego del fracasado atentado de Detroit, y tuvo que ser un Ron Barbancourt el que finalmente fuese la víctima. Próxima vez, en los mercados de Jimaní, Barahona, Dajabón y en Santo Domingo, se consigue a muy buen precio y de la misma calidad.

Desde el otro lado… del escáner

7 Ene

Ahora que los aeropuertos de Estados Unidos y de Europa, y probablemente en otros continentes, implementarán nuevas medidas de seguridad en los escáneres, con nuevas tecnologías para identificar y detectar lo más mínimo que el pasajero lleve consigo, no había pensado en lo que pasa del otro lado, es decir, en quien supervisa la pantalla. A veces, hay que tomarlo de broma.

Esperando al presidente

2 Ene




Uno de los oficios más complejos y de extrema responsabilidad dentro de las Fuerzas Armadas es el del Cuerpo de Ayudantes Militares, que custodia al Presidente de la República, particularmente el llamado «servicio de la ruta presidencial». Son los militares que se destacan a lo largo de la ruta por donde pasará la caravana presidencial, compuesta por los vehículos que escoltan al carro del presidente. Es un servicio complejo, pues, una vez se define la ruta que ese día seguirá el presidente, le asignan un puesto, y el militar debe estar en ese lugar hasta que pase la caravana, y luego lo recoge un autobús, o si está cerca del destacamento del Cuerpo de Ayudantes, pues el militar regresa caminando. Ayer, era muy obvia la ruta pues el presidente recibió los saludos de año nuevo, y por lo tanto, era la Avenida César Nicolás Penson hasta llegar al Palacio Nacional, la sede del Ejecutivo. Día de poco tránsito, primer día del año, por demás feriado, ahí estuvo el «servicio de ruta». No es fácil, y tampoco es como los soldados del Palacio de Buckingam, que se mantienen intactos, sin moverse, durante sus horas de servicios. Al final, como se puede apreciar en estas fotos, esperar entre dos a cinco horas hasta que el presidente pase con la caravana, es una forma de darnos cuenta de que todos somos humanos. Mis respetos desde aquí a quienes protegen la seguridad del presidente.

Sergio Ramírez sobre Haití (y República Dominicana)

10 May


Siempre he respetado y admirado a Sergio Ramírez, el destacado político y escritor nicaragüense, que ha publicado hoy en El País Semanal, el artículo titulado Testigo del horror: la piedra bajo el sol. Se trata de un testimonio sobre la realidad que padecen países que viven sometidos a la inestabilidad política, correspondiéndole en esta oportunidad a Haití.

Cuando lo comencé a leer, pensaba que era un reportaje sobre la situación que se vive en Haití, la cual siempre es y será noticia, y tal como dije ayer, nadie puede permanecer indiferente. Pero, cuando ya iba casi terminando la lectura, me encuentro con que Ramírez hace unas afirmaciones hacia la República Dominicana que, aún cuando sea sobre la base de fuentes recogidas en la entrevista, el escritor nicaragüense debió, al menos, obtener una reacción de parte de las autoridades dominicanas, o si no, de escritores o historiadores dominicanos. Estas son las afirmaciones de Ramírez, seguidas de un breve comentario:

1.- «Los haitianos que viven en Jimaní y se dedican al comercio fronterizo son gente pacífica y trabajadora, contrario a la mala fama de vagos y pendencieros con que ha sido marcados en la República Dominicana». No es cierto que para los dominicanos, los haitianos tienen «mala fama de vagos y pendencieros». Al contrario, si hay una fuerza laboral que ha estado aumentando su presencia en la República Dominicana es la haitiana, la cual ha sido bienvenida en muchos hogares y negocios dominicanos, sobre todo en el área de la construcción. Claro, como sucede en todas las sociedades del mundo, hay casos excepcionales de haitianos, como de cualquier otra nacionalidad, que no representan dignamente a su país, por lo que es un error de Ramírez generalizar sobre una percepción que no se corresponde con la realidad.

2.- «La frontera es abierta y porosa, y las constantes deportaciones solo hacen que los deportados regresen días después, aunque ya no principalmente como braceros, porque hay menos plantaciones de caña y el corte está siendo mecanizado». Nuestro país, al igual que toda nación regida por leyes, tiene una normativa de migración. República Dominicana, por sí sola, no puede cargar con el peso que significa Haití. Las deportaciones, aunque odiosas, son un recurso legal que tiene que implementarse respetando el debido proceso de ley y los derechos de todos los involucrados. Es Haití, y también República Dominicana, ambas naciones, que tienen que reforzar la seguridad en la frontera.

3.- «Pero las dificultades siguen sin resolverse. Los niños de doble condición no pueden ser inscritos en el Registro Civil dominicano y quedan en tierra de nadie». Es una afirmación que debió estar acompañada de lo que dispone el Artículo 11 de la Constitución de la República Dominicana que otorga la nacionalidad dominicana a los hijos de extranjeros que viven legalmente en el país.

4.- «La madre que es haitiana no puede documentarse, y los niños no tienen derecho a atención médica de parte de la seguridad social, aunque el padre sea dominicano». Esta afirmación, tan absoluta, debió tener una reacción de parte de las autoridades dominicanas, además de que desconoce la realidad del sistema de protección social dominicano que es muy distinto al europeo.

El reportaje de Sergio Ramírez tiene otras menciones sobre República Dominicana, tal como que «el mercado fronterizo representa US$600 millones de dólares al año». Es un artículo que recomiendo su lectura, y que debe merecer la atención del gobierno dominicano a fin de que la Cancillería dominicana o la autoridad que el gobierno juzgue competente, emita una aclaración. Por la amplia difusión que tiene el País, en este caso, el País Semanal, por la calidad del autor, y por la importancia de su contenido, se impone una reacción oficial.