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Victor Villegas, in memoriam

25 Abr

Comparto con ustedes mi palabras pronunciadas en las honras fúnebres de Víctor Villegas:

En nombre de la familia de don Víctor Villegas, agradezco todas las expresiones de solidaridad que hemos recibido durante estos momentos difíciles.

Si pudiera con una sola palabra describir lo que fue don Víctor, diría que fue un padre, que prohijaba amor para todos, y siempre con una sonrisa que permanecerá marcada para siempre. Íntegro, honesto, trabajador, con una formación intelectual y académica excepcional. Tenía también convicciones políticas, que fueron reflejadas en su lucha contra la dictadura. Era un demócrata que quería un mejor país con más oportunidades. Era, también, solidario, virtud poco común en la sociedad moderna. Amigo de los amigos, aún en las adversidades.

Tenía una extraordinaria creatividad que, en su vida diaria, era muy fina la raya que separaba la ficción de la realidad. Fue protagonista, en su extraordinaria imaginación, de enfrentamientos contra tiburones, serpientes y hasta vió unos conejos gigantes y unos elefantes enanos que existían en San Pedro de Macorís, su ciudad natal, en donde nació en el mar, de la boca de una ballena. Decía que, en una época llegó a ver la nieve en República Dominicana. Oír su relato de cuándo el reloj de Montecristi tuvo una avería que trastornó la vida de los montecristeños era transitar por esa mente brillante de don Víctor, en quién los sentidos llegaban más lejos que los de cualquier persona ordinaria llegando a afirmar que las primeras sinfonías las escuchó de los árboles petromacorisanos.

Fue tan noble en su vida, que, a pesar del dolor provocado por la voracidad de la enfermedad que padecía, nunca tuvo una expresión de dolor ni de queja. Al contrario, lo tomaba con ese alto sentido del humor que siempre le caracterizaba.

Extrañaré los cafés que me tomaba en su casa. Siempre le decía que éste era el mejor café del mundo, por que cada encuentro era una enseñanza, una historia, un cuento, una lectura, una lección, una sonrisa.

En su despacho en la oficina, hay un reportaje que le hicieron en una ocasión, y que fue titulado: “Victor Villegas, el poeta que habla con Dios”. Desde el sábado pasado, don Víctor está con Dios, en la felicidad eterna, por lo que hoy, más que el duelo, invitamos al homenaje sobre su vida.

Hoy, don Víctor, el hombre, se ha ido, y eso hace que este mundo sea un lugar más vacío, pero siempre pervivirá en las páginas de sus obras y, a través de su legado, permanecerá tan vivo hoy y mañana como cuando se tomaba un café en El Conde.

Hasta siempre, don Víctor Villegas. Descanse en paz.

La madre de Obama

22 Abr

El presidente Barack Obama es un extraordinario ejemplo de superación. Tuvo que vencer mútiples obstáculos, retos y desafíos que están recogidos en su obra Los sueños de mi padre. Pero, igual que él, su madre, Ann Dunham, fue una mujer admirable. Haber salido embarazada cuando tenía 17 años de edad en 1960, en una sociedad que no entendía lo que eran las relaciones entre blancos y africanos, cuyos matrimonios estaban prohibidos en muchas ciudades en Estados Unidos de América. Sobrevivir un divorcio traumático con el padre de Obama, y luego contraer un segundo matrimonio para residir en Indonesia en la etapa de la lucha anticomunista del régimen en el que murieron miles de ciudadanos asesinados. Vivir en una sociedad musulmana donde, para la época, era raro ver a ciudadanos americanos, es sinónimo de valentía. Y lo más importante, procurar lo mejor para su hijo. Ese es el amor de la madre. Janny Scott investigó por más de dos años la vida de Ann Dunham, cuyos resultados están en el libro A singular woman: The untold story of Barack Obama’s mother, del cual el New York Times publica este extracto.

