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Watergate, 40 años después

19 jun

 

El pasado 17 de junio se conmemoraron 40 años del escándalo de Watergate, que motivó la única renuncia, hasta ahora, de un presidente de Estados Unidos, Richard Nixon. Lo que, al comienzo, fue la noticia de un ‘robo’ en la sede del Partido Demócrata en Washington, se convirtió en el descubrimiento de una de las conspiraciones que involucró a las entrañas mismas del poder, en la Casa Blanca.  Todo fue orquestado y maniobrado desde el propio despacho del presidente Nixon. Dos años después, en 1974, Nixon renunciaba de la presidencia y abandonaba la Casa Blanca, por la puerta trasera.

En 1977, Nixon reconoció sus errores:

 

Watergate no se hubiese convertido en el ojo del huracán que arrasó con la carrera política de Nixon, sino hubiese sido por dos magníficos periodistas: Bob Woodward y Carl Berstein. Ambos escribieron que 40 años después de Watergate, Nixon era peor de lo que pensábamos.

Impresionante ver y leer cómo el Estado se convirtió en un sistema corrupto y criminal, promovido desde el mismo centro del poder. El legado de Watergate radica en que, en Estados Unidos, las instituciones funcionaron y funcionan. Que se puso el ejemplo para que jamás se repita un hecho como éste.

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Apunte relacionado:

- Frost Nixon, o el poder de la televisión.

Obama, entre líderes y tuiter

26 may

El resumen de actividades del presidente Barack Obama, correspondientes a ésta semana:

 

Impresionante ver los diferentes jefes de estado y de gobierno que estuvieron de visita en la Casa Blanca y en Chicago, así como la última parte del video en la que se visualiza al presidente Obama respondiendo un tuit. Nos falta mucho por aprender.

 

100 ediciones de ‘West Wing Week’

27 feb

La edición No. 100 de West Wing Week:

 

Por estas latitudes, nos queda un largo camino por aprender.

Los Obama y otras parejas presidenciales

15 ene

La última vez que en la Casa Blanca hubo una pareja tan poderosa como la de Barack y Michelle Obama, fue cuando Bill e Hillary Clinton eran los anfitriones de la masión presidencial. Es posible que antes de los Clinton, fuesen Ronald y Nancy Reagan. Y, con anterioridad, John y Jacqueline Kennedy, y antes, Franklin y Eleanor Roosevelt. Son parejas en las que ambos, el presidente y la primera dama, se involucran en los temas nacionales, en la conformación de la agenda presidencial, en discusiones con los colaboradores del presidente, y en el apoyo mutuo y recíproco de ambos roles, el del presidente y el de la primera dama.

Es muy diferente el caso de Laura Bush, Pat Nixon, Barbara Bush y Betty Ford, quienes se limitaron exclusivamente al rol de primera dama, y solo hacían las actividades externas que les fuesen permitidas por el presidente.  Al contrario, Los Obama constituyen una pareja poderosa que han sabido balancear entre la vida en familia y la vida pública. David Remnick ha escrito en  The New Yorker un artículo titulado State of the Union, en el que describe cómo viven los Obama:

The Obamas draw a pretty tight curtain around themselves. They eat dinner together in the residence at least five days a week. Michelle goes to bed at nine-thirty or ten, while the President does paperwork in the Treaty Room. They have a very small circle of friends. They do not go out of their way to seek out new people. (“The decision came with a price,” Kantor maintains, “reinforcing the already severe isolation of the presidency.”) The Obamas are “virtual prisoners” in the White House, something that rankles them both. The President tries to pierce the bubble by reading ten letters a day from ordinary people. Michelle shops online using a credit card registered to another name. When the Obamas wanted a swing set for their daughters, Sasha and Malia, the chief usher, Rear Admiral Stephen Rochon, visited the factory in South Dakota to inspect it. At Malia’s school, the fifth-grade band played once for the parents and siblings and once for Barack, Michelle, and Sasha. Michelle is the kind of helicopter parent that you might be if your helicopter was Marine One: she demands that Sasha and Malia finish their homework a day in advance when possible, and asks for written reports on their travels. She even persuaded the girls’ piano teacher in Chicago to relocate to Washington. When it comes to politics, Michelle presses the staff for clearly defined projects, no “one-offs,” but, in the end, won’t spend more than a couple of days a week on these projects.