Seguro de vida

10 Abr

En mi infancia, recuerdo que mis padres escuchaban un noticiero matutino radial que, al regresar de las pausas comerciales, colocaban segmentos de la canción mahna mahna (versión original). Era solo por menos de quince segundos, pero son de esos eventos que permanecen luego imborrables en la memoria. Cuando escucho esa canción en cualquier otro ambiente, viene a mi memoria ese episodio con mis padres, que, era habitual en aquella época. Hace unos días me volví a recordar de la canción, y de la anterior historia, al ver un video que no tiene absolutamente nada que ver ni con noticieros matinales radiales ni con la vida familiar. Pero, sí, con la canción mahna mahna. Es un video sobre una ejecución que toma un giro inesperado. ¿Será que, como dice Ramón Lobo, hay ocasiones en la que saberse una canción completa puede convertirse en seguro de vida? El video, que tiene una duración de menos de tres minutos, está aquí. (Visto, aquí).

El significado de vivir

6 Abr

Poderoso. Extraordinario. Realista. Visto aquí.

Woody Allen y su filosofía de vida

15 Mar

“Sí, me resisto. Yo siento que la única vía de llevar la vida es através de la distracción. Y uno se puede distraer de un millón de maneras, desde encender la televisión para ver quien gana un juego de fútbol sin sentido, o ir al cine o escuchar música. Estos son trucos que he hecho y que mucha gente hace. Uno se crea problemas en la vida y parece para el observador externo que uno es auto destructivo y tonto. Pero, uno los crea porque ellos no son problemas mortales. Son problemas que se pueden resolver, o que no se pueden resolver, y son a veces dolorosos, pero no te quitarán la vida”.

Woody Allen, en la entrevista publicada por el periódico The Guardian, en la que habla sobre su vida, su familia y su más reciente película.

Salvador Jorge Blanco, cuatro lecturas

20 Ene


Comparto con ustedes cuatro artículos que analizan a mi padre, Salvador Jorge Blanco, en distintas etapas de su vida:

Salvador, un gran amigo, de Francisco Dorta Duque.

Salvador Jorge Blanco: In Memoriam, de Julio González.

Salvador Jorge Blanco… in memoriam, de Rafael Cordero Díaz.

Lo que heredamos de Jorge Blanco, de Bernardo Vega.

Nota sobre la foto: Mi padre hizo su maestría en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid en 1951, una época muy difícil en España, de mucha austeridad. Comparto con ustedes su Tarjeta de Autorización de Residencia para Extranjeros, expedida por la Comisaria de Buenavista, de la Jefatura Superior de la Policía.

Eleanor Roosevelt

1 Ene

De las primeras damas de Estados Unidos de América, Eleanor Roosevelt es la que más admiro. Ninguna otra primera dama norteamericana ha transitado por la experiencia de vivir situaciones dramáticas como la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Adicionalmente, su valor queda consagrado al ser el soporte principal del presidente Franklin Delano Roosevelt mientras padeció el polio hasta su muerte. Me he encontrado con esta comparencia de la Sra. Roosevelt en el programa What’s my line, que comparto con ustedes:

1970, el nacimiento de Dilia Leticia

31 Dic


El nacimiento de mi hermana, Dilia Leticia, fue una historia de amor y de ternura, que mi padre, Salvador Jorge Blanco, vivió junto a mi madre, Asela Mera de Jorge. Él lo relata, al detalle, en el texto que transcribiré, y que lo hago, como último apunte del año, en honor a la memoria de mis padres, que están juntos en mejor vida. Oportunamente, continuaré narrando vivencias, historias y lecciones de dos vidas ejemplares, y que siempre estarán en mi memoria. Comparto con ustedes este texto:

RELATO

Por: Salvador Jorge Blanco.

Él estaba percibiendo fuertes palpitaciones del vientre sobre una de sus piernas, de tal manera que se ha despertado a las dos de la madrugada del 21 de diciembre quedándose despierto para apreciar mejor esa percepción y no atribuirla al sueño. Respira profundamente tratando de sentir el olor a fresa característico en el diabético cuando el azúcar ja subido más allá de su nivel en el cuerpo humano y al mismo tiempo intenta atisbar convulsiones propias del descenso del azúcar en el cuerpo. La despierta indicándole que le tomaría el pulso y comprueba cien pulsaciones por minuto. Esto indica que el corazón está caminando más de pronto que lo normal, siendo lo único cuya ignorancia médica le permite concluir. Toma el Pinard (pequeño estetoscopio inventando por un científico francés) para oír los latidos de la criatura en el vientre y cuenta en un minuto ciento cuarenta pulsaciones. Esta operación la ha venido realizando durante los últimos meses hasta tres veces al día, habiendo sido entrenado para esto. Este pequeñito corazón si parece que está normal, por lo que se tranquilizan y deciden no llamar a los médicos, sino esperar que la aurora anuncie la mañana.

Se dispone a dormir pero no concilia el sueño, pues grandes interrogantes intensifican su insomnio. ¿Qué estará pasando? Retrospectivamente su recuerdo vuela hacia aquella Babel gigante verdadera selva humana en esta civilización. En dos oportunidades los galenos del Hospital Mount Sinai han fracasado. La naturaleza los ha vencido y también el fatalismo que el vulgo atribuye al azúcar en el cuerpo humano y las grandes dificultades en la gestación de una joven que intenta romper las barreras de la maternidad. Pero, hay una esperanza que también obliga a desechar los malos recuerdos que solamente acuden a la mente del hombre en la medida de realizar una superación, porque nadie recuerda con el propósito de volver a sucumbir en un momento angustioso de la existencia. Piensa en el fruto de cuatro años que rompió esa creencia y que permitió a un grupo de galenos de Santiago de los Caballeros hacer lo que en el Hospital Mount Sinai no fue posible. El buen precedente es una esperanza en esa angustia que lentamente acompaña el transcurso del tiempo; pero lo malos precedentes son también sentencias en el devenir del hombre y pesan con fuerza inaudita. Mentalmente realiza un balance de la gestación. En conjunto buena, sin embargo, en el segundo mes del embarazo el vientre se vació, reduciendo su tamaño a los límites del embrión muerto.

A las siete de la mañana repite la operación de tomar el pulso. Los latidos maternales del corazón se mantienen en cien pulsaciones. Procede nuevamente a oír los látidos de la criatura que son normales. Es una sensación agradable porque es un tic-tac parecido a un pequeño motorcito que marcha rítmicamente a velocidad de ciento cuarenta pulsaciones por minuto.

Llama a los médicos. El obstetra adelanta una cita considerando que la cesárea no puede esperar. A las once de la mañana su sangre es extraída para una reserva en caso de emergencia, pues coincidencialmente los progenitores pertenecen al mismo grupo sanguíneo.

Es la una de la tarde de día veintiuno de diciembre. Han transcurrido unas doce horas cuando un grito rompe las paredes cercanas de la sala de operaciones. Un embozado sale a dar la buena nueva. Es una hembra que pese a los siete meses luce viable, después de doce horas muy importantes en la vida intrauterina de esa mujer.

Feliz año nuevo.

Hasta luego, papá

29 Dic

A mi padre, Salvador Jorge Blanco, lo despedí ayer con estas palabras, que comparto con ustedes. Gracias por la solidaridad.

Salvador Jorge Blanco, 1926-2010

27 Dic


Ayer fue el día más difícil de mi vida. Mi padre, Salvador Jorge Blanco, falleció luego de la librar por 37 días su última batalla en la vida. Murió en paz, como mueren los hombres buenos. ¿Quién fue mi padre? Comparto con ustedes los apuntes que escribí sobre su vida en estos días de prueba:

1982, foto de familia

1965, el constitucionalista

1951, el jurista

1957, la pareja

1989, unión, fuerza y amor

1986, el poder es una sombra que pasa

1981, el encuentro con Juan Pablo II

1984, la Casa Blanca

1982, ella habla sobre él

1972, los totumeros

1976,el político

1982-1986, el presidente

1987, el roble

1926, la familia

1981, las sonrisas

1978, Colegio Las Américas

1982, el mitin

1988, mi defensa

1981, la foto de navidad

Las honras fúnebres serán mañana martes. Oportunamente, continuaré escribiendo sobre su vida y sobre su legado, del cual me siento orgulloso.

Nota sobre la foto: Mi padre, Salvador Jorge Blanco, en uno de sus momentos estelares de su carrera política, al lado de José Francisco Peña Gómez, durante la manifestación en 1982 en el Estadio Quisqueya, en Santo Domingo. Ambos, desde ayer, se han reencontrado.