De cara a las elecciones de este año, Jodi Kantor, en su libro The Obamas, ha expresado:

Ahora que su marido se enfrenta a una dura lucha por la reelección, las cosas han cambiado: la primera dama ha comunicado a sus asesores que va a ir a por todas. Puede que en ocasiones Michelle Obama haya sido una detractora interna, pero también es la defensora más acérrima de su marido. Aunque sigue evitando entrar en detalles al hablar de política o estrategia, ahora tiene el papel que persiguió, el de amplificar el mensaje del presidente. Ha hablado junto a él en Fort Bragg, Carolina del Norte, sobre el final de la guerra de Irak, poniendo el foco en su propia iniciativa de contratar excombatientes para defender las leyes laborales atascadas de su marido, y hasta ha compartido su discurso semanal por radio. “A mí me parece que está más contenta de lo que la he visto nunca a lo largo de este proceso, desde que él se presentó como candidato a presidente, lo cual es muy bueno”, comenta David Axelrod.

Solo imaginarse la presión a la que deben estar sometidos en el ejercicio político más escrutado del mundo, es para vivir una experiencia inigualable. Barbara Walters entrevistó a Los Obama en diciembre del 2011. El video de la entrevista, aquí.

Desde estas latitudes, es admirable ver cómo los Obama han logrado articularse como una pareja presidencial, que está consciente del papel que deben desempeñar, en una sociedad que los observa y que, en muchos ámbitos, los tiene como modelos. Sin dudas, que son muy distintos a los Clinton, los Reagan y los Kennedy, pero, ese legado, les ha servido para estructurar su propia identidad. El matrimonio funciona. Es un activo valioso en la política, y los Obama lo saben.

Obama y los funcionarios jóvenes

4 may

Por si alguien lo duda, estos son los jóvenes que trabajan en la Casa Blanca. Recuerdo que en la década de los ochenta, el Palacio Nacional también tenía muchos jóvenes con responsabilidades. ¿Cuándo volverá a ser así?

Cartas al presidente

22 oct

La noticia de que la Casa Blanca tiene un retraso en responder 25,000 cartas dirigidas al presidente Barack Obama llamó mi atención. Y es que resulta impresionante la cantidad de cartas, correos electrónicos, faxes y llamadas telefónicas que debe recibir un presidente, especialmente el presidente de los Estados Unidos de América.

En el caso del presidente Obama, la situación es más compleja. Según el Director de la Correspondencia Presidencial, Obama ha pedido personalmente leer y responder diez cartas del público al día. Cada una de las cartas que recibe el presidente pasan por todo un proceso que genialmente ha sido descrito en este video, bien producido, por la Casa Blanca.

Las cifras son extraordinarias: 65,000 cartas y 100,000 correos electrónicos semanales, y alrededor de 1,000 faxes y 3,500 llamadas telefónicas diarias. Para manejar todo esto, se ha requerido de establecer una oficina especializada que distribuye y selecciona las cartas del presidente, y se asegura que cada una tenga una respuesta. Como dice el Director de la mencionada oficina, el propósito es mantener al presidente informado de lo que sucede fuera de la burbuja de la Casa Blanca.

En un país como Estados Unidos de América, que tiene cultura de escribir cartas al presidente, sobre todo en los períodos de recesión económica o de guerra, resulta interesante la administración y el manejo de la respuesta. Incluso, solo en el mes de marzo de 2009, Obama recibió más cartas que todas las que recibió su antecesor en el 2008. Y obviamente, está el toque personal y humano de la respuesta del presidente, que sabe que su comunicación impactará en el destinatario, que la colocará en un lugar muy especial en su hogar.

En mi conocimiento, en el caso dominicano, existe una oficina que se encarga de preparar la respuesta del presidente a las diferentes correspondencias que recibe del público. Sería interesante que la Presidencia de la República Dominicana informara las estadísticas sobre este tema. Creo que incluso se había enviado a una delegación a La Moneda en Chile para conocer la experiencia chilena que también es muy interesante y novedosa. Sin embargo, no creo que en el Palacio Nacional se haya avanzado mucho en esto. Nos queda un largo camino por recorrer para humanizar la presidencia.

Protocolo presidencial

19 oct

Este video corresponde a uno de los episodios de la serie de televisión The West Wing o “El Ala Oeste”, que es donde despacha ordinariamente el presidente de los Estados Unidos de América. Corresponde a un episodio en el que el Presidente intercambia con una presentadora de radio y da respuesta a una serie de cuestiones en el ámbito religioso. Al margen del contenido de este diálogo, la parte final es la que, para mí resultó interesante, y es cuando el Presidente le observa que mientras todos en el salón se levantaron de sus asientos, en señal de respeto a su alta investidura, ella se quedó sentada. Son tres minutos intensos, y están doblados al español.